Copa Mundial FIFA 2006

El fútbol brinda un alivio merecido a los jóvenes de Iraq

Imagen del UNICEF
© UNICEF Iraq/2006
A pesar de la violencia constante, los aficionados al fútbol de Iraq, jóvenes y adultos, siguen con interés el torneo de la Copa Mundial.

Por Ban Dhayi y Sabine Dolan

NUEVA YORK, EEUU, 7 de julio de 2006 – A pesar de la violencia y el caos que ha sacudido a Iraq en los últimos años (sin mencionar los frecuentes cortes en el suministro de electricidad), los aficionados al fútbol de ese país han disfrutado con las emisiones televisivas de la Copa Mundial de la FIFA 2006.

Para los jóvenes aficionados en particular, el torneo mundial ha proporcionado un respiro temporal frente a los efectos del conflicto, el tipo de salida que propone, de una manera más permanente, la campaña ÚNETE POR LA NIÑEZ, ÚNETE POR LA PAZ, lanzada por UNICEF y la FIFA para la Copa Mundial de este año. La campaña aglutina el poder de fútbol como un lenguaje universal que pueda romper las barreras y avanzar el derecho de todos los niños y niñas a vivir en un mundo pacífico.

“La fiebre de la Copa Mundial se propaga por todo el mundo, pero nosotros nos estamos perdiendo gran parte de esta diversión en medio de los asesinatos, secuestros, atentados, cortes de electricidad y escasez de combustible”, dice Salam Nima, de 18 años, un ardiente seguidor del equipo del Brasil que vive en la ciudad de Mosul, al norte de Iraq. “Sin embargo, seguimos los partidos en la televisión, en Internet y en los periódicos”.

Una fuerza en favor de la unidad

Falah Ali, de 17 años, que vive en Basora, al sur de Iraq, ha disfrutado viendo los partidos de fútbol y también practicando el deporte.

“Comencé a jugar al fútbol con mis amigos en la escuela cuando tenía 12 años, en los campos de fútbol y en las calles de nuestro vecindario”, dice. “Incluso en medio del conflicto que sacude actualmente mi país, jugar al fútbol me produce una gran alegría”.

Falah sueña con convertirse en un famoso jugador y representar a Iraq un día en la Copa Mundial. Considera el fútbol como una fuerza poderosa con una capacidad única para unir a la gente.

“Un equipo de fútbol es el perfecto ejemplo para nosotros de unidad y perseverancia”, señala. “Un grupo de jugadores, cada uno de una procedencia diferente, se entrenan juntos y juegan a un ritmo tan armónico que cada uno complementa al otro”.

Imagen del UNICEF: Newspaper in southern Iraq
Un periódico local del sur de Iraq lleva el siguiente titular: “Un documento de paz firmado en Basora permite a los aficionados al fútbol de Iraq ver la Copa Mundial”.
“Pasión por el fútbol”

En general, Iraq ha disfrutado de clubes y estadios modernos y bien equipados donde los aletas podían practicar y desarrollar sus aptitudes físicas. Sin embargo, la violencia constante ha limitado al mínimo este tipo de actividades deportivas.

La situación es muy triste para Faihaa Jamal, de 16 años, una niña de escuela superior que vive en la ciudad de Hilla, en el centro de Iraq. Sin embargo, Faihaa mantiene la esperanza. La asistencia de unos 25.000 aficionados al Estadio Al-Shaab de Bagdag el mes pasado para apoyar a uno de los dos equipos más conocidos de Iraq, Al-Zawraa y Al-Jawiya, “es el testimonio de la pasión ferviente que tienen los iraquíes por el fútbol y su desafío a todas las circunstancias que se lo impiden”, dice.

Pero Faihaa, que apoya al equipo de Argentina, tiene pocas oportunidades para presenciar eventos como la Copa Mundial, y mucho menos de practicar cualquier deporte. Como niña, sufre mayores restricciones que sus compañeros varones.

“Me gusta jugar todo tipo de deportes, especialmente el tenis y el fútbol”, dice, y lamenta su situación “en una sociedad conservadora que hasta la fecha no se ha percatado del valor real del ejercicio y del deporte para el desarrollo físico y social de las niñas”.

Pacto para la paz en Basora

Cuando hablan sobre el fútbol, los jóvenes de Iraq expresan su deseo de unidad, un sentimiento que ha generado una iniciativa sin precedentes en Basora.

“El mes pasado, leí en un periódico local que los políticos, clérigos, dignatarios y dirigentes tribales de Basora se habían reunido en un centro empresarial para firmar un documento por la paz en el que se comprometían a promover un clima libre de miedo para los aficionados al fútbol durante la Copa Mundial”, dice Majeed Fadhil, de 22 años. “Aunque puede resultar utópico dentro del volátil contexto que impera en la mayoría de las ciudades de Iraq, creo que esta iniciativa de Basora es un mensaje sin ambigüedades en favor de la paz y la reconciliación”.

Majeed ha visto los partidos en la casa de un vecino que se gastó 400 dólares en un satélite y otros 130 dólares en la mejora de un generador de electricidad, para poder disfrutar con sus amigos de los partidos sin preocuparse por los toques de queda que limitan el movimiento por las noches.

Por su parte, Faihaa tiene muchas esperanzas depositadas en el futuro del equipo de fútbol de Iraq. “No puedo describir lo que significaría para nosotros si Iraq se califica para las finales de la Copa Mundial del 2010 en Sudáfrica”, dice. “Sólo entonces podríamos ser capaces de observar que la paz y la estabilidad han prevalecido finalmente en nuestro país”.

Tim Ledwith colaboró en la realización de este artículo.


 

 

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