Indonesia

Rehacer vidas y reconstruir edificios tras el terremoto de Sumatra occidental

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2009/ Djuhari
Cici Yuhendri (izq.) se reúne con sus compañeros de escuela tras el violento terremoto que destruyó su hogar en Pariaman, Sumatra occidental. Al retornar a la escuela, la niña ha recibido apoyo y consuelo de sus compañeros y maestros.

Por Lely Djuhari

PARIAMAN, Indonesia, 29 de octubre de 2009 - Cici Yuhendri, de 11 años de edad, se percató de la inminencia de una catástrofe debido a la inesperada y estremecedora calma que cubrió al pequeño arrozal de su familia. La habitual cacofonía de los pájaros dio lugar a un profundo silencio minutos antes de que un terremoto que registró 7,6 en la escala Richter devastara su hogar en la provincia de Sumatra occidental, en Indonesia.

“La tierra se meció violentamente a mis pies”, recuerda la niña. “Luego ascendió para volver a caer rápidamente. Fue entonces que mis piernas cedieron, caí de rodillas al suelo y comencé a rezar en un susurro”.

Cici dejó caer la vara con la que estaba espantando a los pájaros que picoteaban las plantas de arroz listas para la cosecha. Al caer a tierra, la niña se aferró a un manojo de tallos dorados.

Hogares destruidos

Al amainar el terremoto, la niña llamó a gritos a su hermana mayor y corrió hacia su hogar. Azorada, descubrió que la vivienda se había desmoronado. Sus padres, sin embargo, estaban a salvo, pero en los días posteriores al desastre, su hermanito menor no quiso abandonar los brazos de su madre ni siquiera a la hora de dormir.

Menos de una semana después del terremoto,  Cici volvió a reunirse con sus compañeros y compañeras de la escuela secundaria de la región, quienes compartieron experiencias y se dieron fuerzas los unos a los otros. Muchos niños afectados por el desastre natural han manifestado sus temores con respecto a la posibilidad de nuevos terremotos y nuevos derrumbes de edificios, así como dudas acerca de las posibilidades de rehacer sus vidas.

Con el fin de colaborar con la recuperación de esos niños, UNICEF y el Departamento de Asuntos Sociales de Indonesia han establecido una secretaría conjunta de protección de la niñez.

“Los niños tienen una gran capacidad de recuperación”, señala Angela Kearney, Representante de UNICEF en Indonesia, “y es sorprendente la manera en que pueden hacer frente a situaciones como éstas cuando reciben apoyo adecuado de sus familias y comunidades”.

Capacitación intensiva

Los maestros y trabajadores sociales de la región reciben capacitación intensiva que les permite reconocer las necesidades psicosociales de los niños y brindarles el apoyo que necesitan.

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© UNICEF Indonesia/2009/ Djuhari
Varios niños contemplan la construcción de una nueva aula en su escuela de Pariaman, en Sumatra occidental. El rápido retorno a clases tras el terremoto del 30 de septiembre hizo posible que los niños recibieran de inmediato apoyo y consuelo de sus compañeros y maestros.

Según las estadísticas del Departamento nacional de gestión de los desastres, el terremoto del 30 de septiembre dejó un saldo de más de un millar de muertos. Ahora, las labores de ayuda se concentran en brindar apoyo a los que sobrevivieron.

Muchos niños y niñas han perdido a sus padres o han quedado a cargo de familiares, amigos y vecinos. Otros se han alejado de la región después del terremoto. El Gobierno calcula que más de un millón de pobladores aún sufren las consecuencias del sismo, de los cuales una tercera parte está constituida por niños y niñas. Para UNICEF, resulta absolutamente prioritario prestar asistencia a esos niños en los futuros meses y semanas.

El apoyo de los maestros

“Mis maestros fueron muy amables y me dijeron que no me preocupara”, cuenta Cici. “De no haber sido por ellos, no habría vuelto a la escuela. Nos dan mucho apoyo y nos dicen que hablemos todo lo que queramos sobre lo que queramos entre nosotros”.

“Anoche, no pude terminar mis deberes de matemáticas, que quedaron por allí, en la oscuridad”, agrega. “Antes, todo eso de los promedios, las medias y las modas era fácil, pero ahora sólo me da vueltas y vueltas por la cabeza”.

Aparte de brindar apoyo a las redes de trabajadores sociales y maestros, UNICEF respalda a Muhammadiyah, una fundación religiosa indonesia a la que suministra tiendas de campaña, juguetes educacionales, libros y juegos. En Pariaman y otros tres distritos afectados por el terremoto ya se han establecido nueve centros para niños y niñas.

Evaluación rápida

En estos espacios acogedores para los niños, éstos tienen la oportunidad de jugar, cantar, bailar y pintar. Se trata de actividades que les ayudan a aliviar la sensación de aislamiento. Las actividades de esos centros también hacen posible que los trabajadores capacitados descubran cuáles son los niños y niñas más afectados, para que puedan recibir ayuda más específica.

UNICEF también brindó apoyo al Ministerio de Asuntos Sociales indonesio para que pudiera llevar a cabo una evaluación rápida de las necesidades de protección de los niños y niñas de las ciudades de Padang y Pariaman, así como del distrito de Pariaman. Mediante esa evaluación rápida se pudo establecer que no se habían producido separaciones de familias, ni el desplazamiento de niños o niñas a otros sitios, ni casos de trata de menores. Pese a esas buenas noticias, UNICEF aún tiene por delante la difícil tarea de ayudar a que los niños afectados por el terremoto de Sumatra occidental rehagan sus vidas.


 

 

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