Panorama: la India

Los clubes de adolescentes potencian el papel de las niñas de la India frente al matrimonio a una edad temprana

Imagen del UNICEF
© UNICEF India/2010/Purshottam
Rumi Hemrom, de 13 años de edad, forma parte de la Agrupación de clubes de niñas adolescentes contra el matrimonio precoz en el estado indio de Assam. Las integrantes de la agrupación convencen a las familias de que no obliguen a sus hijas a contraer matrimonio hasta que lleguen a la edad mínima legal para hacerlo.

El "Estado mundial de la infancia 2011.  Adolescencia: Una edad de oportunidades", la nueva edición del emblemático informe de UNICEF, se centra en el desarrollo y los derechos de más de mil millones de niñas y niños de todo el mundo con edades comprendidas entre los 10 y los 19 años. Esta serie de historias, ensayos y artículos multimedia pretende acelerar y elevar el nivel de lucha de los adolescentes contra la pobreza, la desigualdad y la discriminación por motivos de género. A continuación se presenta uno de dichos relatos.

Por Angela Walker

DIBRUGARH, la India, 13 de abril de 2011. Rumi Hemrom y su amiga Seema, de 13y 14 años respectivamente, son integrantes de un club de niñas adolescentes en su aldea. Se trata de una amistad que ha cambiado el curso de la vida de Seema.

Al enterarse de que la familia de Seema estaba disponiendo el matrimonio de su joven amiga, Rumi y otras integrantes del club visitaron en reiteradas ocasiones a los progenitores y a la abuela de la niña. Finalmente los convencieron de que esperaran a que Seema estuviera física y emocionalmente preparada para el matrimonio.

“Ahora no es momento para casarnos”, explica Rumi, una niña que viste un pulcro uniforme escolar y una impecable cola de caballo y que demuestra aptitudes naturales de liderazgo. “Si contraemos matrimonio, no podemos jugar y divertirnos, ni podemos ir a la escuela”.

Pensar por sí solas

Pese a que Kokila Sahu, la abuela de Seema, se oponía inicialmente a que su nieta continuara estudiando, no tardó en cambiar de opinión.

“En mis tiempos, estas cosas ni siquiera se discutían”, comenta. “Pero ahora sabemos que hay peligros. Ahora sabemos, por ejemplo, que las niñas que se casan cuando son demasiado jóvenes pueden sufrir complicaciones cuando dan a luz”.

Los clubes de niñas adolescentes de la India aumentan constantemente en número e importancia. En 2007, UNICEF respaldó la creación de esos clubes de 50 aldeas y 30 plantaciones de té en el distrito de Dibrugarh del estado de Assam, en la región nororiental de la India. En la actualidad hay clubes en 380 aldeas y 80 plantaciones de té, y en ellos participan más de 16.000 niñas.

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Rumi Hemrom y otras integrantes de la Agrupación de clubes de niñas adolescentes contra el matrimonio precoz convencieron a los padres y a la abuela de Seema, de 14 años de edad, de que no le obligaran a contraer matrimonio.

“Los clubes han enriquecido notablemente las vidas de las niñas, dándoles una identidad propia en sus comunidades”, afirma Josephine Barla, coordinadora de un proyecto de protección de la infancia que depende del Organismo de Desarrollo Rural del distrito de Dibrugarh. “Las niñas”, añade la funcionaria de ese organismo, que supervisa las actividades de los clubes de adolescentes, “han comenzado a pensar de manera independiente. Los cambios se producen lentamente, pero tienen enorme importancia para ellas”.

Aniruddha Kulkarni, Oficial de Protección infantil de UNICEF en Assam, concuerda con ella y afirma que los clubes se han convertido en foros en los que las niñas pueden informarse, educarse y discutir acerca de sus derechos. “En los clubes, las niñas cuentan con su propio espacio, que es algo que nunca habían tenido antes”, explica. “En esos espacios pueden conversar, jugar y tratar temas que nunca habían discutido antes”.

Leyes contra la discriminación

Pese a que en la India el matrimonio precoz es ilegal, amplios sectores de la sociedad mantienen en vigencia la práctica de casar a los niños a edad muy temprana. Casi la mitad de las mujeres indias contrae matrimonio antes de los 18 años, que es la edad mínima aprobada por ley. Y la situación es aún más grave en las zonas rurales.

El matrimonio a edad temprana perpetúa las desigualdades de poder entre los hombres y las mujeres tanto dentro como fuera del hogar. Limita asimismo el poder de decisión de las niñas con respecto a su salud sexual y reproductiva, las aísla de sus redes sociales familiares y restringe su capacidad de decisión sobre cuestiones que afectan sus vidas.

En estas circunstancias, se suele considerar que la educación de las niñas constituye un derroche de valiosos recursos, de manera que las familias dan prioridad absoluta a la educación de los varones.

La Ley sobre los derechos de los niños a la educación gratuita y obligatoria, conocida como Ley RTE por sus siglas en inglés, aprobada en el Parlamento de la India en 2009, representó un avance histórico con respecto a la permanencia escolar de las niñas y a la prevención del matrimonio precoz. Las nuevas normas jurídicas garantizarán por primera vez en la historia del país la vigencia del derecho de los niños y niñas a que el Estado les brinde educación primaria de buena calidad, con la colaboración de las familias y comunidades.

La Ley contiene disposiciones específicas para los niños en situación de desventaja, como los que trabajan, los migrantes, los discapacitados y quienes “están en situación de desventaja debido a cuestiones sociales, culturales, económicas, geográficas, lingüísticas, de género o de índole similar”.

Semillas de progreso

Los clubes de niñas adolescentes han obtenido grandes logros en lo que concierne al abandono escolar de las niñas. Éstas también están aprendiendo que si contraen matrimonio cuando aún no están preparadas corren más peligro de quedar embarazadas a edad demasiado temprana, de ser víctima de la violencia y el abuso y de quedar en situación de dependencia económica.

El matrimonio precoz puede generar un círculo vicioso de discriminación por razones de género, analfabetismo y altas tasas de mortalidad materna e infantil. Los clubes constituyen los ámbitos donde toda esa información llega a las niñas como Rumi y Seema.

“Hasta ahora el proceso ha sido lento”, afirma Kulkarni. “Es como una semilla a la que hay que regar para que se transforme en planta. Es algo que no cambia de la noche a la mañana”.


 

 

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