Iraq

En Iraq, mejorar la atención prenatal para madres y recién nacidos

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© UNICEF/HQ03-0019/Noorani
En el departamento de pacientes externos de la maternidad y hospital pediátrico de Basora, una trabajadora de salud pesa a un bebé en una balanza pediátrica proporcionada por UNICEF, durante una sesión de control de crecimiento.

Por Claire Hajaj

AMMÁN, Jordania, 30 de enero de 2007 – Para Nadtha, de 21 años, los últimos meses de su embarazo fueron un periodo de ansiedad. Con un niño pequeño que exigía toda su atención y un bebé en camino, Nadtha estaba preocupada sobre cómo sobrellevar las exigencias de su creciente familia. Quería tener la tranquilidad de saber que el parto se desarrollaría sin problemas y que su bebé fuese sano.

Muchas madres comparten los miedos de Nadtha. Ésta, sin embargo, se enfrenta a más de lo que la mayoría de las madres tienen que afrontar. El actual entorno de Iraq ha transformado el parto en una experiencia peligrosa para las mujeres.

Debido a que cientos de médicos y enfermeras han huido a zonas más seguras, miles de mujeres están a su vez encontrando dificultades para acceder a servicios de atención prenatal que son fundamentales para conservar su salud y la de sus bebés.

“La mayoría de las mujeres saben que deben ir al médico durante el embarazo para recibir buenos cuidados y consejos, en especial si se trata del primer bebé”, dijo Nadtha. “Pero en mi comunidad no hay bastantes médicos para cuidar de todas las embarazadas.”

El costo oculto de la violencia

La asistencia médica de Iraq solía ser la envidia del Oriente Medio. Antes de 1990, las posibilidades de que una mujer muriera durante el embarazo o el parto eran de 117 por cada 100.000 nacimientos. Pero debido a años de guerra y de privación económica, y a la violencia en curso, el índice en 2004 fue de 193 por cada 100.000.

“Muchas mujeres embarazadas se muestran reacias a desplazarse hasta los centros de salud materna y para recién nacidos porque temen verse atrapadas en la violencia”, dijo la Dra. Leila Fakhir Abu Ragheef, Profesora Adjunta de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Bagdad. “Algunos médicos ven por primera vez a las madres sólo cuando ingresan en la sala de partos, o cuando las madres embarazadas ingresan en el hospital a causa de complicaciones graves.”

Trabajadores de la salud como la Dra. Leila están resueltas a luchar por las embarazadas de Iraq, y UNICEF está allí para ayudarlas.

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Una trabajadora de la salud asesora a una madre sobre la mejor forma de amamantar a su recién nacido.

Fortalecer los vínculos madre-hijo

Junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Población, UNICEF está reconstruyendo en todo el país cientos de centros de salud materna y para recién nacidos. Además, se están entregando suministros médicos cruciales, entre ellos intravenosos pediátricos y fármacos vitales, con el fin de aumentar las probabilidades de supervivencia infantil.

Un programa nacional apoyado por UNICEF también está reforzando la harina casera con ácido fólico y hierro, nutrientes esenciales que aumentan las perspectivas de un embarazo saludable y seguro.

Esta semana, UNICEF y la OMS lanzaron una campaña de formación destinada a mejorar la capacidad de cientos de médicos, enfermeras y comadronas de todo el país para proporcionar a los recién nacidos iraquíes una atención de mayor calidad.

“La atención al recién nacido es el punto de partida para un sólido vínculo humano entre la madre y el bebé”, dijo la Dra. Leila. “Cosas tan sencillas como el calor, la limpieza, la lactancia materna y el amor pueden contribuir de forma significativa a reducir el número de niños iraquíes que mueren cada año.”

La atención prenatal en primer lugar

El Dr. Alexander Malyavin, oficial jefe de servicios de salud de UNICEF, declaró que la mejora de la atención a las madres y recién nacidos iraquíes debe seguir siendo una prioridad nacional, incluso en las condiciones actuales.

“A pesar de lo que escuchamos y vemos en las noticias, la mayoría de las embarazadas de Iraq siguen dispuestas a acudir a los centros de salud para recibir atención prenatal”, dijo. “Están desafiando las circunstancias con el fin de obtener los mejores cuidados posibles para sus bebés. Debemos apoyarlas, a ellas y a los médicos y enfermeras que siguen decididos a ayudarlas.”

Para madres como Nadtha, estos servicios son vitales. “Durante mis revisiones médicas, los médicos y enfermeras controlaron el crecimiento de mi bebé, me dieron tónicos y me instruyeron sobre lactancia materna e inmunización”, dijo. “Deseo que más madres puedan disponer de este tipo de atenciones, para que en Iraq puedan nacer más bebés sanos.”


 

 

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