Indonesia

En Sumatra occidental, el aprendizaje brinda esperanza en medio de los escombros producidos por el terremoto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2009/Estey
En la escuela elemental nº1 de Padang, unos trabajadores locales erigen una carpa escolar suministrada por UNICEF a modo de aula de emergencia tras el terremoto acaecido el 30 de septiembre, que devastó la región indonesia de Sumatra occidental.

Por Edward Carwardine

JAKARTA, Indonesia, 5 de octubre de 2009 – Hace menos de una semana, los niños y niñas de Padang, en la provincia noroccidental de Indonesia, se encontraban en medio de la devastación producida por un terremoto que destruyó edificios, causó deslizamientos de tierra en masa, bloqueó carreteras e hizo añicos el suministro de agua. Les contaron a los trabajadores humanitarios sus preocupaciones: temían que más réplicas sacudieran el municipio, que sus hogares –si es que todavía estaban en pie– cayesen, que sus vidas cambiasen irremediablemente a peor.

Hoy, van a caminando a la escuela por miles.

Las autoridades educativas de Padang afirman que casi 70.000 niños aparecieron para asistir a clase hoy, lo que incluye a casi el 40% de la población en edad escolar de la capital de la provincia. Rodeados de escombros, frente a muros de aulas caídos que, según se cree, todavía guardan cuerpos de desaparecidos bajo el cemento y el hormigón, las filas de niños vestidos de uniforme blanco inmaculado subrayan una determinación que raya casi en lo incomprensible: una determinación de que por mucha devastación que haya, nada les impedirá recuperar sus vidas de nuevo.

Aulas temporales

En tres de las escuelas de Padang, UNICEF ya ha suministrado aulas temporales en forma de carpas escolares. Unos voluntarios se afanaron durante el fin de semana para instalarlas. En una de ellas, entre unos 60 alumnos se encuentra un profesor de física con un atuendo blanco, que con el micrófono en mano, trata de enseña física a lo que el cree que son ser tres grupos distintos de décimo curso.

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© UNICEF Indonesia/2009/Estey
Un grupo de estudiantes de décimo curso escucha a su profesor de física en una carpa suministrada por UNICEF ubicada en Padang, Indonesia. La escuela perdió casi todas las aulas durante la tormenta. UNICEF distribuye 250 carpas escolares en la zona, pues las autoridades pretenden reiniciar la escolarización en menos de una semana tras el terremoto ocurrido el 30 de septiembre.

En la entrada posterior de la carpa, un alumno rezagado ha puestp una silla y un pequeño escritorio en el exterior y se inclina hacia adelante para escuchar al maestro, ansioso por no perderse nada.

Para el Oficial de Educación de UNICEF, Amson Sombolon, las multitudes de jóvenes que están de vuelta en sus escuelas, incluso bajo la carpa, son el recordatorio de la importancia que reviste restablecer la rutina para las personas afectadas por situaciones de emergencia inesperadas.

"Estos niños buscan seguridad, confort en las actividades normales cotidianas que han disfrutado antes del terremoto de la semana pasada", afirmó. "Llevar carpas escolares y equipamiento escolar, no es sólo comenzar de nuevo con la educación. Se trata de que estos niños tengan otra cosa en la que centrar su atención, que no sea únicamente la destrucción y la pérdida que los rodea".

UNICEF suministra 250 carpas en Sumatra occidental, junto con conjuntos de "escuela en una caja", que proporcionan materiales educativos básicos para unos 80 estudiantes. Asimismo, se están entregando 60 equipos recreativos para ayudar en las juegos terapéuticos orientados a los peores afectados por el terremoto.

 

Amenazas para la infancia

Sin embargo, entre el optimismo respecto de la educación, UNICEF sigue preocupado por otras amenazas que pesan sobre la infancia de Sumatra occidental. Los suministros de agua se han interrumpido y las instalaciones sanitarias son limitadas en algunas zonas. El riesgo de enfermedades transmitidas por el agua se cierne sobre todas las comunidades afectadas por el terremoto.

Imagen del UNICEF
Angela Kearney, Representante de UNICEF en Indonesia, debate las necesidades urgentes con los funcionarios del Gobierno local en la escuela elemental nº1 de Padang.

Para garantizar que las familias tengan acceso al agua potable, se están repartiendo enormes contenedores de agua, junto con bidones y material para la purificación de agua. Las campañas de información sobre higiene también se están planificando para reducir todavía más los brotes potenciales de enfermedades.

En la aldea de Kampung Dalam, a unos 70 km. de Padang, los residentes han encontrado un pozo que todavía suministra agua. Con ayuda de la comunidad, UNCIEF estableció rápidamente una cisterna de agua. En el espacio de una hora, el agua potable salía de nuevo por el grifo. Las personas se arremolinaron de inmediato, conscientes de la importancia que supone para salvaguardar sus vidas.

Tras sobrevivir un terremoto el 30 de septiembre, caer presa de la diarrea sería nada menos que una segunda tragedia.

La reconstrucción de la vida en la región indonesia de Sumatra occidental llevará tiempo y energía considerable. Sin embargo, al observar a los habitantes de Kampung Dalam reunirse en torno al agua corriente, o escudriñar dentro de las carpas desbordadas de Padang, los signos son positivos. Con el apoyo adecuado, existen todas las posibilidades de éxito, a pesar de la magnitud del desastre acontecido hace tan sólo unos días.

© UNICEF Indonesia/2009/Estey

 

 

Vídeo (en inglés)

5 de octubre de 2009:
La Representante de UNICEF en Indonesia, Angela Kearney, habla acerca de la importancia de que los niños y niñas afectados por el terremoto vuelvan a la escuela.
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