Indonesia

Se inaugura el primer centro permanente para niños y niñas en Aceh

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© UNICEF Indonesia/2006/Stechert
Los niños y niñas aprenden a dibujar y pintar en el primer centro permanente dedicado a ellos que abrió sus puertas recientemente en Aceh.

Por Anna Stechert

BANDA ACEH, Indonesia, 8 de marzo de 2006 – Los niños y niñas de toda la Provincia de Aceh cuentan ahora con un nuevo sitio donde pueden pasar el día, aprender y jugar. El primer centro permanente para niños y niñas de la región abrió sus puertas a todos los jóvenes sobrevivientes del tsunami que devastó Aceh en diciembre de 2004.

“Para nosotros se trata de un hito histórico”, comentó Roberto Benes, Oficial de Protección de la Infancia de UNICEF en Banda Aceh. “Ahora avanzamos hacia las soluciones a largo plazo y hacia una mayor participación de la comunidad”.

Pocos días después de la tragedia del tsunami, UNICEF y sus aliados comenzaron a establecer centros acogedores para los niños y niñas en los que estos podían jugar y recuperarse. Esos centros, que funcionan en tiendas de campañas ubicadas en los campamentos de personas desplazadas, constituyen un refugio donde los trabajadores sociales y los voluntarios pueden llevar un registro de los niños y niñas, y vigilarlos y protegerlos. Más de 17.000 niños y niñas en toda la Provincia de Aceh se han beneficiado de los servicios que ofrecen estos centros provisionales.

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Entre 50 y 100 niños y niñas acuden diariamente al Centro Muhammadiyah, que se encuentra en la localidad de Labui, Provincia de Aceh.

Los próximos centros de protección

Este primer centro permanente de protección de la infancia en Aceh no está construido con lonas sino con cemento. Entre 50 y 100 niños y niñas acuden diariamente al Centro Muhammadiyah, que funciona en la aldea de Labui, al oeste de Banda Aceh, donde reside una pequeña comunidad de pescadores.

Las instalaciones consisten en cinco salas, de las cuales las cuatro más pequeñas se utilizan para reuniones, labores de administración, sesiones de terapia individual y como biblioteca. La sala más grande, de 108 metros cuadrados, es un sitio de recreo. Allí, los niños y las niñas pueden practicar danzas, dibujar, realizar estudios religiosos, hacer juegos matemáticos y llevar a cabo otras actividades psicosociales que les ayudan a recuperarse de los traumas que les provocó el tsunami. UNICEF suministra al establecimiento sus “escuelas en una caja” y conjuntos de materiales de recreación, entre los que figuran  lápices de colores, libros, juguetes y muñecas.

UNICEF se propone construir por lo menos otros ocho centros permanentes de protección de la infancia durante este año. “Todavía no se ha decidido cuál será el número exacto de centros que inauguraremos, porque antes de decidir dónde funcionará cada uno debemos tener en cuenta diversos factores y aspectos”, explica Zubedy Koteng, Oficial de Protección de la Infancia de UNICEF. El funcionario agrega que aunque ya ha pasado más de un año desde el tsunami, muchas comunidades aún no han vuelto a asentarse en ningún sitio, y muchas familias siguen recorriendo la región en busca de viviendas y mejores fuentes de trabajo.

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Los niños y niñas juegan en el Centro de Protección Muhammadiyah.

La participación de la comunidad

Además de decidir dónde se necesitarán centros para niños y niñas en el futuro, UNICEF debe estudiar también cuáles son las comunidades que dispondrán de los medios para mantenerlos. Diversos aliados locales, así como el Gobierno de Indonesia, han acordado que ayudarán con los costos de mantenimiento, que incluyen los de los servicios de agua y electricidad. Se espera que a partir de 2007, las comunidades puedan hacerse cargo de los gastos de mantenimiento de sus centros de protección de la infancia.

 “Queremos y debemos crear en la comunidad un sentimiento de propiedad de los centros”, afirma el Sr. Koteng. “Las comunidades deben sentir que los centros son suyos, que son para sus hijos, y que es responsabilidad de ellas mantenerlos en funcionamiento”. Con vista a la transferencia de los centros a las comunidades, el personal de los centros recibe capacitación en materia de recaudación de fondos, a fin de que en el futuro puedan incrementar y desarrollar programas.

UNICEF y sus aliados también están consultando a los niños y niñas, y a los adultos, sobre cómo mejorar los centros. Se les ha pedido a los voluntarios y voluntarias que ayudan a vigilar los centros que establezcan redes comunitarias y agrupaciones de apoyo en las que participen los padres, las madres, los docentes y otros. Debido a ello, un número cada vez mayor de integrantes de las comunidades se está involucrando en el apoyo a los centros. “Y eso”, comenta el Sr. Koteng, “es exactamente lo que deseamos”.


 

 

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