Haití

Las inundaciones provocadas por el huracán Tomas aumentan el peligro de enfermedades en Haití

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-2419/Dormino
Las calles de Gonaïves, en la región de Artibonite situada al norte de Puerto Príncipe, la capital de Haití, están cubiertas por las aguas tras el paso del huracán Tomas. Las inundaciones aumentaron el peligro de propagación de las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 8 de noviembre de 2010 – La población de Haití hace balance de las consecuencias del huracán Tomas, que la semana pasada estuvo a punto de hundir aún más en la miseria a esta nación que trata de recuperarse de los efectos del terremoto del 12 de enero y de un reciente brote de cólera.

Tras el paso de la tormenta, UNICEF lleva a cabo evaluaciones sobre el terreno para determinar la cantidad y el destino específico de los suministros y recursos humanos que el organismo enviará a las zonas más afectadas. Las inundaciones causadas por el huracán aumentaron en gran medida el peligro de propagación de las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera, que ya ha causado la muerte de 520 haitianos y la internación de más de 7.400 personas infectadas en hospitales y centros de salud.

Mayor vulnerabilidad

Para UNICEF, uno de los principales motivos de preocupación son las posibles consecuencias de las inundaciones en la zona noroccidental de Haití, que fue el epicentro del brote de cólera. La ciudad de Gonaïves, que se encuentra en esa región, se anegó debido a las aguas de la inundación, lo que aumentó la vulnerabilidad de sus habitantes ante el cólera.

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Un niño de corta edad bordea un charco de agua estancada en el campamento de Mais Gate, en Puerto Príncipe (Haití), donde viven muchos desplazados por el terremoto de enero.

Christopher Jean-Felix, un niño de ocho años que vive en el campamento de Mais Gate para desplazados por el terremoto en Puerto Príncipe, comentó que temía que el huracán causara la inundación de la tienda de campaña donde vive con su familia desde enero pasado.

“Nuestra tienda de campaña ya se inundó varias veces”, agregó Christopher. “Cuando llega el agua, se moja todo, mi ropa también. Cuando llueve, no puedo dormir”.Chistopher es uno de los 1,3 millones de haitianos que viven en campamentos de desplazados desde el terremoto de enero.

Pese a las precarias condiciones en que vive, Christopher tiene por lo menos la fortuna de que los vientos huracanados y las lluvias torrenciales no hayan destruido su tienda de campaña, como temían su familia y la mayoría de los habitantes del campamento. Sin embargo, otros desplazados en regiones fácilmente inundables de Haití no fueron tan afortunados.

UNICEF presta apoyo

Los vientos y las lluvias del huracán Tomas provocaron inundaciones en los cinco departamentos meridionales de Haití, así como en otras zonas del país, como las regiones de Artibonite, Centro y Noroeste, y las comunidades de Léogane y Gressier, localizadas al oeste de Puerto Príncipe.

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Unos trabajadores de UNICEF descargan suministros médicos de emergencia en el aeropuerto de Puerto Príncipe, en Haití, que se emplearán tanto para dar respuesta a los efectos del brote de cólera como a las consecuencias del huracán Tomas.

En las zonas más elevadas de Artibonite se registraron lluvias muy intensas y graves inundaciones. En las zonas de Gonaïves más afectadas, al norte del río Artibonite, las aguas de la crecida aún tienen casi un metro de profundidad. Grandes extensiones de la ciudad de Léogane continúan cubiertas por las aguas del río, que amenazan a los miles de habitantes desplazados que viven en unos 15 campamentos de la zona.

En preparación para emergencias de este tipo, UNICEF había hecho acopio preventivo de suministros médicos, alimenticios y de saneamiento en todas las regiones de Haití amenazadas por las inundaciones. Entre los elementos almacenados figuraron bidones, jabón, pastillas de purificación del agua y cubos de agua suficientes para abastecer a unas 900 familias. “Eso nos permitió prestar asistencia inmediata a las personas afectadas por el huracán”, señaló Ben Harvey, coordinador adjunto de las actividades de agua, saneamiento e higiene de UNICEF en el terreno. “Ahora, después de haber prestado socorro de emergencia con los suministros de los que disponíamos, evaluaremos cuáles son las necesidades de los afectados”.

Prepararse para lo peor

La semana pasada, ante la inminencia del huracán, algunas de las familias desplazadas emplearon sus ahorros para comprar madera y otros elementos para reforzar las tiendas de campaña y los albergues provisionales en los que viven desde que perdieron sus hogares debido al terremoto. Los desplazados colaboraron unos con otros en el desmantelamiento de las tiendas de campaña inestables o inseguras, y juntos reemplazaron los mástiles más débiles o frágiles de las tiendas con otros más sólidos.

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Los residentes refuerzan sus refugios con más capas de lona conforme acerca el huracán Tomas al campamento para desplazados de Mais Gate camp que alberga a las víctimas del seísmo ocurrido en enero en Puerto Príncipe.

“La madera que necesitamos para reforzar nuestras tiendas de campaña es muy cara”, explicó Peterson Montinat, que se alberga en el campamento de Mais Gate. “Muchas familias no pueden comprarla porque no tienen suficiente dinero, y ni siquiera sabemos si esos refuerzos servirán para algo”.

Jerry Templar Blanchard, un residente del mismo campamento de 17 años de edad, recorrió con la vista las pestilentes aguas que corrían por las zanjas alrededor de las tiendas de campaña. “Me alegra que aquí no haya habido grandes inundaciones”, comentó. “Le tengo mucho miedo al cólera. Hasta ahora no hemos tenido ningún caso en este campamento, pero eso es algo que puede ocurrir en cualquier momento”.


 

 

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