Panorama: Guinea-Bissau

Respuesta ante la crisis permite atender las necesidades inmediatas de las familias de Guinea-Bissau desplazadas por el conflicto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bissau/2006/Nunes Correia
Augusta sostiene en brazos a su hijo de 10 meses, mientras se registra en Cacheu, Guinea-Bissau. Ella y sus tres pequeños hijos tuvieron que huir a la fuerza de su aldea a causa del conflicto entre el ejército y los rebeldes del Senegal.

Por Yolanda Nunes Correia

BISSAU, Guinea-Bissau, 24 de marzo de 2006 - “A los niños no les importa si hay o no conflicto armado”, dice Arlindo Pires, Gobernador de la región de Cacheu, Guinea-Bissau. “Lo que les importa es tener sus estómagos llenos y poder jugar con sus amigos”.

Cerca de 1.600 personas llegaron a Cacheu este mes, huyendo de la violencia en la frontera con el Senegal. Los separatistas del Senegal, que conforman el Movimiento de las Fuerzas Democráticas de Casamance, han librado una batalla secesionista en el sur del país durante las dos últimas décadas. Después de combatir contra los rebeldes a principios de este mes, tropas del ejército llegaron en gran número al norte de Guinea-Bissau. Más de 6.000 personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares.

“Estamos viviendo donde el primo de mi vecino”, dice Ana Indequi, una de las personas que han llegado últimamente a Cacheu. “En este momento hay más de 20 personas alojadas en esa casa, pero sé que en otras hay mucha más gente”.

Apoyo a las familias desplazadas

Con siete meses de embarazo, Ana ya tiene seis hijos y es responsable de una sobrina. Ella huyó de su aldea, São Domingos, junto con sus hijos y su vecina Augusta, tres de cuyos hijos son menores de cinco años.

“Crucé el río Cacheu en una canoa y llegué al pueblo el 21 de marzo con mis hijos y la familia de mi amiga”, recuerda Ana. “La víspera, nuestros esposos nos acompañaron a los manglares, donde tuvimos que pasar la noche. Huimos de nuestra aldea, dejando atrás nuestros hogares, los animales domésticos y las huertas. Como tenemos hijos, no podíamos tomar más riesgos. Nuestras vidas y las de nuestros hijos son más importantes que cualquier pertenencia”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Bissau/2006/Nunes Correia
Un voluntario de la Cruz Roja de Guinea-Bissau registra a algunas de las 6.000 personas que, según se calcula, han sido víctimas del desplazamiento a causa del conflicto armado en la frontera de este país con el Senegal.

Ana y Augusta forman parte de la multitud que está siendo registrada por voluntarios de la Cruz Roja local. UNICEF, otros organismos de las Naciones Unidas y algunas organizaciones no gubernamentales también están prestando ayuda. UNICEF no está suministrando alimentos, sino artículos como recipientes de agua, cubetas, jabón, mosquiteros tratados con insecticida y sal yodada.

“Estamos muy contentas con el apoyo que nos están brindando”, dice Ana. “Antes teníamos un sitio donde dormir, pero no colchones ni suficientes alimentos. Ahora mis hijos duermen sobre colchones y comen más de una vez al día”.

Niños, niñas y mujeres vulnerables

Augusta, la vecina de Ana, sabe que su futuro es incierto. “Están diciendo que debemos regresar a nuestros hogares y que las cosas han mejorado mucho, pero no creemos que eso sea verdad”, dice. “Solo volveremos cuando esta situación haya terminado. Incluso si regresáramos ahora, los campos están minados. Además, no podríamos ir a las plantaciones de anacardo. No quiero morir o quedar discapacitada. Solo tengo 27 años y tres hijos para sacar adelante”.

Al Gobernador Pires también le inquieta la posibilidad de que el conflicto se prolongue. “Gracias a la rápida respuesta de nuestros aliados, las necesidades inmediatas de los desplazados están bajo control”, dice. “Lo que más me interesa es que la población desplazada siga recibiendo apoyo, en caso de que este conflicto se extienda”.
 
Con la colaboración de los aliados locales, la ayuda humanitaria no ha faltado. Sin embargo, la cantidad no ha sido suficiente. A pesar de que miles de personas han huido de sus aldeas, se calcula que 36.000 siguen atrapadas por la violencia en Varela, Suzana y São Domingos. A UNICEF Bissau le preocupa la suerte de los niños y las mujeres de la región, puesto que suelen ser las personas más vulnerables en este tipo de conflictos.


 

 

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