Iraq

El regreso a la escuela en los campamentos del Kurdistán trae esperanza a los niños refugiados sirios

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2013/Niles
Aya y Bushara, ambas de 12 años, se hicieron grandes amigas cuando llegaron al campamento de Baherka. Aya sueña con ser ingeniera.

Por Chris Niles

El 5 de octubre es el Día Mundial de los Docentes. El tema de este año es “Un llamamiento a los docentes”. El día rinde homenaje a los maestros que trabajan para construir un futuro sostenible, con ciudadanos que están cambiando sus comunidades y el mundo que les rodea.

A mediados de septiembre, cuando estaba a punto de comenzar el nuevo año escolar en dos campamentos de refugiados de la región de Kurdistán, en Irak, dos refugiados sirios –una adolescente y una adulta voluntaria– hablaron de sus vidas en los campamentos, y de su futuro.

ERBIL, Irak, 4 de octubre de 2013 – Ya han pasado casi dos meses desde que el gobierno de la región de Kurdistán, en Irak, volvió a abrir sus fronteras para acoger a los refugiados que huyen del conflicto en la República Árabe Siria. Unos 63.000 habitantes sirios han cruzado la frontera desde mediados de agosto.

A mediados de septiembre, cuando el año escolar estaba a punto de comenzar, dos de estos refugiados en dos campos diferentes, una niña y una adulta, una soñadora y una impulsora de sueños, hablaron sobre su vida en los campamentos.

Adla, campamento de refugiados de Kawergosk

15 de septiembre de 2013 – Adla, de 15 años, llegó aquí con su madre, su padre y siete hermanos y hermanas, con edades entre los 3 y los 19 años.

Su huida fue repentina. Caminaron hasta la frontera sólo con las cosas que podían cargar.

Ahora viven en una pequeña tienda de campaña en el campamento de refugiados de Kawergosk, al oeste de la capital regional, Erbil.

Acostumbrarse a sus nuevas condiciones ha sido difícil, un cambio agravado por el hecho de que el hermano mayor fue asesinado en el conflicto.

Para Adla y sus hermanos y hermanas, en duelo y desorientados, el tiempo pasa lentamente.

“No estoy contenta”, dice ella. “No hay nada que hacer.”

La tarea principal de los niños es recoger agua, que involucra transportar bidones y viajar varias veces diariamente a una bomba bajo un calor sofocante. La familia tiene problemas para conseguir lo suficiente para comer.

“No hay suficiente comida para todos”, dice Adla. “No vamos a poder comprar cosas porque no tenemos dinero”.

La conversación se lleva a cabo a través de un traductor. Cuando éste se aleja por un momento para responder a una llamada telefónica, Adla, sus hermanas y otras niñas que se han reunido alrededor comienzan inmediatamente a tirar de sus camisetas. Cuando el traductor vuelve, explica lo que están tratando de decir.

“No tienen ropa”, dice. “Llegaron muy rápido y no trajeron nada. Sin ropa, sin dinero, sin comida, nada. Han estado usando la misma ropa durante un mes”.

El año escolar está a punto de comenzar en Kawergosk y, para Adla, es la clave no sólo para un mejor presente, sino también para un mejor futuro.

“Me gusta mucho la escuela, porque quiero ayudar a mi padre y a mi madre”, dice, secándose las lágrimas de sus ojos.

Recuperando rápidamente la compostura, Adla dice que su familia está muy agradecida por la cálida bienvenida que han recibido en Irak. Y, aunque las cosas sean difíciles ahora, sabe que no siempre va a ser así.

“Algún día me gustaría ser presidente de Irak”, dice con una sonrisa tímida.

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© UNICEF Iraq/2013/Niles
La voluntaria Nergiz Ibrahim –que es ella misma una refugiada– ayudó en los esfuerzos dirigidos a abrir una nueva escuela para 150 estudiantes en el campamento de refugiados de Baherka. También va a trabajar como profesora en la escuela.

Campamento de refugiados de Nergiz, Baherka

16 de septiembre de 2013 – Nergiz Ibrahim, de 29 años, se comporta de manera educada y habla inglés con precisión, el resultado de un título de inglés en la Universidad de Damasco.

Esta mañana, en el campamento de refugiados de Baherka, viste una camiseta que indica que es una de los voluntarios que trabajan con los niños del campamento.

Baherka está a poca distancia de Erbil, siguiendo una carretera sinuosa bordeada de campos de trigo. El campamento está en los terrenos de una antigua fábrica de hormigón, una estructura masiva que empequeñece las tiendas de campaña que ahora son el hogar de miles de personas.

Esta mañana, la entrada del campamento está llena de vehículos de los visitantes, y los niños esperan con entusiasmo a saludar a una serie de funcionarios locales, entre ellos los aliados de UNICEF de la Fundación Charity Barzani. Los visitantes están aquí para celebrar la apertura de una nueva escuela que dará cabida a 150 alumnos.

Nergiz es una de las personas que contribuyó a la apertura de la escuela. Forma parte de un grupo de varios voluntarios sirios que han ayudado a que la escuela se creara y a que los niños que viven aquí puedan recuperar el sentido de normalidad que ofrece la enseñanza.

Nergiz está feliz con su nueva vida. Dice que no le falta de nada y tiene más libertad de la que tenía antes.

“Disfruto de mi vida aquí más que en Siria. Durante tres años no pude salir. Estábamos encerrados en casa viendo la  televisión. En tres años no he conocido nada”, dice.

La escuela se abre el 22 de septiembre, y Nergiz estará entonces en el salón de clase,  manteniendo las tradiciones sirias y alentando los sueños y ambiciones de los niños.

“Este grupo es muy simpático”, dice. “Me gusta la experiencia. Quiero trabajar como profesora”.


 

 

Fotografía UNICEF: Crisis en Siria

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