Iraq

La historia de Afrah: Cómo recuperó la infancia perdida en las calles de Bagdad

Imagen del UNICEF: Iraq, street children
© UNICEF Iraq/2007
La pobreza y la violencia empuja a un número cada vez mayor de niños y niñas iraquíes a trabajar o mendigar.

Por Claire Hajaj and Ban Dhayi

AMMAN, Jordania, 30 de agosto de 2007 – Afrah y su hermano Bilal apenas habían entrado en la adolescencia cuando se vieron obligados a bastarse a ellos mismos en las calles de Bagdad. Afrah y su joven hermano, que se muestran tímidos e incómodos, aún sufren las dolorosas consecuencias de la aterradora separación de su familia.

“Mi padre perdió su empleo y mi madre no podía cuidarnos”, explica Afrah, de 13 años de edad. “Éramos muy pobres y no teníamos dinero ni para comer ni para seguir en la escuela, de manera que tuvimos que dejar nuestro hogar, y terminamos en una institución para niños sin familia”.

La historia de Afrah es común en los vecindarios pobres de Bagdad, que sufren desde hace mucho tiempo los efectos de los conflictos y las penurias económicas. La pobreza, un factor casi tan destructivo como la violencia, es una enemiga constante de las clases trabajadoras iraquíes,

En 2003, por lo menos un 15% de los niños y niñas iraquíes menores de 14 años debieron realizar algún tipo de trabajo para ayudar a mantener a sus familias. La proporción actual probablemente sea mucho más elevada. Decenas de miles de trabajadores que mantenían a sus familias han muerto debido a la violencia sectaria, y un número aun mayor se ha alejado de sus lugares de residencia en busca de seguridad y empleo, lo que desestabiliza la vida de las familias y les obliga a gastar lo que puedan haber ahorrado.

Peligro en las calles

En la medida en que la violencia sigue fracturando a las familias y comunidades en el Iraq, los niños y niñas se ven obligados de manera creciente a hacerse cargo de responsabilidades que corresponden a los adultos. Para los niños más pobres, eso significa por lo general mendigar en las calles, o ganar unos pocos dinares eludiendo vehículos para tratar de convencer a los conductores de que les compren dulces, goma de mascar o cigarros.

Muchos niños y niñas de la calle terminan en situaciones mucho más desesperadas, víctimas de las drogas, la prostitución y la violencia. Los más afortunados son los que hallan refugio en alguna institución gubernamental. Los que tienen menos suerte terminan enfrentados con la policía o dañados de manera permanente por las formas más terribles de la explotación económica y sexual. Y todos ellos terminan perdiendo su infancia.

“En las ciudades iraquíes se ven cada vez más niños y niñas de la calle, como resultado trágico del conflicto y la pobreza”, comentó Patrizia di Giovanni, Jefa de las actividades de protección de los niños de la Oficina de UNICEF en el Iraq. “Ese es el sector vulnerable olvidado de la sociedad iraquí. Se trata de niños y niñas con menos probabilidades que cualquier otro niño del país de ir a la escuela, de recibir apoyo emocional, de obtener atención de la salud y de permanecer a salvo”.

Niños y niñas abandonados

La funcionaria de UNICEF agregó que, en su mayoría, los niños y niñas de la calle que trabajan en el Iraq no son huérfanos. El caso de Afrah, cuya familia carecía de medios para mantenerla, es similar al de muchos otros niños y niñas de la calle en el Iraq.

En otros casos, se trata de niños y niñas prófugos, a quienes les resultan intolerables la tensión y la violencia doméstica que castiga a muchas familias iraquíes en las zonas de conflicto más intenso. El desplazamiento de las familias también aumenta el peligro de que los hijos se separen de sus padres durante la travesía, o que se vean obligados a trabajar si al llegar al nuevo destino la familia no puede obtener trabajo como esperaba.

“En el pasado, las familias ampliadas y hasta los líderes comunitarios se hacían cargo de los niños y niñas que necesitaban ayuda”, comentó la Sra. di Giovanni. “Pero debido a que ahora todos los pobladores del Iraq sufren crecientes presiones, son cada vez menos los que pueden ayudar a los niños que no forman parte de sus familias inmediatas. Por eso, un número aterradora de niños y niñas terminan abandonados”.

