Guinea

En Guinea, las madres trabajan juntas para mantener a las niñas en la escuela

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Atraída por los rumores de riqueza, Saran (nombre ficticio), de 13 años, dejó la escuela para trabajar en una mina de oro ubicada a 55 km de donde vive su familia, en Guinea.

Por Timothy La Rose, Ikuko Shimizu and Gervais Havyarimana

“Hagas lo que hagas en el futuro, lo harás mejor si sabes leer.”

–Sophie Koulibary, presidenta, asociación de madres de alumnas de la aldea.

DISTRITO DE MANDIANA, Guinea, 5 de noviembre de 2013 – Al final de su primer turno en la mina, Saran se dio cuenta de que había cometido un terrible error. Con sólo 13 años de edad, se había sentido atraída por la promesa de la riqueza que es posible encontrar en las minas de oro de Siguiri. Abandonó la escuela y, junto con su amiga Mariam, llegó hasta un campamento minero situado a 55 km de distancia de su casa

“Fuimos a la mina porque no había dinero”, dice. “Veía cómo otras jóvenes volvían con ropa nueva y dinero para sus padres”.

Su trabajo, por el que ganaba menos de 1,50 dólares al día, era lavar la tierra para sacar pequeñas piezas de oro. Su trabajo comenzaba a las 7 am y terminaba después de la cena. No había fines de semana. Los mineros jóvenes entraban y salían libremente de la habitación donde ella dormía, una cabaña compartida que no tenía puertas.

Sin el permiso de la familia que la acogía, y que le presionaba todos los días para que encontrara oro, no podía dejar aquel trabajo.

Educación para la protección

En Guinea, sólo el 34% de las niñas de las comunidades rurales completan su educación primaria. La historia de Saran suele darse con frecuencia.

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(Izquierda-derecha) La presidenta Sophie Koulibary y la secretaria administrativa Maladho Fanta Sacko, de la asociación local de madres de alumnas, convencieron a los padres de Saran de la importancia de la educación y financiaron su regreso a casa.

Existe una brecha significativa entre la educación de las niñas y los niños en el país. Según las Estadísticas Anuales del Ministerio de Educación Preuniversitaria y Cívica, sólo el 51% de las niñas completan la educación primaria, y el índice de paridad entre los géneros para este indicador es de 0,76. Los estudios, incluido uno que recibió apoyo de UNICEF sobre las desigualdades entre los géneros en el sector de la educación en Guinea, han demostrado que la pobreza, la distancia entre la escuela y el hogar, la falta de maestros, la violencia física y sexual, así como el matrimonio precoz y el embarazo, son algunas de las razones por las cuales las niñas no van a la escuela.

La educación ayuda a proteger a las niñas de peligros como el trabajo infantil al que fue sometida Saran. Reduce el matrimonio precoz y disminuye la mortalidad infantil. Armadas con una educación, las niñas contribuyen a una comunidad más justa e inclusiva.

Movilizar a las madres para mantener a las niñas en la escuela

La innovación para mantener a las niñas en la escuela es una prioridad para la oficina de UNICEF en Guinea. UNICEF y sus aliados construyen escuelas amigas de la infancia, refuerzan la capacidad de los maestros y los administradores, y participan en la promoción de políticas.

Otra innovación es establecer asociaciones locales de madres de niños estudiantes. Conocidas como comités des mères des élèves filles o COMEF, estas asociaciones trabajan para mejorar el acceso de las niñas al aprendizaje y de garantizar que permanezcan en la escuela hasta que terminen su educación primaria.

Las madres de los COMEF, la mayoría de las cuales no ha recibido ninguna educación, pueden ser las defensoras más apasionadas y eficaces de la educación de sus hijas.

