Haití

Los programas de deportes levantan el ánimo de los niños haitianos afectados por el terremoto

Por MP Nunan

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 29 de septiembre de 2010 - Simeon Kenson, de 15 años de edad, es un niño con muchas preocupaciones.

VÍDEO: 14 de septiembre de 2010. UNICEF informa sobre los programas de deportes orientados a los niños y jóvenes haitianos afectados por el terremoto.

 

Simeon se preocupa porque quizás no pueda volver a la escuela en octubre, cuando comience el nuevo año escolar, ya que no sabe si su familia contará con dinero suficiente para pagar sus estudios.

Le preocupa también la posibilidad de que alguien invada la tienda de campaña donde vive con su tía en el campamento de Mais Gate, en Puerto Príncipe, uno de los muchos asentamientos precarios que se formaron tras el terremoto que sacudió Haití en enero pasado.

Y además, el niño está preocupado por el peligro de un nuevo terremoto. “No quiero regresar a nuestra casa”, asegura Simeon. “Dicen que en 2012 se acabará el mundo y yo no sé qué hacer”.

Un escape emocional

Sin embargo hay algo sobre lo que Simeon no tiene ninguna duda ni incertidumbre, y eso es su participación en un programa de deportes que ofrece el Comité Olímpico de Haití (COH) a los niños y niñas del campamento. El COH, un aliado de UNICEF, ponen en práctica programas similares en 52 campamentos de Puerto Príncipe, en los que participan diariamente más de 36.000 niños.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
En colaboración con el Comité Olímpico de Haití, UNICEF ofrece programas de deportes a unos 36.000 niños y niñas que viven en 52 campamentos de desplazados por el terremoto.

Una mañana cualquiera, en el campamento de Mais Gate se puede ver a los niños aprendiendo a marcar y bloquear a sus rivales en un partido de baloncesto, practicando patadas de karate, disputando un encuentro de balonmano o una carrera en la que deben recoger y transportar conos de plástico anaranjados. Las actividades que realizan son muy similares a las de una clase de educación física en una escuela primaria convencional.

El programa del COH ofrece la posibilidad de descargar sus emociones y tensiones a los niños en la situación de Simeon, que forma parte del 1,3 millones de haitianos que, según cálculos de UNICEF, aún permanecen desplazados por el terremoto.

Olvidar lo que les sucedió

“Después del terremoto reinaba un clima de estrés”, explica Stephane Rebu, Coordinador Auxiliar del programa del COH. “Cuando hablamos con los niños nos dicen que les gusta este programa porque les permite olvidarse de lo que les sucedió. Y también sirve para que no piensen constantemente en su situación actual, viviendo en tiendas de campaña”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Simeon Kenson, de 15 años de edad, es uno de los cientos de niños y niñas haitianos que participan en el programa de deportes que se lleva a cabo todos los días en el campamento de Mais Gate.

La situación de esos niños sigue siendo precaria. Muchas tiendas de campaña, por ejemplo, tienen goteras o filtraciones, lo que es motivo de profunda preocupación debido a la inminencia de la temporada de huracanes en este estado insular caribeño.

Françoise Gruloos-Ackerman, Representante de UNICEF en Haití, añade que los niños también sufren otras consecuencias menos visibles del terremoto, como la pérdida de su sentido de comunidad, otro aspecto de sus emociones sobre el que la práctica de deportes tiene efectos benéficos.

El restablecimiento de las relaciones

Según Gruloos-Ackerman, el objetivo de las actividades deportivas consiste en “unir a todos los niños de los campamentos”. La Representante de UNICEF añade que “se trata de niños que en muchos casos no se conocen, que se han quedado sin nada, que han perdido sus escuelas y sus amigos y que ahora tienen que establecer y restablecer relaciones entre ellos. Y eso es lo que los deportes les están ayudando a hacer”.

Alguien le pregunta a Simeon que haría si en el campamento de Mais Gate no se ofreciera el programa de deportes. “Me tendría que quedar aquí”, contesta el niño, “porque no tengo otro sitio donde ir. Pero por suerte, todas las mañanas, cuando llega el personal del COH, podemos ponernos a jugar”.


 

 

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