Imagen del UNICEF: Iraq, street children
© UNICEF Iraq/2007
En un centro de reintegración de los niños de Bagdad que recibe apoyo de UNICEF, una niña aprende a restablecer relaciones con su familia y su hogar.
El regreso al hogar

Afrah fue afortunada, ya que sus pasos la llevaron al Proyecto de reintegración de los niños, una iniciativa que devuelve a los niños y niñas que viven separados de sus padres a un ámbito familiar. El Proyecto, que cuenta con el respaldo de UNICEF, colabora con una ONG que funciona en Bagdad. Esos niños y niñas tienen la oportunidad de permanecer en alguno de los seis centros “de transición” localizados en diversos puntos de la ciudad, donde reciben orientación y apoyo psicosocial y tienen ocasión de compartir sus experiencias con otros niños y niñas en situaciones similares.

Con el tiempo, y mediante la ayuda de trabajadores sociales, los niños tienen oportunidad de integrarse en un ámbito familiar.

El Proyecto de reintegración de los niños desarrolla un proceso gradual. Cuando se trata de niños o niñas huérfanos, el proyecto localiza a sus parientes o a integrantes de sus comunidades de origen para que los adopten. En el caso de Afrah, los trabajadores del Proyecto lograron encontrar a su familia y devolver a la niña a su hogar.

“Les pregunté a otras chicas en el centro cómo era regresar al hogar”, contó Afrah. “Me dijeron que en sus hogares podían dormir y despertarse a su antojo, y que se sentían relajadas. Y yo me pregunté por qué no volver con mi familia, para poder ser libre y vivir en paz, como ellas”.

Ayuda a las familias

Pese a que el regreso al hogar puede resultar difícil tras una larga separación, Afrah y su familia contaron con ayuda. Cuando un niño regresa a su hogar, el Proyecto de reintegración de los niños suministra a los integrantes de la familia orientación psicológica y apoyo financiero durante varios meses, a fin de que todos puedan adaptarse a las nuevas circunstancias y de garantizar que el niño vaya a la escuela.

“Estamos muy agradecidos por las raciones de alimentos que no suministraron los trabajadores sociales, porque todavía somos muy pobres”, señaló la madre de Afrah. “Si no fuera por esa ayuda, no podría mantener a mis niños en mi casa, a pesar de que los amo”.

Hasta la fecha, Proyecto de reintegración de los niños ha reunido con sus familias a 150 niños y niñas como Afrah. En los próximos meses, la iniciativa se ampliará a todo el territorio del Iraq de manera que otros niños desplazados o perdidos tengan oportunidad de vivir una existencia mejor.

Construir el futuro

“Cuando estaba lejos de mi familia, la extrañaba”, explicó Afrah. “Espero que este proyecto pueda devolver a otros niños y niñas a sus hogares y ayudar a sus familias”.

“Todos los niños y niñas iraquíes merecen una vida familiar”, manifestó la Sra. di Giovanni. “La familia es lo que les brinda la mejor oportunidad de convertirse en adultos confiados en ellos mismos y educados, y de poder construir la nación que los iraquíes necesitan y merecen”.

Por ahora, Afrah está a salvo y sueña con ser ingeniera.

“Primero construiré una vivienda para mi familia, antes de trabajar en cualquier otro edificio”, comenta Afrah mientras la rodean su madre y hermanos y hermanas.


 

 

Vídeo (en inglés)


24 de agosto de 2007: Afrah Ibrahim Mohammed, de 13 años de edad, se refiere a lo que significó para ella reunirse con su familia después de vivir en una institución pública.
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24 de agosto de  2007: Patrizia di Giovanni, Jefa de las actividades de protección de los niños de la Oficina de UNICEF en el Iraq, explica la manera en que la pobreza y la violencia empujan a los niños y niñas iraquíes a las calles y a su reclusión en instituciones públicas.
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