Jamaica

La lucha contra el abuso sexual infantil en el Caribe

Por Tamar Hahn

KINGSTON, Jamaica, 18 de mayo de 2012.  Un niño de nueve años violado sistemáticamente por el pastor a cuyo cuidado lo había dejado su madre mientras ella trabajaba; un bebé de 18 meses que muere con los órganos internos desgarrados porque su tío lo violó; una niña pequeña infectada con VIH, gonorrea, sífilis y herpes por uno de sus tíos que entraba y salía de la cárcel.

VÍDEO: El corresponsal de UNICEF, Pedro Bujalance, informa sobre los esfuerzos para abordar el extendido abuso sexual infantil en la región del Caribe.  Véalo en RealPlayer

 

Estos son algunos de los casos que ha tratado Sandra Knight, una médico general que trabaja en el hospital pediátrico de Kingston desde hace 10 años. Los horrendos casos la han atormentado e impulsado a actuar y hablar con la prensa. El relato de la doctora Knight conmocionó a Jamaica y disparó en todo el Caribe una avalancha de artículos de portada en los periódicos de habla inglesa sobre abuso sexual de niños.

“Sentía que mis colegas se estaban conformando con la situación”, manifestó Knight. “A la vez, sentía que me venía encima un tsunami y eso me estaba afectando, porque yo también tengo una hija de seis años. Vi a estos niños morir, caer enfermos, traumatizados de por vida”, agregó.

Una emergencia silenciosa

El abuso sexual infantil suele encubrirse con el silencio y la vergüenza. Aunque la mayor parte de los casos de abuso se ocultan, sabemos que casi 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años han experimentado un coito forzado u otras formas de violencia sexual en todo el mundo.

En el Caribe a menudo no se denuncian los casos de violencia sexual y, en muchas ocasiones, el abuso está aceptado culturalmente. Un estudio realizado en Jamaica indica que muchos hombres creen tener derecho a mantener relaciones sexuales con las niñas bajo su cuidado, mientras que los niños en Guyana creían que la violencia sexual muchas veces se debe a la ropa que visten las víctimas. La violencia sexual contra los niños es la que se denuncia menos y en algunos países ni siquiera se considera un crimen.

“El abuso sexual ocurre en todas partes: en el hogar, en la escuela y en otras instituciones, y tiene graves consecuencias físicas, psicológicas y sociales, no solo en las niñas y niños, sino también en el tejido social. Es uno de los principales factores de transmisión del VIH y por eso no sorprende que esta región tenga una de las mayores tasas de prevalencia de VIH y SIDA del mundo”, subrayó Nadine Perrault, asesora regional de Protección infantil para América Latina y el Caribe. “Nuestra experiencia en la prevención y respuesta ante el abuso sexual nos ha enseñado que las leyes no logran por sí solas proteger a los niños, principalmente debido al silencio que rodea a este fenómeno y a los riesgos que las víctimas corren si denuncian los hechos: estigma social, vergüenza, daño y más violencia. Además, muchas veces los niños no saben a quién acudir”, agregó.

Imagen del UNICEF
© UNICEF VIDEO
Marta Santos Pais (centro), Representante Especial del Secretario General sobre la Violencia contra los niños, asiste a la Conferencia subregional de seguimiento del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños del Caribe, celebrada en Kingston (Jamaica).

Romper el silencio

En un esfuerzo por acabar con el tabú que rodea al abuso sexual infantil, la Universidad de las Indias Occidentales en Trinidad y Tabago creó la campaña “Osito de peluche”. Con la imagen de un osito de peluche azul con un parche en el corazón y la consigna “Rompe el silencio”, la iniciativa ha servido para crear conciencia y movilizar a una amplia variedad de aliados gubernamentales y no gubernamentales para la protección de los niños frente al abuso sexual.

La campaña fue tema de debate en la Conferencia subregional de seguimiento del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños, celebrada en Kingston esta semana. Actualmente, UNICEF trabaja para ampliar esta campaña a otros países del Caribe.

“Algo que me afectó profundamente de esta conferencia fue descubrir la altísima tasa de abuso sexual que hay en el Caribe”, declaró Marta Santos Pais, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños. “Creo que todos los actores de la región están profundamente comprometidos a actuar y muy entusiasmados por la oportunidad de reproducir la campaña ‘Osito de peluche’. Confío en que la campaña se repita y adapte en cada país, y en que tengamos mayor conciencia, mayor compromiso y menos casos que lamentar”.

Acabar con el círculo vicioso

En marzo de 2012, Taisha* (15 años y nombre ficticio) volvió a pelear con su madre, que la echó de la casa. Taisha se fue a la casa de su hermana y fue allí donde su hermano de 19 años llegó y la violó.

Imagen del UNICEF
© UNICEF VIDEO
Los participantes asisten a la Conferencia subregional subregional de seguimiento del Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra los Niños del Caribe, celebrada en Kingston (Jamaica).

“Mi madre no me creía y yo no sabía qué hacer, entonces decidí ir sola a la policía”, contó Taisha.

A diferencia de Taisha, la mayoría de las madres –muchas de ellas víctimas también del abuso– acompañan a sus hijos. “Es un círculo vicioso”, explicó Knight. “Las madres que sufrieron abusos de pequeñas y no recibieron ayuda ven que la historia se repite en sus hijos y no hacen nada o los culpan a ellos, porque lo ven de una manera distorsionada. Algunas sienten tanta vergüenza que no quieren que sus hijos pasen por eso y lo ocultan”.

Taisha está ahora en un hogar seguro, asiste a la escuela y piensa en una nueva vida. “A las niñas y adolescentes de todo el mundo que pasaron por lo mismo que yo les diría que mantengan la cabeza en alto, que están aquí por alguna razón, y que no deben permitir que lo ocurrido las detenga en su camino”, dijo. “Acudir a las autoridades es lo mejor que se puede hacer, porque guardárselo no sirve de nada”, aconsejó.

*Nombre cambiado para proteger la identidad de la menor.


 

 

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