La catástrofe del tsunami: Países en crisis

Indonesia: Protección y nuevas oportunidades para los niños y niñas

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2005/McBride
Erna Widowati, una mujer policía preparada por UNICEF vigila a los niños y niñas mientras juegan en el Centro Infantil de Lambaro. También busca a sus dos hijos, perdidos tras el tsunami.

Por Rob McBride

BANDA ACEH, Indonesia, 20 de junio de 2005 –Sentados muy juntos en la tienda de campaña abierta, los muchachos ensayan los precisos movimientos de la coreografía que acompañará a su canción. Van a interpretar esta pieza en la próxima celebración y quieren que les salga perfecta. 

El acto es una prueba de que la vida está regresando lentamente a la normalidad para estos niños y niñas de Aceh, tan duramente atacados por el tsunami.

Los muchachos se encuentran en uno de los 21 Centros Infantiles establecidos por UNICEF y sus colaboradores locales en las partes más afectadas de Indonesia. Estos jóvenes suelen acudir cada día unas pocas horas. Los Centros ofrecen a miles de niños y niñas la oportunidad de jugar y les proporciona el apoyo psicosocial que les ayude a recobrarse del trauma del desastre.

Fuera de la tienda de campaña se muestra uno de los “tableros de búsqueda” con las fotografías de algunos de los aproximadamente 1.000 niños y niñas que todavía mantienen la esperanza de localizar a sus progenitores.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Indonesia/2005/McBride
Este tablero de búsqueda muestra las fotografías de algunos de los aproximadamente 1.000 niños y niñas que todavía mantienen la esperanza de localizar a sus progenitores.

Proteger a los niños y niñas, y más

El Centro, situado en Lambaro a las afueras del norte de Banda Aceh, es asimismo el lugar de trabajo de Erna Widowati, una de las 20 policías preparadas por UNICEF para la protección del niño. Erna perdió a sus dos hijos en el tsunami.

“Mi vocación es proteger a los niños y niñas lo mejor que pueda,” dice Erna. “Y por supuesto, al mismo tiempo estoy buscando a mis propios hijos. Ojalá Dios permita que nos reunamos, ésa es mi esperanza”.

La protección de los niños y niñas –supervivientes vulnerables del tsunami– de la posible explotación de los traficantes de personas fue una de las primeras razones para crear los Centros Infantiles. Pero el Oficial de Protección del Niño de UNICEF, Seamus McRoibin, dice que los centros han demostrado otras vías de eficacia al ayudar a largo plazo en el esfuerzo de recuperación.  

“Creo que en su momento subvaloramos la importancia de los Centros Infantiles. Los concebimos como proyectos de tres meses de duración”. El señor McRoibin dice que ahora existen nuevos planes para que los Centros Infantiles formen parte de manera permanente de las comunidades de Aceh.

Una señal de progreso

En un Centro Infantil, a las afueras de Meulaboh, en la asolada costa oeste de Sumatra, grupos de niños y niñas se reúnen diariamente para tomar parte en los juegos y canciones. A Angga, de once años, le toca ahora arbitrar el juego de la cuerda. Está claro que disfruta con la posibilidad de jugar, antes de tener que volver a la cruda realidad de su vida en uno de los campamentos temporales de Aceh.

El Sr. McRoibin explica las condiciones de los campamentos, atestados de gente, con 30 personas en cada tienda de campaña. “De manera que no hay espacio para que los pequeños corran, ni siquiera para que dibujen. Hemos estado en lugares donde no había Centros Infantiles y se nota la diferencia. Se ven caras tristes”.

Tras sus esfuerzos matutinos, Angga vuelve a casa, la tienda de campaña comunal donde su familia ocupa una pequeña esquina. A pesar de revivir algunos desagradables momentos de la tragedia, Angga dice que ahora, seis meses después, está mucho más contento.

“Me gusta ir al Centro porque allí hay muchos voluntarios con los que puedo hablar de muchas cosas”, dice el muchacho. “Y cuando crezca, quiero ser voluntario como ellos”.

Taufik es uno de los voluntarios que trabajan en el Centro al que acude Angga. Taufik se ha dado cuenta del cambio profundo que han experimentado las niñas y niños allí. “Al principio eran muy pasivos y ahora se muestran más activos y expresivos”, dice el voluntario. “Ésta es ciertamente una buena señal”.

El grupo musical del Centro Infantil de Lambaro es de verdad una prueba viviente de esta recuperación. Unos cuantos días después del ensayo, el grupo se encontraba en un escenario actuando ante una audiencia de varios centenares de personas –un entretenimiento muy bien recibido por otros niños y niñas, y una oportunidad para que los intérpretes demostraran que ahora, seis meses después de la tragedia, podían compartir su alegría.


 

 

Vídeo

20 junio 2005:
Carolina Ramirez habla sobre el papel de los centros infantiles en el proceso de recuperación en Indonesia

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