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En todo el país, UNICEF está apoyando a los grupos de mujeres que forman estas asociaciones para garantizar que las niñas tengan acceso a la escuela, y permanezcan en ella. Una niña lleva sus libros de escuela, Región Forestière de Guinea

La metodología de los COMEF es simple. En primer lugar, personal del Ministerio de Educación Preuniversitaria y Cívica conciencia a los maestros, los administradores y las madres de las niñas sobre el valor de la educación de la niña y la capacidad de cualquier asociación de desempeñar un papel importante como aliada en el esfuerzo. Luego se ofrecen instrucciones sobre cómo crear un COMEF en la escuela. Las madres que son elegidas para representar al COMEF reciben capacitación sobre aptitudes para la movilización de la comunidad, habilidades para negociar y un curso sencillo de contabilidad para gestionar el comité.

Entre las tareas que ocupan a los COMEF cabe destacar las de tratar de calmar el miedo de las familias de que las niñas puedan estar expuestas a la violencia sexual en la escuela, y ayudarles a adquirir los materiales esenciales para el aprendizaje. Las asociaciones son también la primera línea de respuesta. Visitan las escuelas para garantizar que las niñas acudan a ellas, y actúan rápidamente cuando se determina que hay un problema.

Dado que la mayoría de las mujeres son analfabetas, los COMEF reciben a menudo el apoyo de un maestro designado que refuerza el canal de comunicación entre el Comité y la escuela.

UNICEF y sus aliados permanecen en contacto con los COMEF para garantizar su éxito.

Los COMEF empoderan a las madres

La mayoría de los COMEF están relacionados con otras actividades generadoras de ingresos para la mujer, que pueden contribuir a garantizar su sostenibilidad financiera.

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Children attend class in the city of Kindia. In Guinea, fewer girls than boys have access to school. An education decreases girls’ risk of experiencing abuse, early marriage and other rights violations.

Las madres de los COMEF han dicho que se sienten empoderadas gracias a sus asociaciones. Antes de que existieran los COMEF, las madres apenas tenían ninguna representación en las asociaciones de progenitores. Los COMEF han demostrado ser más eficaces al abordar problemas que no son muy prioritarios para estas asociaciones. Además, por medio de su experiencia con los COMEF, las madres adquieren firmeza y autoridad en sus relaciones con las asociaciones de progenitores, los administradores de las escuelas y los líderes comunitarios, así como en sus propios hogares.

Con la confianza que obtienen, las madres de los COMEF se convierten a menudo en modelos para otras mujeres y para sus hijas.

Saran regresa a la escuela

Sophie Koulibary es la presidenta del COMEF en el poblado de Saran. Ella y otras dos madres del COMEF supieron que Saran había ido a las minas, cuando investigaron a qué se debía su prolongada ausencia de la escuela. Explicaron a sus padres la importancia de la educación de Saran y les convencieron para que la niña regresara y pudiera volver a estudiar. Organizaron una actividad de recaudación de fondos para que pudiera regresar. El hermano de Saran viajó hasta las minas y aseguró su liberación.

Saran se encuentra de nuevo en la escuela. El 3 de octubre ingresó en el grado 6. Cuando acabe la escuela, dice, quiere ser defensora del derecho de otras niñas a acudir a la escuela.

Por medio de los COMEF se ha producido un aumento en el número de niños que se matricula en la escuela, y una reducción de las tasas de abandono. Movilizar a las madres y ofrecerles los instrumentos para mejorar las vidas de sus hijas y de otras niñas contribuye, a su vez, a aumentar el compromiso y la participación de la comunidad para promover la educación de las niñas.

La oficina de UNICEF en Guinea sigue aplicando innovaciones para la educación de las niñas. Ha proporcionado motocicletas a las mujeres de la comunidad para ayudarles a llegar a los niños de los poblados más remotos, como parte de su campaña de difusión Regreso a la escuela. Además, UNICEF ha creado tarjetas de información especiales que utilizan un sistema de colores para que los padres y madres analfabetos puedan registrar el progreso de sus hijos.


 

 

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