Haití

UNICEF brinda apoyo a la reconstrucción de escuelas en Haití

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Chanaika (centro) asiste a clase en el interior de un contenedor situado en mitad del solar donde se construye la nueva escuela St. Gérard, en Puerto Príncipe (Haití).

Por Benjamin Steinlechner

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 8 de abril de 2011. La reconstrucción de escuelas dañadas o destruidas ha sido una prioridad de UNICEF desde que se produjo el terremoto del año pasado. Ése es uno de los modos más eficaces de introducir de nuevo la normalidad en las alteradas vidas de los niños de esta pequeña nación caribeña.

Las clases se reanudaron en la escuela de St. Gérard el pasado mes de abril con estudiantes que se apiñan en la escalera de una estructura preparada ex profeso y con forma de anfiteatro en una parte del patio de recreo.

“Aquella situación duró durante aproximadamente un mes hasta que se retiraron todos los escombros y pudimos trasladar a los estudiantes a tiendas de campaña escolares temporales proporcionadas por UNICEF”, comenta Sor Yola Norelus, directora de la escuela.

Ladrillo a ladrillo

Ahora, 11 meses después, los estudiantes se acurrucan juntos nuevamente en pequeñas zonas improvisadas pues dejan espacio para la construcción de 13 nuevas aulas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Los estudiantes asisten a clase en el patio de recreo de la escuela de St. Gérard, que es una de las 37 escuelas de Puerto Príncipe (Haití) que UNICEF ayuda a reconstruir tras el catastrófico terremoto acaecido el año pasado.

La escuela de Sr. Gérard es una de 110 escuelas semipermanentes que UNICEF reconstruye actualmente en Puerto Príncipe, la capital de Haití, desde que ocurriera el terremoto. UNICEF también se dispone a reconstruir otras 37 escuelas en la ciudad, como parte de un plan nacional.

“También centramos nuestros esfuerzos para reconstruir escuelas en las provincias de Haití y comenzaremos con la construcción de 28 escuelas en todo el país en una o dos semanas”, afirma Ginette Mathurin, ingeniera de la unidad de construcción escolar de UNICEF.

Cada escuela cuesta un promedio de 175.000 dólares y se tarda aproximadamente tres semanas en construir mediante la utilización de una combinación de tiendas de campaña, estructuras de acero y cimientos de hormigón.

Se espera que 200 escuelas semipermanentes de todo el país queden reconstruidas hacia finales de junio de 2011.

Un trabajo en equipo

Chanaika tiene 11 años y es una de los muchos estudiantes que ahora se aglomeran en el aula del contenedor situado en medio del solar de construcción, donde una vez estuvo en pie el antiguo edificio de la escuela. Lápiz en mano, observa a los trabajadores que mezclan el cemento y colocan la estructura de acero del tejado de la nueva escuela.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Haiti/2011/Dormino
Las nuevas aulas se reconstruyen en el lugar donde se ubicaba el antiguo edificio de la escuela St. Gérard que antes se erguía en Puerto Príncipe, Haití. En el contenedor blanco se imparten temporalmente las clases mientras los alumnos esperan que la nueva escuela esté lista.

Chanaika sabe que tiene suerte de recibir una educación y es afortunada de estar viva. El terremoto del año pasado destruyó su escuela y también se llevó las vidas de 27 compañeros de estudios y de tres de los profesores.

“Conozco a muchos niños en mi vecindario que no pueden ir a la escuela”, dice Chanaika, que vive en condiciones precarias en un barrio de Puerto Príncipe.

La mayor parte de las escuelas del país son privadas y reciben poca o ninguna financiación pública. “La escuela debería ser gratuita y debería haber una en cada barrio”, comenta. En cooperación con el Ministerio de Educación de Haití, UNICEF explora estrategias para poner en práctica un sistema escolar gratuito para la infancia de Haití.
El derecho a una educación es vital para todos los niños y sobre todo en Haití después del terremoto. La escuela no sólo permite que los niños escapen de condiciones de vida que son por otro lado sombrías, sino que también ayuda a introducir la estabilidad en las vidas de los niños, reforzar su amor propio y la capacidad para tomar las riendas de su propio futuro.

Dar esperanza

"Queremos que nuestros niños aprendan aquí y prestarles la atención a menudo no tienen en casa”, expresa Sor Norelus.

Al supervisar la reconstrucción de la escuela de St. Gérard, Mathurin está contenta con los firmes progresos alcanzados pero según ella todavía queda mucho por hacer.

“Aproximadamente el 80% de la población haitiana es analfabeta y sólo el 50% de los niños en edad escolar acude a la escuela”, manifiesta Mathurin. “Tenemos que seguir invirtiendo intensamente en la construcción de escuelas, de modo que al menos ese 50% pueda seguir yendo a clase y conseguir la educación que Haití necesitará para labrarse un futuro mejor”.


 

 

Búsqueda