Haití

Un mes después del terremoto, continúan las intensas labores de ayuda a los niños, niñas y familias de Haití

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En el Centro Lakay Don Bosco de Puerto Príncipe, la capital de Haití, Fabienne Pierre y su hija Alexi Kerida. Madre e hija se albergan en este centro para desplazados por el terremoto del 12 enero, que recibe apoyo de UNICEF.

Por Guy Hubbard

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 12 de febrero de 2010 – Un mes después que el terremoto del 12 enero destruyera zonas densamente pobladas de Haití, Louis-George Arsenault, Director de Operaciones de Emergencia de UNICEF, se dirige en helicóptero hacia las ciudades de Puerto Príncipe y Leogane, y a la ciudad portuaria de Jacmel, en la región meridional del país. El funcionario de UNICEF recorre esas zonas para evaluar la respuesta que ha dado el organismo internacional tras el terremoto, así como las necesidades aún no satisfechas de los niños, niñas y familias afectados.

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Desde el aire, la devastación adquiere un aspecto distinto. Manzanas enteras de la ciudad capital han quedado reducidas a escombros, y en Leogane quedan muy pocas estructuras en pie.

Tras haber comprobado la situación en persona y después de visitar varios campamentos provisionales de desplazados, el Sr. Arsenault tiene una impresión más clara sobre el doble desastre que padece Haití, un país que, aún antes del terremoto, tenía las tasas de mortalidad materna e infantil más elevadas del hemisferio occidental.

“Éste es un país que antes estaba de rodillas y ahora ha quedado totalmente postrado”, comenta.

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En un depósito de UNICEF en Puerto Príncipe, la capital haitiana, trabajadores de socorro e integrantes del personal de UNICEF cargan en un camión conjuntos de materiales para el desarrollo en la primera infancia. Los materiales serán enviados a centros de cuidado residenciales y espacios acogedores para los niños donde se prestan servicios a los menores damnificados por el terremoto.

Prioridad a la supervivencia de los niños
Inmediatamente después de la catástrofe, UNICEF, en alianza con otros organismos de las Naciones Unidas, el Gobierno y diversas ONG, organizó una campaña de ayuda a gran escala para hacer llegar suministros que salvan vidas a quienes más los necesitan.

Teniendo en cuenta la dimensión de las necesidades de ayuda humanitaria que hay en la zona del terremoto del 12 de enero, esos esfuerzos conjuntos han obtenido logros enormes. Sin embargo, es mucho lo que aún queda por hacer para dar respuesta a la situación de emergencia de la infancia de Haití, donde casi el 40% de la población tiene menos de 14 años de edad.

“UNICEF se concentra, en primer lugar, en la supervivencia”, señala el Sr. Arsenault. “Hemos logrado ponernos rápidamente al día en materia de suministro de agua potable, que ha sido la principal actividad que hemos realizado para salvar vidas”.

El funcionario añade que las actividades de suministro de agua y saneamiento de UNICEF se complementan con las labores de distribución de alimentos que se llevan a cabo en colaboración con el Programa Mundial de Alimentos y con “una muy buena combinación” de varias intervenciones muy necesarias.

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Rose-Laure Gedeon, de 13 años de edad, y Windelyne Milford, de 15, caminan entre los escombros con artículos enviados por UNICEF para los niños del orfanato de Foye Zanmi Jezi, localizado en el vecindario de Lilavois, en Puerto Príncipe, la capital de Haití.

Desplazamiento en gran escala
Pese a que UNICEF perdió sus oficinas y depósitos como consecuencia del terremoto, pudo responder rápidamente ante la situación de desastre.

Un mes después del sismo, más de 900.000 personas reciben agua potable todos los días en 300 puntos de Puerto Príncipe, Leogane y Jacmel. También se están colocando instalaciones sanitarias en los campamentos de las zonas afectadas. En las próximas semanas, UNICEF y sus aliados —como Oxfam, CARE y el Comité Internacional de la Cruz Roja— instalarán más de 3.000 letrinas en Puerto Príncipe.

