Haití

Haití se prepara para otra temporada de huracanes

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2008-0876/LeMoyne
Un niño se aferra a una mujer que carga con su bebé en medio de una calle inundada de la ciudad portuaria de Gonaives, después de que sucesivos huracanes y tormentas tropicales asolaran Haití en 2008.

PUERTO PRÍNCIPE, Haití, 2 de septiembre de 2009 - Pese a que este año en el Caribe se han formado numerosos ciclones tropicales, Haití está hoy mejor preparada que en 2008, cuando la isla, compartida con la República Dominicana fue castigada por cuatro intensos huracanes.

Las consecuencias colosales de esa serie de desastres naturales se lo pusieron difícil al Gobierno y los organismos internacionales de ayuda.

En 2008, esos desastres causaron el desplazamiento de unos 800.000 habitantes, de los cuales unos 300.000 eran niños y niñas. Las tormentas, huracanes e inundaciones también destruyeron viviendas y arruinaron las cosechas.

Ante la inminencia de la temporada de huracanes de 2009, UNICEF y otros organismos de las Naciones Unidas y organizaciones aliadas elaboraron planes de contingencia para hacer frente a las necesidades en varios niveles de emergencia. Los planes se prepararon sobre la base de las evaluaciones realizadas tras la devastadora temporada de huracanes del año pasado.

“Empezamos de cero”

Gonaives, la tercera ciudad en importancia de Haití, aún se recuperaba de las inundaciones provocadas en 2004 por el huracán Jeanne cuando se abatió sobre ella el huracán Hannah, que en septiembre de 2008 destruyó gran parte de la ciudad. UNICEF y sus aliados se pusieron al frente de las labores de restablecimiento del suministro de agua potable a los 30.000 habitantes de la ciudad, cuyo sistema de distribución de agua había quedado inutilizado por las inundaciones.

“En lo que respecta a cobertura, empezamos de cero”, afirma Julien Kossi Atchade, Especialista en Agua y Saneamiento de UNICEF. “Hasta ahora hemos rehabilitado unos 400 pozos que rinden unos 25 litros de agua potable por día y por persona”.

En preparación para la temporada de huracanes de este año, se hizo acopio de suministros de emergencia en diversos puntos estratégicos. También se organizó una red de aliados a cargo de la distribución de esos suministros, entre los que figuran tiendas de campaña, pastillas de purificación del agua, botiquines, mantas, elementos de cocina y equipos móviles de tratamiento del agua.

Los preparativos para las situaciones de emergencia comprenden también la planificación de la respuesta a los efectos emocionales que tienen las experiencias trágicas de ese tipo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2008-0875/LeMoyne
Un niño que porta un cubo de agua cruza acompañado de una niña por una de las calles embarradas de la ciudad portuaria de Gonaives, destrozada por las inundaciones, en Haití.

La atención psicosocial

Al abatirse a las dos de la mañana sobre la localidad de Cabaret, Ike, el último huracán de la temporada del año pasado hizo que las aguas arrastraran a su paso a niños, niñas, familias enteras, animales y escombros.

“Los niños de la zona aún están traumatizados”, explica Simon Sarcia, Especialista en Protección de los Niños de AVSI, una ONG italiana aliada de UNICEF. “Tienen miedo de ir a dormir cuando oscurece, y se despiertan gritando en medio de la noche”.

En aquella ocasión, UNICEF organizó una red de aliados para prestar apoyo psicosocial a los niños y niñas en las zonas más afectadas por los desastres naturales. Esa red aún existe, y los voluntarios capacitados están listos para movilizarse, brindar esa ayuda psicosocial y proteger a los niños y niñas que se busquen cobijo en los refugios.

La experiencia adquirida

Los huracanes del año pasado se produjeron al principio del año escolar, destruyendo casi un millar de escuelas y alterando la vida de unos 200.000 niños y niñas en edad escolar.

Inmediatamente después de los desastres naturales, las escuelas que se mantuvieron en pie fueron usadas para albergar a los desplazados. Hoy en día, ya se han establecido cuáles serán los sitios donde, de ser necesario, funcionarán escuelas provisorias. Asimismo, se han tomado todas las precauciones necesarias para distribuir de inmediato conjuntos de materiales educativos de UNICEF.

Se dispone asimismo de herramientas de evaluación de la alimentación, con el fin de prestar ayuda a los lactantes y mujeres embarazadas en caso de que se susciten situaciones de emergencia.

“Tras el desastre de 2008, los organismos de asistencia, el Gobierno y UNICEF y sus aliados evaluaron rápidamente las necesidades e pusieron en práctica la experiencia adquirida”, señala Kossi Atchade. “Contamos con un mecanismo coordinador de respuesta. En comparación con el año pasado, estamos más y mejor preparados”.


 

 

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