Haití

A ambos lados de la frontera con la República Dominicana, las familias haitianas reciben ayuda esencial y agua potable

Respuesta ante la situación de emergencia de la infancia

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/Bakody
Cuando los sobrevivientes del terremoto de Haití que estaban albergados en el centro de recuperación del Buen Samaritano, localizado en Jimani, República Dominicana, se negaron a permanecer en las instalaciones debido a una violenta réplica, el personal del centro instaló de inmediato tiendas de campaña.

Por Jennifer Bakody

JIMANI, República Dominicana, 29 de enero de 2010 — El espacio abierto del tamaño de un campo de fútbol parece el lugar ideal para que unos cuantos niños jueguen a la pelota. Sin embargo, en los terrenos del hospital del Buen Samaritano no hay niños jugando sino largas filas de colchones manchados de sangre y tiendas de campaña improvisadas con sábanas y palos de madera.

En ese centro sanitario estaba internado un buen número de haitianos que habían quedado heridos o lesionados como consecuencia del terremoto del 12 enero y que se sintieron muy alarmados cuando la región fue sacudida por una intensa réplica. Los padres de familia evacuaron a sus hijos e hijas de las instalaciones y se instalaron a campo abierto frente a las mismas, donde aún permanecen.

El Buen Samaritano es uno de los cinco centros de recuperación fronterizos que prestan servicios médicos de emergencia a los damnificados por el terremoto de Haití. Cuatro de esos establecimientos funcionan en la localidad dominicana de Jimani, mientras que el quinto se encuentra a 20 kilómetros de distancia, en la localidad haitiana de Fond Parisien.

El suministro de agua y saneamiento no da abasto

Con la excepción del hospital público de Jimani, el personal médico y de enfermería de todos los establecimientos es extranjero, en su mayoría estadounidense. Con el apoyo del Gobierno dominicano, en esos centros de atención de la salud se hace todo lo posible por salvar las vidas de los pacientes brindándoles atención médica adecuada. En la mayoría de los casos, ésta consiste en el tratamiento de fracturas de huesos y la prevención y curación de infecciones.

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Cuando los sobrevivientes del terremoto de Haití que estaban albergados en el centro de recuperación del Buen Samaritano, localizado en Jimani, República Dominicana, se negaron a permanecer en las instalaciones debido a una violenta réplica, el personal del centro instaló de inmediato tiendas de campaña.

Varios miles de haitianos, de los cuales el 40% son niños y niñas, reciben tratamiento en esos cinco centros sanitarios. Debido a las condiciones de hacinamiento que imperan en esos centros, los sistemas de suministro de agua potable y saneamiento ambiental están muy sobrecargados.

Debido a ello, la Oficina de UNICEF en la República Dominicana, situada en la capital Santo Domingo, ha adoptado medidas urgentes para adquirir inodoros y tanques de agua para los centros de recuperación. UNICEF ha colaborado con sus aliados y con el Ministerio de Salud dominicano en la instalación de esos equipos y artefactos. Asimismo, se han adquirido materiales y elementos de limpieza y se ha brindado apoyo técnico.

Sólo elogios

Elizes y Malachy, su hijo de 13 años de edad, sueñan con darse una ducha como corresponde.

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Malachy, un sobreviviente del terremoto de Haití de 13 años de edad, se recupera de una lesión en la pierna en el centro de recuperación del Buen Samaritano en Jimani, un pueblo fronterizo de la República Dominicana.

Desde que el terremoto redujo a escombros su hogar en Puerto Príncipe, la capital de Haití, ni la madre ni el hijo han podido siquiera cambiarse de ropa. Sin embargo, Elizes no se queja. Por el contrario, sólo tiene elogios para las autoridades dominicanas y los profesionales médicos del Buen Samaritano, que curaron la pierna lacerada y fracturada de su hijo y que le cambian periódicamente los vendajes.

“Estamos bien, ¿no es cierto, Malachy?”, dice la madre. El niño responde con una amplia sonrisa y muestra con orgullo el clavo de metal que mantiene en su lugar el muslo de su pierna lesionada.

Una cuestión de vida o muerte

Si una ducha y una letrina limpia pueden ser las ambiciones inmediatas de algunos, el acceso al agua potable y al saneamiento en una situación de emergencia como ésta es para todos una cuestión de vida o muerte, ya que en estos casos la diarrea y otras enfermedades transmitidas por el agua son la causa principal de mortalidad de los niños y niñas menores de cinco años.

Por ello, el suministro de agua, saneamiento e higiene es el aspecto principal de la respuesta de UNICEF ante la situación de emergencia que viven los niños en la zona donde se produjo el terremoto de Haití y sus alrededores. Hasta la fecha, UNICEF y sus aliados han suministrado agua potable a más de 400.000 sobrevivientes del terremoto.


 

 

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