Haití

La historia de Jeanne: La protección de las madres y los recién nacidos del VIH y el SIDA tras el terremoto de Haití

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© UNICEF/2010/Ramoneda
Tras una breve interrupción de su tratamiento antirretroviral debida al terremoto de Haití, “Jeanne” pudo volver a recibir esos medicamentos cuando estaba embarazada de su hija Marie, que aparece en esta foto poco después de su nacimiento.

Por Antonia Paradela

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 30 de junio de 2010 – Jeanne (nombre ficticio) observa amorosamente a su hija Marie y cubre cuidadosamente la cuna del bebé con un mosquitero. Madre e hija están protegidas del calor de la tarde en la sala de estar del hogar de unos familiares en Puerto Príncipe, la capital de Haití. Para Jeanne, el nacimiento de Marie en mayo pasado fue un acontecimiento extraordinario.

En enero, cuando un violento terremoto sacudió Haití, la mujer de 28 años de edad estaba embarazada y recibía tratamiento antirretroviral en una clínica que recibe apoyo de UNICEF. Jeanne sabía desde hacía años que estaba infectada con el VIH, de manera que planificó su embarazo cuidadosamente junto a su marido, siguiendo al pie de la letra las instrucciones de los médicos a fin de que él no corriera peligro de infección.

El 12 enero, cuando Jeanne regresó del trabajo a su hogar descubrió que el terremoto había destruido su vivienda y que su marido había muerto. Jeanne estaba embarazada de cinco meses.

Prevenir la transmisión del VIH

Tras el sismo, Jeanne vivió en un campamento con otras 20 familias, luchando por recuperarse de la congoja que le producía la pérdida de su marido. Embarazada, sin trabajo y sin perspectivas claras sobre su futuro, Jeanne tampoco tenía acceso a la atención médica especializada y los medicamentos que necesitaba.

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“Jeanne” (der.), una mujer haitiana que vive con el VIH, estaba embarazada de cinco meses cuando su país fue devastado por un terremoto que destruyó su hogar y provocó la muerte de su marido. “Jeanne” aparece en la foto conversando con una trabajadora de UNICEF, que le remitió a un centro sanitario donde recibió el tratamiento que necesitaba.

“Mi principal preocupación era qué le podría ocurrir a mi bebé debido a que yo ya no recibía los medicamentos antirretrovirales”, explica. “Estaba ansiosa. Quería que cuando naciera mi bebé todo saliera bien”.

Poco después, afortunadamente, UNICEF pudo volver a prestar apoyo a los servicios de prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo, y Jeanne pudo reanudar su tratamiento antirretroviral. Inmediatamente después del nacimiento de Marie por cesárea, un pediatra sometió a la recién nacida a un tratamiento profiláctico con el objetivo de disminuir las probabilidades de que adquiriera el VIH.

“Si las madres infectadas han recibido medicamentos antirretrovirales, los bebés a los que se les aplica esos tratamientos profilácticos al nacer sólo tienen un 2% de probabilidades de infectarse con el VIH”, explica Mireille Tribie, una especialista en VIH y SIDA que colabora con UNICEF en Puerto Príncipe. Los recién nacidos que no reciben ese tratamiento, en cambio, tienen un 22% de probabilidades de que sus madres les transmitan el VIH.

Hasta ahora, los análisis demuestran que Marie no tiene el VIH. Sin embargo, para determinar su estado de salud de manera definitiva será necesario realizarle más exámenes.

Esperanza para el futuro

Cuando cuenta cómo se sintió al nacer Marie, a Jeanne se le llenan los ojos de lágrimas. El estado de ánimo de la joven madre sufre altibajos, ya que por un lado se siente muy feliz de que Marie forme parte de su vida, pero por otro se siente triste porque el padre de la niña no está con ellas para compartir la alegría. Lo que desea Jeanne ahora es la oportunidad de reconstruir su vida, para que su hija pueda tener un futuro mejor.

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Marie tiene menos probabilidades de adquirir el VIH debido a que recibió tratamiento profiláctico adecuado inmediatamente después de su nacimiento en Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Pese a que los niveles de incidencia del VIH habían disminuido levemente antes del terremoto, Haití tiene aún la tasa de prevalencia más elevada de la región del Caribe, y se calcula que unos 6.800 niños y niñas haitianos viven con el VIH.

UNICEF trabaja arduamente para garantizar que los haitianos infectados con ese virus reciban atención médica, y que los que toman medicamentos antirretrovirales no se vean obligados a interrumpir el tratamiento. UNICEF también apoya al Ministerio de Salud con respecto a la ampliación de los servicios de prevención de la transmisión del VIH de la madre al hijo. Y en colaboración con varias ONG locales, el organismo internacional participa activamente en diversas actividades de prevención del VIH/SIDA orientadas a los adolescentes.


 

 

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