Educación básica e igualdad entre los géneros

Historias reales

Un día en la vida de una estudiante en Nicaragua

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nicaragua/2004
Haitza (15 años) vive en un suburbio de escasos recursos de Managua, la capital de Nicaragua

MANAGUA, Nicaragua, 8 de noviembre 2004 -Haitza vive con su madre y una hermana pequeña en un suburbio de escasos recursos de Managua, la capital del país. Para quebrar el ciclo de la pobreza, ha decidido estudiar mucho e ir a la universidad con el apoyo de su madre, que quiere que la vida de su hija sea mejor que la suya.

Nicaragua es el mayor país de Centroamérica, con una población de 5,1 millones de personas, un 53% de los cuales son menores de 18 años.

Dos de los mayores problemas que confronta Nicaragua son una pobreza persistente y la exclusión social. El país es el tercero más pobre de las Américas (un 46% de la población vive en la pobreza y un 15% en la pobreza extrema). Las desigualdades entre los ricos y los pobres son un obstáculo importante para el cumplimiento de los derechos de la infancia y la adolescencia.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Nicaragua/2004
Haitza Ortiz (izquierda) con su madre y hermana menor

La violencia contra la mujer, especialmente la violencia doméstica, está generalizada y contribuye muy probablemente a que haya un elevado porcentaje de hogares encabezados por mujeres (uno de cada cuatro).

La educación es fundamental para eliminar la pobreza y potenciar el papel de la mujer. Aunque un 79% de los niños y niñas en edad escolar primaria están matriculados en la escuela, la calidad de la educación y las tasas de permanencia dejan mucho que desear. En 2002, solamente un 29% de los estudiantes terminaron la escuela primaria.

A menudo, las niñas abandonan la escuela para ocuparse de hermanos y hermanas más pequeños o ayudar en las tareas domésticas. Si no terminan su escolarización, las probabilidades para estas niñas de tener en el futuro una familia sana son mucho más reducidas. Hay menos posibilidades de que sus hijos reciban una educación y pueden correr peligro de ser víctimas del abuso y la explotación.

Pero muchas familias quieren romper este ciclo. Con el apoyo de su madre, Haitza Ortiz, de 15 años, está decidida a terminar su escolarización y convertirse en una ingeniera informática. La madre de Haitza tuvo que abandonar la escuela cuando tenía 10 años para trabajar como empleada doméstica en la ciudad. A los 15 años tuvo su primer hijo y nunca terminó la escuela primaria. Haitza quiere tener más posibilidades en su vida.

El UNICEF colabora con el gobierno de Nicaragua para mejorar el sistema educativo. Un ejemplo de cooperación es la Iniciativa de Escuelas Amigas y Saludables, un enfoque integral que promueve la educación de calidad en un entorno escolar saludable. La iniciativa fomenta la participación de los estudiantes, los progenitores, los maestros y la comunidad. Servicios de enseñanza sobre la salud para varios grados, alimentos para estudiantes, y agua y saneamiento, son algunos de los elementos esenciales del programa. En 2003, el modelo se puso en práctica en 99 escuelas de varios grados en todo el país y posteriormente se certificó que 200 escuelas más cumplían con los requisitos de la iniciativa. El éxito del modelo ha conducido a un aumento en el número de escuelas que solicitan la certificación.

Para Haitza, terminar la educación significa obtener libertad para tomar decisiones y la esperanza en un futuro más próspero.


 

 

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Un día en la vida de Haitza Ortiz, una estudiante en Nicaragua

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