Haití

Una veintena de niños haitianos transforman sus historias en películas e inspiran a otros en el proceso

Por Benjamin Steinlechner

KENSCOFF, Haití, 19 de septiembre de 2011. Durante una semana y en una comunidad remota con vistas a Puerto Príncipe, un total de 20 niños se reunieron para participar en un taller destinado a convertir sus historias en películas y darlas a conocer a un público mundial a través de la web.

VÍDEO: Producido por Windy Brunolien (15 años de edad) en el taller oneminutesjr realizado en Kenscoffe (Haití) en julio de 2011.

 

“Los niños tienen el derecho de incorporar sus opiniones en el debate sobre el rumbo futuro de su país”, , Jean Lieby, dijo el Jefe de Protección infantil de UNICEF en Haití. “Este es un derecho inalienable y que figura en la Convención sobre los Derechos del Niño”, añadió.

Una de estas opiniones es la de Windy Brunolien(15 años) que participó en el taller OneMinute, celebrado en Kenscoff (Haití). 

La vida de Windy comenzó a desmoronarse el día que su madre les dejó a él y a sus dos hermanos con la madrina de su hermano mayor. Cuando su padre murió hace diez años, la madre de Windy no pudo mantener a su familia, por lo que decidió aceptar un empleo en una parte distante de la ciudad y dejó a sus hijos con su prima.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Steinlechner
Brunolien Windy (15 años de edad) toca la percusión y canta en la película de un minuto con la que colaboró activamente con sus ideas y su participación. El proyecto “Un minuto” es un curso de capacitación sobre vídeos que recibe apoyo de UNICEF, cuyo objetivo es ayudar a los niños a compartir sus puntos de vista sobre su situación y su entorno.

La adaptación a la nueva casa fue difícil. Su nueva cuidadora pegaba a Windy y a sus hermanos y les obligaba a realizar duras tareas en la casa. “Pensaba en mi madre todos los días”, dijo Windy. “Pero no teníamos teléfono, así que no podía llamarla”.

“Decidí cambiar mi vida”

Después de seis años de sufrimiento, Windy se hartó.

“Decidí cambiar mi vida”, dijo. “La madrina de mi hermano nos daba a cada uno de nosotros un dólar haitiano, alrededor de dos centavos de dólar estadounidense, al día para comprar alimentos en la escuela. Empezamos a guardar el dinero y a esconderlo en un lugar secreto”.

Con el tiempo, Windy y sus hermanos habían ahorrado suficiente dinero como para comprar una tarjeta de recarga para un teléfono celular.

“Le pedí prestado su teléfono celular a un vecino, lo recargué con nuestra tarjeta y llamé a mi madre”, relató Windy.

Después de una conversación emotiva, Marie Noel, la madre de Windy,  dejó su trabajo tomó a sus hijos y alquiló una pequeña casa en Kenscoff, un barrio de las montañas con vistas a Puerto Príncipe donde un amigo le había encontrado un empleo como asistenta de limpieza.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Steinlechner
Una niña filma escenas de la vida cotidiana como parte de una de las películas de un minuto de duración en la comunidad de Kenskoff. El proyecto “Un minuto” es un curso de capacitación de vídeos que recibe apoyo de UNICEF, cuyo objetivo es ayudar a los niños compartir sus puntos de vista sobre su situación y su entorno.

“Todo salió bien hasta que perdí mi trabajo después del terremoto”, explicó.

Inspirar a los demás

Los cuatro integrantes de la familia viven en una casa a medio terminar propiedad de un amigo, que se la presta hasta que regrese del extranjero.
 
“Sé que estamos en una situación difícil”, dijo Windy. “Pero lo más importante es que estamos juntos”. Y añadió: “Espero que muchos niños vean mi vídeo y les inspire para hacerse cargo de sus propias vidas”.

El mayor deseo de Windy es convertirse en médico.  Espera que el vídeo le ayude a obtener el dinero para la matrícula escolar que su madre no podrá pagar el próximo curso.

El vídeo de Windy y los de muchos otros niños de Haití y de países de todo el mundo pueden verse en www.oneminutejr.com, así como en www.unicef.org/spanish.


 

 

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