Honduras

Diario de campo: El agua potable mejora la educación y la salud de la infancia en Cerritos II (Honduras)

Después de la construcción de un sistema de agua y saneamiento, UNICEF regresa a esta pequeña comunidad del oeste de Honduras para comprobar cómo han cambiado las vidas de sus habitantes.

© UNICEF Honduras/2011/González
VÍDEO: Vea cómo la llegada del agua ha transformado las vidas de los habitantes de la pequeña comunidad de Cerritos II, al oeste de Honduras.

 

Por Marcos González

LEPAERA, Honduras, 21 de mayo de 2012. “Antes nos tocaba ir bien temprano al manantial a por agua. Caminábamos durante mucho tiempo para recogerla y traerla a casa. Después, había veces en que nos enfermábamos”, contaba Selvin Hernández (12 años). “En cambio ahora todo ha cambiado”.

Hasta hace poco no había visto nunca brotar agua de un grifo: ahora tiene uno en casa. “Nunca pensé que llegaría a ver algo así en nuestra casa”, dijo sonriente.

Selvin vive en la comunidad de Cerritos II, en el municipio de Lepaera (Lempira), en el oeste de Honduras. El acceso hasta la zona, situada a unos 1.200 metros de altura sobre el nivel del mar, se realiza a través de empinados caminos de tierra que se vuelven prácticamente intransitables en los días de lluvia.

Gracias al apoyo de UNICEF, el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillado (SANAA) instaló un sistema de abastecimiento de agua y saneamiento en la zona. Hace un año esta infraestructura llevó agua corriente a cada una de las cuarenta viviendas de esta comunidad. Y sus vidas cambiaron por completo.

“Antes nos enfermábamos hasta tres veces al mes”, prosiguió Selvin. “A mí me dio picazón en todo el cuerpo y nos dijeron que era por el agua, pero ahora ya no nos ocurre”.

El centro de salud comunitario confirmó la tendencia a la baja de las enfermedades relacionadas con la insalubridad del agua. Su responsable médico, el Dr. Juan Carlos López, nos asegura que sus pacientes sufren menos problemas de diarrea, infecciones de la piel y otras dolencias. “Además, lo notamos en que ya apenas vienen niños por falta de peso. Antes, los parásitos transmitidos por el agua les robaban los nutrientes”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Honduras/2011/González
Los alumnos de la escuela José Trinidad Reyes al oeste de Honduras han aprendido a usar el agua y promover buenas prácticas de salud e higiene.

Educación para la responsabilidad

La falta de agua potable no sólo afectaba a la salud de las niñas y niños de Cerritos II, pues también dificultaba su acceso a la enseñanza.

“Conozco niños que iban a buscar agua con cántaros todas las mañanas. Algunos me decían que por eso no siempre podían venir a la escuela”, señaló Selvin.

En la pequeña escuela José Trinidad Reyes la situación ha cambiado sustancialmente. Fátima Santos, su única profesora, relató que la asistencia a clase ha mejorado al igual que la calidad de vida. “Antes no teníamos ni letrinas, tenían que ir a casa de alguien para hacer sus necesidades”, recordaba Santos.

Durante una visita al centro, un grupo de niños se peleaba por mostrarnos orgullosos cómo se lavan las manos con el agua que, a la vez, les obligó a aprender a utilizarla de manera responsable. “Los hemos educado para ello, aunque nos ha costado, pero lo cierto es que se han adaptado muy bien”, apuntaba Fátima.

“Claro, hoy el agua la cuidamos”, comentó Selvin. “He aprendido a lavarme las manos o a cepillarme los dientes... y a cerrar siempre después la llave, para no derrochar”.

Imagen del UNICEF
© © UNICEF Honduras/2011/González
Selvin Hernández (12 años) se lava la cara con el agua del grifo en su casa, situada al oeste de Honduras. Hace poco que vio por primera vez brotar agua corriente de un grifo.

Un millón sin acceso a agua

El trabajo conjunto de todas las personas que viven en la comunidad ha sido fundamental para llevar adelante el proyecto. Nos lo explica la tesorera de la Junta de Aguas, María Aidé Funes. “Creemos que en la organización está la fuerza”, aseguró. “Todos trabajamos en algo: ofreciendo nuestros carros, con la mano de obra, colocando tubos...”.

El desarrollo de planes para que los municipios puedan contar y mantener su propio sistema de agua y saneamiento es una de las prioridades en las líneas de cooperación de UNICEF en Honduras, así como la promoción de buenas prácticas en higiene, vigilancia y control de aguas para el correcto crecimiento y desarrollo de todas las niñas, niños y adolescentes del país.

Según el Programa Conjunto OMS/UNICEF de Monitoreo del Abastecimiento de Agua y del Saneamiento de la OMS/UNICEF, cerca de un millón de personas no tiene acceso a agua potable en Honduras y unos 2,2 millones viven sin acceso a saneamiento básico, de las que aproximadamente la mitad son niñas y niños.


 

 

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