Haití

La historia de Sébastien: Un joven superviviente del terremoto de Haití

Imagen del UNICEF
© Delatour family photo
El superviviente del terremoto de Haití, Sébastien Delatour, de 14 años de edad, en una foto de diciembre de 2009.

NUEVA YORK, EE.UU., 21 de enero de 2010 - El terremoto en Haití ha acabado con la vida de cientos de miles de personas y ha paralizado los servicios esenciales de unos 3 millones de haitianos de todo tipo, desde personas desesperadamente pobres hasta la clase media y las personas adineradas.

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Después del desastre, UNICEF y sus aliados están distribuyendo asistencia vital a los niños y las familias necesitadas. Casi la mitad de todos los haitianos son menores de 18 años de edad, y estos niños son la máxima prioridad de UNICEF. Es preciso encontrarlos, alimentarlos, y mantenerlos vivos y seguros.

Sébastien Delatour, de 14 años de edad, se siente más afortunado que muchos de sus compañeros, a pesar de que su familia ha sufrido pérdidas debido al terremoto. Sébastien vive en un barrio acomodado de la capital, Puerto Príncipe. Su prima, Valerie Moore, es directora de proyectos en la División de Comunicación de la sede del UNICEF en Nueva York. A principios de esta semana,  Moore entrevistó a Sébastien por teléfono para Radio UNICEF en Nueva York, dándole la oportunidad de contar su historia.

Perdió a sus abuelos

Después del terremoto, Sébastien recuerda que oyó a su madre gritar mientras salía corriendo de la casa. Su hermana estaba duchándose y se había caído y golpeado la cabeza. No sabía lo que estaba pasando, en un primer momento pensó que alguien estaba disparando a la casa.

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© Delatour family photo
Los abuelos de Sébastien, Carmelle y Cavour Delatour, tenían 88 y 89 años, respectivamente, y vivían en Bourdon, Haití. Ambos murieron cuando su casa se derrumbó en el terremoto.

Poco después, Sébastien recibió la noticia de que la casa de sus abuelos se había derrumbado. Durante varios días, su padre y sus tíos trataron de encontrarlos, cavando entre los escombros. Finalmente recuperaron los cuerpos. Carmelle y Cavour Delatour tenían 88 y 89 años, respectivamente, y vivían en Bourdon.

"Mi abuelo estaba sentado en una silla viendo la televisión, y [la casa] cayó sobre él", dice Sébastian. "Murió instantáneamente. No sufrió nada".

"La gente está llorando y gritando"

Pasaron varios días antes de que la funeraria pudiera ocuparse del duelo de la familia Delatour. De hecho, según informa de Sébastien, había tanta gente tratando de enterrar a sus seres queridos que incluso hubo peleas.

La situación en las calles demuestra la gravedad de la situación, con decenas de miles de personas presuntamente muertas y alrededor de 300.000 personas sin hogar.

"Esto apesta", dice Sébastien. "Huele a muerte. La gente está llorando y gritando. La gente pelea entre sí por la comida... Mi papá me dijo que tiene que mantenerse fuerte para todos nosotros, y no puede mostrar que está llorando. Pero estoy seguro de que lo ha hecho. Estoy seguro de que lloró en su habitación o algo así. Pero mi mamá, mi mamá... todos lloramos".

Contacto con los amigos

Sébastien también está nervioso por su familia y sus amigos, algunos de los cuales permanecen en la casa de su familia, que permanece en pie.

No ha hablado con muchos de sus amigos desde el terremoto. De los que ha podido contratar, uno perdió a su padre en el derrumbe del hotel Montana en Puerto Príncipe. Otra perdió su casa y a varios miembros de familia, y ahora está durmiendo en las calles.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-0050
Unos hombres se reúnen frente a una mesa y unas sillas colocadas en medio de una calle devastada por el terremoto en Puerto Príncipe, Haití. El desastre ha afectado a gente de todo tipo y con diferentes antecedentes socioeconómicos.

La amiga le dijo a Sébastien que le preocupan los viajes constantes de su padre a las ruinas de la casa de su familia para obtener alimentos, porque es una estructura inestable que podría derrumbarse en cualquier momento.

"Supongo que soy afortunado por tener una casa y agua", dice Sébastien.

Los problemas de seguridad

Aunque la escuela de Sébastien está en pie, las paredes están dañadas y la estructura no está segura. En cualquier caso, el adolescente probablemente no volverá de nuevo acudir a la escuela. Sus padres están pensando en enviarlo a vivir con familiares en Miami.

"La prisión se rompió. Hay presos sueltos, realmente grandes criminales", señala Sébastien. Debido a este y otros problemas de seguridad, su madre teme que permanecer en Haití sea demasiado peligroso para él; pero él tiene otras ideas.

"Quiero quedarme en Haití y ayudar a distribuir alimentos y agua a las personas", dice. "La gente me dijo que la ayuda no ha llegado todavía y que apenas queda tiempo".


 

 

Audio (en inglés)

19 de enero 2010: Sébastien Delatour,  sobreviviente del terremoto y con 14 años de edad, habla por teléfono desde Haití con su prima, la consultora de UNICEF, Valerie Moore.
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