La catástrofe del tsunami: Países en crisis

En Hambantota, un pueblo de Sri Lanka que fue arrasado por el tsunami, una nueva escuela es una señal de esperanza

Imagen del UNICEF
© UNICEF Sri Lanka/2006/Mead
Varios niños juegan fuera de una de las 35 nuevas escuelas que UNICEF está ayudando a construir en zonas de Sri Lanka afectadas por el tsunami de diciembre de 2004.

Por Francis Mead

HAMBANTOTA, Sri Lanka, diciembre de 2006 – La ola de destrucción que acabó con Hambantota –un pueblo de la costa sur de Sri Lanka conocido por su industria pesquera– es visible todavía hoy, dos años después de la tragedia. Frente al mar se ven algunos edificios semidestruidos o la proa de un barco aplastado contra la tierra y formando un ángulo extraño.

En diciembre de 2004, el tsunami arremetió contra la pared posterior de la Escuela Primaria Zahira, ubicada a menos de 300 metros de la costa. Como era domingo, no había clases; sin embargo, la escuela sufrió enormes daños. El peor fue la pérdida de cinco maestros y 98 alumnos aquel día.

Uno de los cinco maestros era la madre de Fawzana, de 10 años. Hoy, la niña vive con su padre y dos hermanas en una pequeña casa cerca del centro del pueblo. Su padre sabe cuándo la niña echa de menos a su madre, pues se ve taciturna. “Para que no se sienta sola, permanentemente le encargo pequeños trabajos o le doy cosas con las que pueda jugar”, dice.

Reconstruir para el futuro

A pesar de su terrible pérdida, aparentemente Fawzana y su familia han encontrado cierta tranquilidad y estabilidad en su rutina diaria. El padre corta el pan del desayuno de su hija mientras ella, medio dormida, se cepilla el cabello y alista sus libros. Luego, él lleva a la escuela a sus hijas y a algunas de sus condiscípulas.

La Escuela Primaria Zahira fue reconstruida. Ahora cuenta con muros altos y resistentes, así como también con un sistema eléctrico eficaz, de lo que carecía la edificación anterior. En una nueva aula se ven varias filas de computadoras. La escuela tiene cupo para 500 alumnos y está dotada con retretes modernos, separados para las niñas y los niños.

Zahira es una de las 35 nuevas escuelas que UNICEF ha ayudado a construir en Sri Lanka después del tsunami. En el lote contiguo están levantando una nueva escuela secundaria.

En Hambantota, como en todas partes, una escuela es mucho más que la suma de sus ladrillos. “Tras un desastre de esa naturaleza, es preciso tomar en consideración el factor psicológico”, dice el profesor de inglés S.M. Risham. “Al regresar a la escuela, los estudiantes tienen la oportunidad de compartir sus experiencias, al tiempo que reciben una educación que los prepara para valerse por sí mismos”.

Un nuevo comienzo

Ni Fawzana ni sus compañeros han olvidado el tsunami. Aun cuando ella todavía le teme ocasionalmente al mar, en especial cuando está agitado, ya empezó a pensar en el futuro. “Quiero ser maestra porque me gustaría seguir los pasos de mi madre. Deseo ver niños estudiando y ayudarles a lograr sus metas”.

Al borde del mar, nuevos botes pesqueros forman un arco multicolor, una señal de que la industria pesquera local está resurgiendo. Y así como la flota pesquera de Hambantota es un salvavidas desde el punto de vista económico, sus escuelas son anclas para toda la comunidad.

Para Fawzana, el resurgimiento de la Escuela Primaria Zahira representa un nuevo comienzo y una nueva esperanza.

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Vídeo (en inglés)

Diciembre de 2006:
Francis Mead, de UNICEF, informa sobre la reconstrucción de varias escuelas en el pueblo pesquero de Hambantota, Sri Lanka, que fue duramente golpeado por el tsunami.

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Diciembre 2006:
La representante de UNICEF en Sri Lanka, Joanna Van Gerpen, nos informa sobre la contribución hecha para la reconstrucción de las zonas afectas por el tsunami y la necesidad de paz. 
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