Iraq

La educación sobre el riesgo de las minas protege a los niños contra los explosivos en Iraq

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2012
Karzan Mukhlis (18 años) regenta una pequeña tienda cerca de Erbil (Iraq). Hace 12 años resultó herido por un explosivo sin detonar. Perdió un ojo y una pierna; su sobrino murió.

NUEVA YORK, EEUU, 10 de abril de 2012. Un lluvioso día de 2000, Karzan Mukhlis (que entonces tenía 6 años) regresaba a casa en un poblado a las afueras de Erbil (Iraq) cuando se produjo un estallido en la plaza de la aldea que le hizo saltar por los aires a él y a otro niño.

Karzan perdió la pierna y el ojo izquierdos en la explosión. Otro niño, su sobrino, murió. “A esa hora solíamos jugar en esa plaza”, dijo Karzan, que ahora tiene 18 años. La explosión se debió a un explosivo sin detonar –una mina terrestre o una bomba– que había quedado al descubierto después de las fuertes lluvias o que el agua había arrastrado hasta la plaza desde el poblado cercano.

“Siempre me digo a mí mismo que era mi destino”, afirma.

Asesinos indiscriminados

Es un destino que aguarda a demasiados niños y niñas.
 
Iraq es uno de los países más plagados con minas terrestres y explosivos sin detonar. Según el Ministerio de Defensa del país, alrededor de 20 millones de minas y más de 50 millones de bombas de racimo se encuentran desperdigadas por el país, los restos de la guerra entre Iraq  e Irán en la década de 1980 y de las guerras del golfo Pérsico en 1991 y 2003. 

Las armas no hacen distinciones y todavía matan mucho después de que terminasen las hostilidades. Los niños y niñas son especialmente vulnerables: muchos sufren sus efectos mientras realizan sus tareas o juegan en la calle. En las zonas donde acostumbran a fabricar sus propios juguetes, los casquillos brillantes de los explosivos pueden resultar muy atractivos para ellos.

Alrededor de 5.500 a 8.000 iraquíes, de los que más de una cuarta parte son niños y niñas, han resultado heridos o muertos debido a las bombas de racimo sin detonar y es muy posible que haya otras muchas bajas sin registrar.

Los sobrevivientes de las explosiones de las minas terrestres o los explosivos sin detonar sufren durante el resto de sus vidas discapacidades y el estigma social, además de ver limitadas sus posibilidades de recibir una educación o de obtener un empleo. Los niños que pierden a sus progenitores debido a las minas terrestres o los explosivos sin detonar tienen a menudo que abandonar la escuela para mantenerse a sí mismos y a sus hermanos .

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2012
Karzan Mukhlis (18 años) acude a clase por la tarde y espera poder dirigir algún día un gran negocio. Al reflexionar sobre el día en que resultó herido, aseguró que “siempre me digo a mí mismo que era mi destino”.

Medidas contra los explosivos

En 2005, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 4 de abril como el Día internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas, y movilizó a la comunidad internacional contra el uso de las minas terrestres. UNICEF se alía con gobiernos, ONG internacionales y otros organismos de las Naciones Unidas para prestar asistencia a las poblaciones afectadas mediante educación sobre los riesgos de las minas y programas de remoción de minas.

UNICEF ha prestado apoyo a la educación sobre el riesgo de las minas durante 11 años y ha enseñado a los niños y niñas que viven en zonas plagadas de minas y explosivos sin detonar a protegerse contra este riesgo. Desde 2006, los mensajes sobre las consecuencias de las minas y los explosivos sin detonar han llegado a 2 millones de iraquíes, por medio de sesiones educativas, carteles, folletos o conjuntos prácticos. UNICEF ha prestado apoyo también a la redacción de una estrategia nacional para la educación sobre los riesgos de las minas, así como planes de estudio sobre los riesgos de las minas para su incorporación en las escuelas.

Con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), UNICEF apoyó también un programa de seguimiento de lesiones destinado a prestar asistencia a las víctimas de las minas terrestres y de los explosivos sin detonar.

UNICEF y sus aliados tratan de ayudar al gobierno a erradicar todas las minas del territorio iraquí para 2018.

Estos esfuerzos pueden contribuir a evitar tragedias como las que sufrió Abdul-Zahra Kareem(10 años) en el distrito meridional de Al-Siba. Abdul-Zahra resultó herido por un objeto de metal que encontró mientras regresaba a casa desde la escuela, un explosivo sin detonar que confundió con un juguete.

La explosión le destrozó la pierna y lo dejó desfigurado permanentemente. “Nadie me había dicho que estas cosas eran peligrosas y que podían explotar”, dijo.

* La historia de Abdul-Zahra Kareem fue documentada con asistencia de la ONG Bustan

 


 

 

Búsqueda