Iraq

En medio de un futuro incierto, los niños sirios asisten a una escuela recién inaugurada en el campamento de refugiados de Baherka, en Irak

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2013/Niles
Liloz, de 12 años, sostiene un libro de texto de inglés en el campamento de Baherka, en la región de Kurdistán en Irak. Quiere seguir estudiando esta asignatura. “Yo adoraba a mi profesora de inglés. Ella me enseñó a creer en el futuro”, dice.

Por Chris Niles

El segundo Día Internacional de la Niña es el 11 de octubre de 2013. Este año se centra en la innovación para la educación de las niñas, aprovechando el impulso creado por el evento inaugural del año pasado.

El uso inteligente y creativo de la tecnología es un camino para superar las barreras de género en el aprendizaje y el rendimiento de las niñas. Sin embargo, la innovación en las alianzas, las políticas, la utilización de recursos, la movilización de la comunidad y, sobre todo, la participación de las propias niñas y jóvenes, pueden ser importantes fuerzas catalizadoras.

En un nuevo campamento de refugiados de la región de Kurdistán, en Irak, una mujer joven que ha tenido que aplazar su educación universitaria debido al conflicto sirio dice: “Yo les digo a todas las niñas del mundo que estudien. La educación es la munición. Todas las batallas se pueden combatir con la educación”.

 ERBIL, Irak, 4 de octubre de  2013 – Imagínese lo que es estar de brazos cruzados todo el día, con un trauma detrás de ti… y la incertidumbre por delante.

Muchos niños y jóvenes están jugando a esperar en el campamento de refugiados de Baherka, en el norte de Irak, preguntándose lo que les deparará el futuro.

“Me tengo que quedar en la tienda de campaña como un ama de casa”, dice con tristeza Silva, de 20 años. No tiene nada que hacer, y sus días se hacen muy largos.

Esta no era la vida que Silva había planeado. Antes de tener que huir de su casa por el conflicto en la República Árabe Siria, comenzaba a florecer en su segundo año de universidad.

Para ella, la posibilidad de continuar sus estudios en Irak es remota, ya que el costo anual de la matrícula es de miles de dólares al año, algo que está más allá de su alcance.

“Espero poder volver a Siria para terminar mi carrera universitaria”, dice ella. “No tengo ninguna oportunidad de estudiar aquí.”

La hermana de Silva, Heba, de 13 años, acude a la escuela apoyada por UNICEF en el campamento de Baherka.

UNICEF está impulsando la escolarización de más de 5.000 niños y niñas en la región de Erbil, en los grados 1 al 9. Más de 800 niños están siendo educados en Baherka.

La escuela funciona en dos turnos cada día. “Hace mucho calor”, dice Heba. A ella le gusta la escuela y aspira a convertirse en doctora.

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© UNICEF Iraq/2013/Niles
La escuela de Liloz educa a más de 800 niños. Forman parte de los más de 5.000 niños de los grados 1-9 a quienes UNICEF está proporcionando educación en toda la región de Erbil.

A Silva le gustaría conseguir un trabajo para ayudar a su familia, pero sus esfuerzos han sido hasta ahora infructuosos. Así que tiene que permanecer donde está.

La tienda de campaña de la familia es pequeña. Una alfombra cubre el suelo, y los delgados colchones de espuma se apilan en las paredes. En una esquina hay una pequeña jarra de agua.

Cuando nos sentamos a hablar, otras chicas se deslizan dentro, quitándose los zapatos y sentándose en el suelo, algunas de ellas cargando a niños más pequeños.

Kinda, de 16 años, no lleva mucho tiempo fuera de la escuela. A pesar del conflicto, siguió estudiando en la República Árabe Siria hasta que su familia decidió escapar hace un par de semanas. De alguna manera, Kinda tiene suerte. Su padre tiene un trabajo en Duhok, una ciudad a tres horas del norte de Erbil, pero ella dice que no hay suficiente dinero.

Echa de menos las pequeñas cosas.

“En mi casa yo tenía un montón de libros y música”, dice. “Pero no pude traerlas cuando llegué a Irak”.

Liloz, de 12 años, tiene un cuaderno azul en el que ha escrito en inglés una lista de los números, del uno al veinte. Liloz quiere seguir estudiando inglés por una maestra que le dio clase una vez. “Yo adoraba a mi profesora de inglés. Ella me enseñó a creer en el futuro”.
La creencia en el futuro parece difícil de alcanzar por el momento. Para las chicas más jóvenes, la pregunta es: ¿qué pasará cuando termine la escuela primaria?

Para los sirios, la educación es la llave que abre la puerta a una vida plena. ¿Y si estas chicas permanecen en el lado equivocado de la puerta?

“Las niñas son la mitad de la sociedad. Yo les digo a todas las niñas del mundo que estudien. La educación es la munición. Todas las batallas se pueden combatir con la educación”, dice Silva.

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Los niños celebran la apertura de la escuela primaria con apoyo de UNICEF en el campamento Baherka. La escuela funciona en dos turnos de tres horas cada día.

 

 

Fotografía UNICEF: Crisis en Siria

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