Panorama: Guatemala

Uno de cada dos niños guatemaltecos sufre desnutrición crónica

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Como parte de un proyecto de alcance nacional que fomenta la lactancia materna y suministra alimentos suplementarios a las familias afectadas por la desnutrición, un niño de corta edad es pesado en un centro de nutrición que recibe apoyo de UNICEF.

Por Thomas Nybo

SANTA LUCIA, Guatemala, 17 de febrero de 2009 – Santa Sebastiana Aguilar Pacheco conoce bien el dolor del hambre. La mujer, de 45 años de edad, vive con su anciana madre, su marido y sus dos hijos en una pequeña vivienda con piso de tierra. La Sra. Pacheco se gana la vida criando conejos y limpiando casas, lo que le permite ganar el equivalente de un dólar por día.

El marido de Santa Sebastiana, de 71 años de edad, tiene problemas para conseguir empleo debido a que recientemente sufrió una lesión en una pierna. La señora Pacheco también tiene problemas en una pierna y ha sido sometida a 11 intervenciones quirúrgicas para reparar las lesiones de los nervios y venas que sufre desde que nació. La mujer tiene graves dificultades para caminar, de manera que emplea muletas. 

"Compro los alimentos más baratos porque tenemos poco dinero", dice. "Un día comemos un poco de frijoles, al día siguiente arroz y el tercer día rábanos. A veces lo único que comemos para el almuerzo son rábanos. Nunca comemos carne. Criamos conejos pero tenemos que venderlos. No los comemos".

Las devastadoras consecuencias de la desnutrición

En el hogar de la familia Pacheco las señales de pobreza son evidentes. Hay una bota de trabajo con una vieja rasgadura, y del techo cuelgan alambres eléctricos al descubierto, lo que constituye una grave amenaza de incendio o descarga eléctrica. La madre de Santa Sebastiana perdió la vista de un ojo porque no recibió tratamiento adecuado ya que carecía de seguro de salud.

Debido a que la familia carece de dinero, tampoco dispone de suficientes alimentos, lo que representa una devastadora amenaza para la salud de los hijos. Adriano González-Regueral, Representante de UNICEF en Guatemala, comenta que la mitad de los niños y niñas del país sufre desnutrición crónica. Entre los efectos de esa desnutrición figuran el retraso en el crecimiento y los bajos resultados de las pruebas de coeficiente intelectual. 

"Pese a que el promedio nacional de desnutrición infantil es de uno de cada dos niños, en el caso de la población indígena la desnutrición crónica afecta a un 80% de los niños y niñas menores de cinco años", agrega el Representante de UNICEF.

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Varias mujeres demuestran el alivio que sienten al comprobar que un niño de corta edad ha experimentado un saludable aumento de peso.

Según UNICEF's ' Estado Global de los Niños 2007' , Guatemala tiene el porcentaje más grande de muchachas y de muchachos crónico desnutridos en América Latina y cuarto en el nivel global.

Alianza para la ayuda

UNICEF y otros cinco organismos de las Naciones Unidas colaboran con el gobierno, diversas ONG y empresas privadas en la implementación de un plan nacional de reducción de la desnutrición crónica. La estrategia adoptada por esa alianza contempla la realización de gestiones ante los funcionarios públicos a fin de lograr reformas jurídicas, la creación de centros de nutrición donde se suministren vitaminas y micronutrimentos, y la promoción de la lactancia materna. Los aliados también han elaborado un sistema para establecer cuáles son los sectores de la población que están amenazados por la desnutrición. El objetivo del programa consiste en prestar ayuda a 220.000 niños y niñas y 150.000 mujeres embarazadas en todo el país.

"Por primera vez en su historia, Guatemala cuenta con una muy buena estrategia, un programa excelente para librar y ganar la batalla contra la desnutrición crónica", expresa González-Regueral. "Sin embargo, necesitamos fondos. Necesitamos fondos del presupuesto nacional y de las compañías internacionales, pero, principalmente, del presupuesto nacional".

‘La mejor inversión para Guatemala’

Muchas familias, como los Pacheco, necesitan ayuda de manera desesperada. Por ahora, sólo una pequeña parte de esas familias recibe la asistencia que requiere. Se trata de núcleos familiares que apenas logran sobrevivir y cuyos hijos e hijas son arrastrados a un círculo vicioso del que es necesario rescatarlos. Más de la mitad de la población de Guatemala vive en situación de pobreza, y casi el 17% en situación de pobreza extrema. La situación es aún peor para las familias indígenas que viven en las zonas rurales, como los Pacheco.

Para Adriano González-Regueral, el Representante de UNICEF en Guatemala, la meta es muy clara. "La mejor inversión que se puede hacer en Guatemala es la inversión en sus niños y la lucha contra la desnutrición crónica", dice el funcionario. "Ésa debe ser nuestra realidad nacional".


 

 

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Thomas Nybo, corresponsal de UNICEF, informa sobre la desnutrición infantil en Santa Lucía, Guatemala.
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