Honduras

UNICEF visita la sala de tratamiento para niños contra el dengue hemorrágico del principal hospital de Honduras

© UNICEF/Honduras
VÍDEO: UNICEF realiza la donación de cuatro máquinas termonebulizadoras para la fumigación y fondos para materiales educativos destinados a combatir el dengue clásico y hemorrágico en Honduras.

 

Por Ianire Molero

TEGUCIGALPA, Honduras, 12 de agosto de 2010 – Después de beber un líquido transparente de la probeta, Verónica escribe a las 9:15 de la mañana en una hoja  “tomado”, en alusión al suero administrado. En su papel figura una larga lista de horas que señalan la toma de las sales de hidratación oral cada quince minutos, la periodicidad con la que acude al baño o si tiene náuseas.

Verónica es una de las pacientes de la sala habilitada para tratar el dengue hemorrágico en el Hospital Escuela de Tegucigalpa, el más equipado del país y el principal centro adonde acuden los afectados de la capital cuando tienen alguna emergencia debida a la epidemia que actualmente sacude al país centroamericano.

El gobierno de Honduras y UNICEF continúan sumando esfuerzos para frenar este virus que ha llevado a declarar el estado de emergencia en el país centroamericano. En lo que va de año se han confirmado más de 33.000 casos de dengue; de ellos, 1.012 han sido clasificados de hemorrágicos por las fuentes médicas oficiales, una categoría que puede ser letal sin los cuidados intensivos necesarios. La enfermedad, que es transmitida por el mosquito “Aedes aegypti”, se ha cobrado 33 fallecidos con la llegada de la temporada de lluvias.

La prueba es esta habitación con 27 camas que cada dos días va cambiando de pacientes. “No ha bajado en todo el mes. Sale un niño y entra otro niño en urgencias. Tratamos de dar el alta rápido para trasladarlos a otro hospital cercano donde siguen en observación y atender a más pacientes aquí”, explica la Dra. Ana Bonilla, encargada de la sala.

Constante observación

Imagen del UNICEF
En el Hospital Escuela de Tegucigalpa (Honduras), un registro muestra las horas de la toma de sales de hidratación contra el dengue hemorrágico de una paciente. Carlos (fondo) se prepara para su recibir su alta y dejar libre la cama para otro enfermo.

Falta media hora para que a Verónica le hagan su hemograma cotidiano. Esta adolescente de 15 años llegó hace cuatro días con una feroz caída en su número de plaquetas, 15.000 en sangre frente a las 250.000 habituales. Ahora es la veterana en la sala de dengue y durante los minutos que dura la charla con UNICEF hay señales de que las medicinas y la constante hidratación no dejan tregua.

“Llevo aquí cuatro días y es como si fuera una sola jornada que no termina. No sé si es de día o es de noche, las luces están siempre encendidas y cada quince minutos he de tomarme las sales. A veces duermo en esos quince minutos hasta que mamá llega a dármelas”, narra la joven, con energía, mientras sorbe un tubito de gelatina. También sabe, como explica la Dra. Bonilla, que ante el dengue hemorrágico el personal clínico ha de estar permanentemente observando al paciente.

Emergencia y dengue

Desde junio, el Gobierno de Honduras decretó el estado de emergencia para controlar el aumento vertiginoso de los casos. En este contexto, UNICEF ha apoyado al Estado con cuatro termonebulizadores, unos aparatos industriales que cortan el ciclo de vida de los mosquitos mediante la fumigación. Aunque como recalca el Especialista en Salud y Nutrición de UNICEF, Javier Rodríguez, lo más importante es eliminar los criaderos de insectos que se acomodan en los recipientes con agua estancada, por ejemplo, “en una cáscara de huevo”.

Por eso, UNICEF ha completado su intervención en esta emergencia sustentándose en una enérgica estrategia de comunicación a través de carteles y publicaciones que continúan informando sobre la prevención.

Fuera criaderos

“Lo más efectivo para evitar el dengue es eliminar los criaderos antes de que se cree el mosquito. Esto se consigue a través de la movilización social y seguimos trabajando en ello siempre. Los huevos pueden posarse en las paredes de un recipiente con agua y permanecer allí un año. Si les cae agua, algo que es más probable si estamos en la temporada de lluvias, es fácil que nazcan las larvas que tardan diez días en convertirse en mosquito”, arguye Rodríguez.

El Programa Nacional de Dengue surge con esta misma filosofía: prevención. Por este motivo y con el apoyo de UNICEF pusieron  en marcha el proyecto “Cazamosquitos”, que enseña cómo prevenir los “zancudos” en casas y colegios a los niños y niñas en edad escolar, además de prácticas como la abatización, que consiste en rociar las pilas domésticas para evitar el desarrollo de las larvas con un producto químico que distribuye la Secretaría de Salud de Honduras. Además, programas como los “Ecoclubes”, integrados por niños y niñas, contribuyen a sensibilizar sobre la prevención del dengue en el norte de Honduras y muestran, de casa en casa, cómo debe hacerse.

Más allá de la emergencia

Sin embargo, y a pesar del impulso dado por el Gobierno de Honduras, las Naciones Unidas y el resto de las ONG por frenar el virus durante la emergencia, las condiciones geográficas y  socioeconómicas en Honduras siguen ejerciendo de molestas trabas. La dificultad de las familias hondureñas para acceder al agua potable a causa de su sistema de abastecimiento –existen barrios en los que el camión del agua pasa una vez por semana- hace que muchos hondureños tengan que acumularla en pilas por muchos días, aprovechando incluso el agua de lluvia.

Verónica mira a su madre, que vuelve a acercarse con el recipiente en forma de probeta y las sales de hidratación en su interior. La joven se la bebe y vuelve a apuntar con su bolígrafo en un papel: “9:30 a.m: tomado”.


 

 

Búsqueda