Debido al desplazamiento generalizado de la población de Haití, se supone que aumentarán las tasas de desnutrición, que aún en circunstancias normales eran elevadas. Debido a esa amenaza, UNICEF y sus aliados han inaugurado más que 80 puestos de tratamiento de pacientes ambulatorios de desnutrición aguda grave. Las labores sistemáticas de distribución que lleva a cabo el Programa Mundial de Alimentos han abastecido a unos dos millones de haitianos de comida suficiente para dos semanas.

Al mismo tiempo, UNICEF y el Ministerio de Salud han puesto en marcha una campaña nacional de inmunización para prevenir la propagación de enfermedades en los abarrotados campamentos de desplazados. La campaña está dirigida a los niños y niñas menores de siete años, a quienes se vacuna contra el sarampión, la rubéola, el tétanos, la difteria y la tos ferina.

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Varios niños juegan en un campamento de refugiados instalado en el campo de golf del Pétionville Club, en Puerto Príncipe, Haití. Los varios miles de desplazados que se albergan en el campamento reciben de la ONG Oxfam agua potable de un tanque cisterna desmontable provisto por UNICEF.

La protección y educación de los niños

“No hay duda de que será necesario continuar brindando respuesta humanitaria durante cierto tiempo”, comenta el Sr. Arsenault, quien añade que brindar ayuda al medio millón de desplazados que se albergan en más de 200 asentamientos constituye un desafío de proporciones. “Y no sólo para UNICEF”, aclara,” sino para toda la comunidad internacional”.

Además de la supervivencia de los niños, la principal preocupación de UNICEF ha sido la seguridad de los menores que quedaron huérfanos o separados de sus familias debido al terremoto. UNICEF ha localizado a muchos de esos niños, les ha inscrito en un registro y les ha albergado en establecimientos amigos de los niños mientras trata de ubicar a sus familias inmediatas o ampliadas.

En algunos casos, se trata de una carrera contra el tiempo, porque se ha informado sobre casos de niños y niñas huérfanos o separados de sus familias que han sido víctimas de los tratantes de personas o sacados ilícitamente del territorio haitiano.

Mientras se resuelven esos problemas relacionados con la protección de los niños, también es necesario confrontar otro problema creciente, el de la educación. Debido a que el terremoto provocó daños o destruyó unas 5.000 escuelas, y a que casi la mitad de los niños en edad escolar han sido afectados por el sismo, el sistema de la educación haitiano está prácticamente paralizado.

Ante esa situación, UNICEF envió a Puerto Príncipe conjuntos de materiales conocidos como “escuelas en una caja”, que ya se están distribuyendo. El objetivo de UNICEF, que colabora en este aspecto con el Ministerio de Educación, consiste en lograr que el mayor número posible de niños reanude sus estudios escolares a la brevedad.

Un compromiso constante
Guido Cornale, Representante de UNICEF en Haití, tiene dolorosamente en claro los desafíos pendientes.

“Debido a la situación de emergencia y a la migración de grandes sectores de la población, se han interrumpido todas las actividades escolares. Y no sólo en las zonas afectadas por el terremoto sino también en el resto del país”, explica. “Ese es el desafío que confrontamos en estos momentos”.

A un mes del desastre, UNICEF y sus aliados están comprometidos a seguir llevando a cabo las intervenciones que salvan vidas en todas las regiones de Haití que sufren los efectos del terremoto. Esas intervenciones también sirven de base para garantizar que tras la tragedia, los niños haitianos puedan sobrevivir y hasta prosperar. Su futuro, que es el futuro de su país, depende de que al reconstruir, se reconstruya mejor.

Tim Ledwith colaboró desde Nueva York en la elaboración de este artículo.


 


 

 

Vídeo (en inglés)

11 de febrero de 2010: Guy Hubbard, corresponsal de UNICEF, informa sobre los esfuerzos hechos para satisfacer las necesidades básicas para sobrevivencia, incluyendo agua potable, un mes después del terremoto en Haití.


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Guy Hubbard, corresponsal de UNICEF comenta sobre los esfuerzos en marcha para el suministro de saneamiento, alimentación, inmunización y educación a los sobrevivientes del terremoto en Haití.

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