Copa Mundial FIFA 2006

Naomi Siombua, de 15 años, recupera la confianza en sí misma jugando al fútbol en un barrio de tugurios de Kenya

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Kenya/Nybo
Naomi Siombua, de 15 años, se relaja fuera del campo durante el descanso en un torneo de fútbol disputado en Nairobi, Kenya.

Para la Copa Mundial FIFA 2006, UNICEF y FIFA hacen campana para asegurar un mundo más pacifico para niños y niñas. Este es el  perfil de una de las estrellas del Equipo UNICEF.

Por Thomas Nybo

NAIROBI, Kenya – Los niños y niñas que crecen en los barrios de tugurios de las afueras de Nairobi se exponen constantemente a todo tipo de peligros.

Robos, violaciones y enfermedades son habituales en un lugar donde apenas nadie dispone de agua corriente o electricidad. En las zonas más deprimidas, los niños y niñas tienen más probabilidades de convertirse en adictos a esnifar pegamento que de graduarse en la escuela secundaria.

Naomi Siombua, de 15 años, ha crecido en un barrio de tugurios, y a menudo ha tenido que hacer sus deberes a la luz de una vela. Su equipo favorito es el Chelsea, y está convencida de que el fútbol la ha ayudado a mantenerse alejada de la violencia que ha destrozado la vida de muchas de sus amistades.

"Tengo amigas que han sido asaltadas o violadas,” cuenta en un descanso durante un torneo local. "Otras andan en mala compañía; consumen drogas”. Yo, en cambio, jugando al fútbol me mantengo ocupada."

Asociarse para practicar deporte es beneficioso

Naomi afirma que el fútbol genera un entorno y unas amistades saludables que son difíciles de encontrar cuando se vive rodeado de la violencia que impera en estas barriadas. Naomi, que tiene madera de líder, es delantero del Mathare United, un equipo patrocinado por MYSA (Asociación deportiva juvenil de Mathare, en sus siglas en inglés).

A través de un programa especial en el que los deportistas se comprometen a prestar un mínimo de 60 horas de servicios comunitarios, Naomi recibe el dinero suficiente para sufragar sus gastos escolares y alimentar a su madre y a sus hermanos pequeños, lo cual supone una gran ayuda dadas las dificultades actuales de su madre para encontrar un empleo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/Kenya/Nybo
Naomi Siombua, de 15 años, participa en un programa que ofrece a niños y niñas de los barrios de tugurios la oportunidad de escapar a una vida de violencia jugando al fútbol.

Tras una extenuante competición en la que su equipo obtuvo la victoria, Naomi regresa a la barriada. En el valle de Mahare viven hacinados cientos de miles de los ciudadanos más pobres de África. La imagen que ofrece este territorio superpoblado es la de un mosaico de techumbres metálicas. En el interior de las chabolas en ocasiones hay hasta 15 personas que comparten una misma habitación. El sol ya se está poniendo esta noche; pronto todo el barrio se verá sumergido en la oscuridad. 
 
"Aquí es donde vivo con mi hermano, mi hermana y mi madre,” cuenta Naomi mientras sostiene una vela en el interior de la diminuta habitación a la que se refiere como su casa. “Dormimos en esta habitación, y en este momento no tenemos electricidad.”

Desde su habitación puede verse a un niño adicto a esnifar pegamento, inconsciente, con la cara hundida en el suelo. No lleva zapatos y tiene los pies cubiertos de suciedad y llenos de moscas. Naomi es consciente de que el fútbol es lo que la ha librado de correr la misma suerte. Además, la permite mantenerse a una distancia prudencial de los violentos delincuentes que merodean por la zona. Aunque nunca la han atacado, muchos de sus enseres personales le han sido robados mientras se encontraba en la escuela.

"Nos han robado muchas cosas de la casa”, afirma. “Me han robado dinero y ropa. Cada día cuando llego a casa descubro que me han quitado algo.”

Una confianza inconmovible en sí misma

Uno de los mentores de Naomi en MYSA es Edwin Wasonga, de 24 años, que creció en una de las zonas más difíciles del barrio de Mathare. Al igual que en el caso de Naomi, el fútbol le ha servido para darle a su vida esperanza y sentido, dos componentes que aquí escasean.

"En Mathare hay mucha pobreza, delincuencia y violencia, “ explica. "Los jóvenes, en especial las chicas, padecen un grave riesgo de ser violadas.” Además de enseñar a las niñas a jugar al fútbol, el Sr. Wasonga imparte sesiones educativas en el club de MYSA de Mathare, donde chicos y chicas reciben información acerca del VIH/SIDA antes de que les llegue el momento de enfrentar situaciones de riesgo.

Este ambiente es el que en verdad ha permitido el florecimiento de Naomi. En el campo de juego ha desarrollado una inconmovible confianza en sí misma que lleva consigo dondequiera que va. Naomi cuenta que su mayor deseo es convertirse en una jugadora profesional, siguiendo los pasos de Ronaldinho, su héroe.

Pero si no llegara a clasificarse como profesional, al menos sabe que cuenta con una educación. 

"Cuando juego al fútbol, pienso que soy capaz de lograr cualquier cosa,” dice sonriendo.


 

 

Vídeo y Audio (en inglés)

El corresponsal de UNICEF Thomas Nybo informa desde Kenya acerca de Naomi Siombua, de 15 años, que juega al fútbol en una de las barriadas más peligrosas de África.

 VÍDEO baja |alta

 AUDIO escuchar

Anuncios de servicio público en vídeo

Vea a las estrellas de la copa mundial FIFA 2006 en este anuncio de servicio público: "superhinchas".
 VÍDEO alta | baja

‘El espíritu del Equipo UNICEF' – un vídeo corto que presenta a algunos jugadores del Equipo UNICEF.
 VÍDEO alta | baja

En inglés

UNICEF detrás de las escenas durante la grabación del anuncio de servicio público de MTV: "superhinchas".
 VÍDEO alta | baja

Búsqueda

 
UNICEF - FIFA World Cup 2006 - UNITE FOR PEACE