Haití

Mia Farrow, Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, exhorta a que la respuesta al desastre en Haití sea similar a la del tsunami

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Rodeada de niños y niñas, Mia Farrow, Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, escucha a una mujer de edad avanzada que describe cómo su hogar en Gonaïves, Haití, fue destruido por uno de los varios huracanes y tormentas tropicales que castigaron a esa nación caribeña.

Por Elizabeth Kiem

GONAÏVES, Haití, 22 de septiembre de 2008 – Al ver desde el helicóptero en que viajaba la devastación causada en Haití por un mes de huracanes y inundaciones catastróficas, Mia Farrow pensó de inmediato en un desastre similar.

“Recordé el tsunami y aquellas imágenes terribles”, dijo la Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF en referencia al desastre ocurrido hace casi cuatro años en el Océano Indico.

En una recorrida en camión por la ciudad, que se inició el centro de coordinación de emergencia en el terreno de las Naciones Unidas, la Sra. Farrow visitó refugios donde se alojan miles de personas que perdieron sus viviendas debido a la serie de tormentas y a las intensas lluvias del mes pasado, cuando aún se estaban recuperando de los efectos del huracán de 2004.

Gonaïves, una ciudad de 350.000 habitantes que no cuenta con la infraestructura básica necesaria para eliminar el lodo y las aguas contaminadas de las inundaciones, se encuentra literalmente paralizada.

“La ciudad vive en una situación de completo SOS”, comentó la Sra. Farrow. “Con motivo del tsunami, la gente de todo el mundo respondió de manera muy generosa, y me pregunto por qué la respuesta no ha sido tan generosa ante el desastre de Haití, especialmente cuando Haití se encuentra a una hora por avión de las costas de los Estados Unidos”.

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Un niño recorre de madrugada una calle inundada de la ciudad de Gonaïves.

La necesidad de acción inmediata

La Sra. Farrow iba acompañada por el Presidente del Comité Canadiense pro UNICEF, Nigel Fisher. El Sr. Fisher, que antes de integrar ese Comité fue Secretario General Adjunto de las Naciones Unidas y Director Regional de UNICEF, ha estado al frente de operaciones de respuesta a situaciones de emergencia en sitios como el Irak y el Afganistán.

“En Haití veo mucha menos actividad. Son muchas personas que no tienen prácticamente nada y que reciben muy poca ayuda”, dijo el Sr. Fisher. “En todo el día que pasamos en Gonaïves no vimos una sola bomba de agua. Tampoco vimos equipo pesado para la remoción del lodo y la tierra. De manera que los pobladores han quedado prácticamente librados a su suerte”.

Hasta la fecha, UNICEF y otras organizaciones humanitarias han distribuido en Gonaïves más de 1.000 toneladas de alimentos y suministros no alimentarios. UNICEF y sus aliados también realizan esfuerzos para garantizar que las familias necesitadas obtengan refugio. Sin embargo, los donantes sólo han comprometido una pequeña porción de los fondos solicitados en el llamamiento urgente para Haití de las Naciones Unidas.

Los pobladores de Gonaïves tienen por delante un largo camino hacia la recuperación, y, por ahora, esa meta no está a la vista.

“Lo que vemos es apenas la punta de un témpano de muchos años de decadencia crónica y pobreza cada vez más grave”, señaló el Sr. Fisher. “La población está condenada tanto por la omisión en su país como por la indiferencia internacional”.

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En Puerto Príncipe, la capital de Haití, trabajadores de UNICEF cargan agua embotellada que naves militares canadienses harán llegar a diversas comunidades afectadas por las inundaciones en sitios apartados de la isla.

Las escuelas sufren las consecuencias más graves

Las necesidades son especialmente urgentes en materia de educación, ya que el gobierno tiene graves dificultades para iniciar el año escolar, cuyo comienzo ya había sido pospuesto y que ahora está programado para el 6 de octubre. Debido a que casi todas las escuelas que funcionan en las zonas de desastre se usan como refugios, el regreso de los niños y niñas a las aulas implicará la reubicación de miles de familias, así como la rehabilitación en breve plazo de los edificios escolares, para que ofrezcan las condiciones necesarias de seguridad e higiene a los jóvenes alumnos.

Aún en circunstancias normales, la educación es uno de los puntos débiles de Haití. Pese a que la tasa de matriculación de los niños y niñas haitianos en edad escolar llega al 67%, el porcentaje de los alumnos que realmente asiste a clases es muy inferior. Y sólo el 2% de los alumnos de escuela secundaria completa ese nivel de educación.

Aún antes de la actual situación de desastre, muchas familias se veían imposibilitadas de enviar sus hijos e hijas a la escuela porque no podían hacerse cargo de los costos de la matrícula y otros gastos conexos. Además, muchas familias que habían ahorrado para pagar los costos de la educación de sus hijos se ven obligadas a usar sus ahorros para la compra de alimentos, debido al aumento de los precios de los mismos.

Huérfanos debido a las tormentas

En un orfanato de Gonaïves, la Sra. Farrow y el Sr. Fisher se reunieron con 25 niños y niñas damnificados por las tormentas. Los niños, que se encuentran a salvo y limpios, están sin embargo hacinados en el segundo piso de su escuela, ya que la planta baja está cubierta por las aguas.

El director del orfanato enseñó a los visitantes la letrina que utilizan los niños, a la que sólo pueden llegar vadeando una gruesa capa de lodo pútrido. “Ayúdenos, por favor”, pidió el educador.

Uno de los niños más jóvenes alojados en el refugio realizó un pedido de índole muy distinta.

“Un niño muy pequeño nos dijo ‘Quédense con nosotros, no se vayan. Rezaré por ustedes’”, recordó la Sra. Farrow. “Y yo pensaba que si alguien necesitaba ayuda y que rezaran por ellos no éramos nosotros sino esos huérfanos en el segundo piso”.

“Esos son los seres más abandonados en esta población abandonada”, terminó diciendo la Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF con un gesto de tristeza. “Y ese niño dijo que iba a rezar por mí”.


 

 

Vídeo (en inglés)

21 de septiembre de 2008:
La Embajadora de Buena voluntad de UNICEF Mia Farrow comparte sus pensamientos sobre la respuesta al desastre del huracán de Haití.
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20 de septiembre de 2008:
Elizabeth Kiem, corresponsal UNICEF, informa sobre la visita a Haití que llevaron a cabo Mia Farrow, Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF, y Nigel Fisher, Presidente del Comité Canadiense pro UNICEF, para inspeccionar los efectos de los huracanes.
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