Haití

Las cambiantes necesidades sanitarias de los niños afectados por el terremoto en Haití

Imagen del UNICEF
© UNICEF Canada/2010/Tidey
En Puerto Príncipe, la capital haitiana, el Dr. Gerlant Van Berlaer, un pediatra que trabaja con B-Fast, una organización no gubernamental aliada de UNICEF, conversa con Jenan Louise Vanin, madre de Morgane, una niña de tres meses que sufre deshidratación y desnutrición aguda. A su izquierda, Lydie Collette, asesora de comunicaciones del Comité Pro UNICEF del Canadá.

Por Chris Tidey

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 8 de febrero de 2010  – El Dr. Gerlant Van Berlaer es un pediatra que integra B-Fast, una organización no gubernamental belga aliada de UNICEF que se especializa en la prestación inmediata de servicios médicos durante las situaciones de emergencia en gran escala. El equipo que encabeza el Dr. Van Berlaer llegó a Puerto Príncipe al día siguiente del terremoto del 12 de enero. De inmediato, el equipo estableció un hospital de campaña en los predios del Laboratorio Nacional de Salud Pública. Pese a que se trata de un establecimiento sanitario provisional, el hospital de campaña de B-Fast cuenta hasta con un quirófano.

 El Dr. Van Berlaer calcula que más de un 80% de los pacientes que han tratado han sido niños y niñas. En Haití, casi un 40% de los habitantes tienen menos de 14 años de edad.

En los primeros días inmediatamente posteriores al terremoto, la mayoría de los niños, niñas y adultos que llegaron al hospital de campaña requerían atención por haber sufrido fracturas y laceraciones. Casi tres semanas después, sin embargo, las necesidades en materia de salud de la población, y en especial de los niños, están cambiando.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Canada/2010/Tidey
En un hospital de campaña localizado en Puerto Príncipe, el Dr. Gerlant Van Berlaer revisa a Morgane, una niña de tres meses de edad a quien acompaña su madre, Jenan Louise Vanin.

Un caldo de cultivo de enfermedades infantiles

Debido a que centenares de miles de sobrevivientes del terremoto viven relativamente hacinados en asentamientos provisionales, muchos niños y niñas corren peligro de contraer enfermedades potencialmente mortíferas.

“Hay algunas enfermedades y problemas médicos que se propagan con mucha facilidad en situaciones como ésta, en las que muchas personas viven tan juntas en campamentos donde, en muchos casos, carecen de acceso al agua potable y no cuentan con saneamiento adecuado”, explica el Dr. Van Berlaer. El médico belga agrega que es necesario llevar a cabo una vasta campaña de inmunización para prevenir que los niños y niñas se enfermen o mueran de enfermedades que pueden prevenirse mediante la vacunación.

UNICEF ha puesto en marcha una campaña mediante la cual se vacunará a 500.000 niños y niñas haitianos menores de siete años. En esa campaña, que comenzó la semana pasada en varios campamentos de desplazados, se inmuniza a los niños contra el sarampión, la rubéola, la difteria, el tétanos y la tos ferina.

Tratamiento contra la desnutrición

 El Dr. Van Berlaer añadió que otra de las amenazas que penden sobre los niños y niñas afectados por los desastres como el terremoto de Haití es la desnutrición. Los niños que perdieron sus hogares y se alojan en refugios provisionales dependen en gran medida de la ayuda internacional para satisfacer sus necesidades alimentarias.

Una de las pacientes del Dr. Van Berlaer en el hospital de campaña de B-Fast es Morgane, la hija de tres meses de edad de Jenan Louise Vanin. Cuando la niña llegó al hospital, sufría deshidratación y desnutrición aguda, de manera que el jefe del equipo de B-Fast la trató con una solución de sales de rehidratación oral suministradas por UNICEF.

“La capacidad de UNICEF de abastecer a sus aliados sobre el terreno de grandes cantidades de suministros médicos para tratar a los niños y niñas resulta enormemente importante”, comenta el Dr. Van Berlaer.

Pese a que la atención de los medios de comunicación del mundo comienza a apartarse inexorablemente del terremoto de Haití, las necesidades sanitarias de los vulnerables niños y niñas de este país no desaparecerán en el futuro inmediato. Debido a ello, UNICEF y sus aliados están comprometidos a garantizar el bienestar de los niños haitianos a largo plazo.

 


 

 

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