Haití

La historia de Christine: una estudiante haitiana de 14 años que no se deja abatir por los efectos del terremoto

El terremoto de Haití: informe después de un año

A un año del terremoto del 12 de enero de 2010, los niños haitianos continúan sufriendo las consecuencias del desastre. A continuación, un artículo de una serie sobre el largo camino que recorre Haití del socorro a la recuperación tras un año.

Por Thomas Nybo

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 11 de enero de 2011. El mes pasado, un equipo de comunicación de UNICEF se reunió con una niña de 14 años llamada Christine frente a la tienda de campaña en la que vive con su familia en un campamento de desplazados cerca del aeropuerto de Puerto Príncipe. Cinco meses antes, el equipo de UNICEF había seguido durante varios días los pasos de la joven superviviente del terremoto con el propósito de comprobar de qué manera lograba excelentes calificaciones en la escuela pese a que vivía en unas condiciones de hacinamiento en la vivienda precaria que comparte con su madre, su hermano y su hermana.

VÍDEO: Pedro Bujalance Andrés, corresponsal de UNICEF, informa sobre el progreso de una niña de 14 años de edad que tiene un excelente desempeño escolar pese a que sigue sufriendo los efectos del terremoto del 12 de enero de 2010.  Véalo en RealPlayer

 

El hogar original de la familia resultó destruido por el terremoto de enero de 2010. La familia también perdió entonces la mayor parte de sus pertenencias. Poco después, su madre comprobó que sólo tenía suficiente dinero para pagar los estudios de uno de sus hijos. La mujer escogió a Christine.

Al recibir la reciente visita del equipo de UNICEF, Christine estaba preparando un ensayo sobre su vida. Tenía buenas noticias, ya que su madre, que vende zapatillas usadas, había comenzado a ganar dinero suficiente para pagar las matrículas escolares de sus tres hijos.

Pasión por la escuela

”Mi hermano y mi hermana sienten pasión por la escuela. Adoran su escuela”, comentó Christine. “Mi hermanita se levanta y se lava temprano para estar lista para ir a clase. Me alegra que a ellos les encante ir a la escuela tanto como a mí".

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
La escuela tiene una importancia vital para Christine, una niña de 14 años de edad que, todavía vive con su familia en una tienda de campaña un año después del violento terremoto de Haití.

Christine comentó que siempre está muy ocupada. Cuando no está estudiando debe ayudar con las labores domésticas, como ir a buscar agua a los grifos de abastecimiento públicos del campamento, preparar la comida, lavar los platos y la ropa y barrer el interior de la tienda de campaña.

Además, agregó que la vida en el campamento se ha tornado más complicada y que ansía volver a vivir en un hogar permanente, aunque no sabe cuándo será posible.

“Cuando afuera hace buen tiempo, en la tienda de campaña hace mucho calor”, apuntó, “y cuando llueve, se filtra el agua. Además, en el campamento hay mucha basura. Si alguien se pone enfermo, no sabemos dónde llevarle. Esas son las razones por las que me pone tan triste vivir en el campamento”.

La educación y la familia

Christine señaló que los dos factores que le animan constantemente en la vida son la educación y su familia. Por eso, cuando el terremoto destruyó tanto su hogar como su escuela, la niña quedó desolada.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Christine, de 14 años, que aparece en esta foto junto a un integrante del personal de UNICEF, destaca en la escuela pese a que su familia aún lucha por recuperarse de los efectos del terremoto de Haití.

”Después del terremoto, lo que más temí era no poder volver a clases”, recordó la niña. “Pero seguí estudiando, porque siempre he creído que la educación era fundamental en mi vida. Amo mucho la escuela. Sin educación, no puedo hacer nada. Sin educación, no se puede mantener la dignidad".

El terremoto destruyó el edificio del Ministerio de Educación en Puerto Príncipe, además de causar daños a más de 5.000 escuelas e interrumpir las clases en toda la zona de desastre. Las labores de reconstrucción y reabastecimiento del sistema educativo que UNICEF ha llevao a cabo UNICEF han beneficiado a unos 720.000 alumnos de unas 2.000 escuelas, y sin embargo, queda mucho por hacer. Más de la mitad de los 2,2 millones de niños y niñas en edad escolar de Haití aún no van a la escuela.

 “Sean siempre fuertes”

Antes de que los integrantes del equipo de UNICEF se alejaran del campamento, Christine les leyó un pasaje de su ensayo:

“Nací el 10 enero 1996. Jamás conocí a mi padre. Desde que nací, la persona que me cuidó y crió fue mi madre... Pero algunas veces, mi madre no tenía trabajo, porque no había zapatillas para vender. No podía hacer nada, ni siquiera darnos de comer. En algunas ocasiones pasamos días enteros con el estómago vacío. Mi madre, al vernos en una situación tan miserable, rompía en llanto. Al mismo tiempo, nos solía decir: ‘Sean siempre fuertes, aunque la vida le depare las peores vicisitudes. Nunca tengan temor’”.


 

 

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