Haití

UNICEF y voluntarios haitianos trabajan juntos para proteger a los niños en situación de riesgo

Las tareas de socorro siguen su curso tras el “desastre doble” de Haití

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Trabajadores de UNICEF visitan a los supervivientes desplazados del terremoto de Haití en la Plaza Boyer, un parque público situado en el distrito de Pétionville de Puerto Príncipe, para evaluar el número de niños que necesitan espacios seguros de protección.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 25 de enero de 2010 - Representantes de las Naciones Unidas y dirigentes de 15 naciones se reúnen hoy en Montréal (Canadá) para analizar la reconstrucción a largo plazo de Haití después del terremoto, con el objetivo de volver a construir mejor que antes.

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Al mismo tiempo, UNICEF y sus asociados sobre el terreno están llegando a los niños con medidas de apoyo para salvar sus vidas y protegerlos.

Hasta la fecha, un total de ocho vuelos con suministros han llegod a Haití y a la vecina República Dominicana, con ayuda esencial para los supervivientes del terremoto. La distribución de ayuda de emergencia y la recuperación a largo plazo son difíciles en el contexto del “doble desastre” de Haití, donde las graves limitaciones al desarrollo que ya existían antes del desastre se han agravado considerablemente.

Sin embargo, los niños son la prioridad principal de UNICEF en la zona del terremoto. Es preciso encontrarlos, alimentarlos, y mantenerlos vivos y a salvo.

Agua, nutrición y protección

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Unos niños reciben ayuda alimentaria en un orfanato del distrito de Pétionville en Puerto Príncipe, Haití.

Por ejemplo, para prevenir brotes de enfermedades transmitidas por el agua –que pueden ser especialmente mortales para los niños pequeños– la distribución de agua potable continuó durante el fin de semana en 115 sitios en la capital, llegando a más de 200.000 personas. UNICEF dirige el esfuerzo interinstitucional de las Naciones Unidas en materia de agua y saneamiento en Haití.
Junto con la Organización Mundial de la Salud, UNICEF también está abordando las necesidades de nutrición infantil, con un enfoque especial en la alimentación adecuada de los lactantes y niños pequeños.
 
UNICEF está haciendo además progresos en su esfuerzo por mantener a los niños de Haití a salvo del abuso y la explotación, una esfera que recibe cada vez más atención, casi dos semanas después del desastre. Una parte importante de ese esfuerzo implica la creación de espacios seguros accesibles para los niños que se han perdido o han quedado separados de sus familias.

Ciudadanos voluntarios

Parte de lo que hace que este trabajo de UNICEF sea eficaz –en la crisis de Haití y en todo el mundo– es su colaboración con las organizaciones de base comunitaria. 
Uno de esos grupos en Haití, la Oficina de ciudadanos voluntarios (conocida por su sigla en francés, BIC), se ha movilizado a raíz del terremoto para ayudar a los residentes del distrito de la capital de Pétionville. BIC opera desde una casa particular situada a pocos pasos de la Place Boyer –uno de los numerosos parques públicos del distrito– y está dirigida por una mujer de la zona y su marido.

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Olsin, de 7 años y natural de Puerto Príncipe, quedó huérfano en el terremoto del 12 de enero en Haití.

La pareja y su hija han reunido a sus vecinos para centrarse en atender a los sobrevivientes del terremoto que acampan en la Place Boyer y en otros parques y plazas.

Establecer la confianza

“¿Qué más podemos hacer sino ayudar?”, se pregunta la Directora de BIC, Margarita Arsen. “Vivimos en esta comunidad. Conocemos a la gente, y la gente nos conoce. Los que están viviendo en el parque sufren lo peor, y hay muchos niños que necesitan atención adecuada”.

Expertos de UNICEF en protección de la infancia trabajan con BIC para evaluar con precisión el número de niños y familias que viven en los parques y necesitan ayuda.

“Cada día llegan más familias y niños”, dijo María Garmendia, trabajadora humanitaria y voluntaria en Haití. “Hay una amplia esfera de cuestiones que afectan a los niños en esta catástrofe, y nuestra capacidad de aliarnos con BIC ayuda a establecer confianza y nos ayuda a ser más eficaces”.

Espacios seguros para los niños

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Este panorama de la rue Principale, en el corazón de la capital de Haití, Puerto Príncipe, revela la magnitud de la destrucción que causó el terremoto.

Además de abordar los graves problemas de salud pública y saneamiento en la saturada Plaza Boyer, UNICEF y BIC están trabajando para crear espacios seguros para los niños separados y no acompañados que viven allí y en otros parques de Pétionville.

Los espacios seguros facilitan que UNICEF y sus aliados se ocupen de los niños que no tienen adónde ir. También pueden servir como centros donde hay disponibles alimentos, agua y medicinas, junto con escuelas temporales y zonas de recreación para ayudar a aliviar la tensión psicosocial aguda que experimentan los niños durante y después de una emergencia.

Teniendo en cuenta que casi la mitad de todos los haitianos son menores de 18 años, la necesidad de este tipo de protección es fundamental.

A partir de este fin de semana, UNICEF y sus asociados ya habían establecido centros que proporcionan a 900 niños no acompañados servicios de búsqueda de sus familias y reunificación, nutrición, apoyo psicosocial y asistencia médica. Se espera que el número de espacios seguros en los alrededores de Puerto Príncipe aumente de manera constante para ofrecer servicios a unos 200.000 niños en riesgo.

Richard Alleyne ha contribuido en este artículo desde Haití.


 

 

Vídeo (en inglés)

22 de enero de 2010:
La corresponsal de UNICEF, Chris Niles, informa sobre cómo los ciudadanos haitianos y UNICEF trabajan juntos para proteger a los niños.
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