Panorama: Guatemala

Una iniciativa conjunta en Guatemala ayuda a los niños y niñas más pobres

Imagen del UNICEF
© UNICEF Guatemala/2006/Chew
María Ángela espera con optimismo que los nuevos suplementos de alimentos mantengan a sus hijos bien alimentados y capaces de luchar contra la enfermedad.

Como parte del lanzamiento del "Progreso para la Infancia número 4: Un balance sobre nutrición", UNICEF está presentando una serie de historias centradas en iniciativas que han dado resultados y que pueden contribuir a contrarrestar las numerosas amenazas al estado nutricional de niños y niñas.

EL LIMAR, Guatemala, junio 2006 – Cuando sus dos hijas gravemente desnutridas se pusieron muy enfermas, María Ángela Esquivel tuvo que llevarlas al Centro de Recuperación Nutricional de Jocotán, a través de casi cinco kilómetros por caminos montañosos, para salvarlas de la muerte.

“No pude darles lo que necesitaban”, explicó.

María Ángela pertenece a la cultura indígena Chortí, una comunidad maya que vive en un distrito remoto y subdesarrollado lejos de la capital de Guatemala. Ahora, rodeada de cinco de sus seis hijos, con el más joven, Henry, en sus brazos, la mujer de 27 años habla desde el umbral de su casa en la aldea de El Limar, en la municipalidad de Camotán.

La zona es una de las más pobres del país, a pesar de que solamente a unos cuantos kilómetros se puede escuchar la actividad de las empresas internacionales que exploran yacimientos de oro y uranio.

La casa de la familia es de planchas de madera y un techo de paja, en medio de 250 metros cuadrados de un terreno inhóspito. Sus ingresos son de 3 dólares al año por el alquiler de la mitad de su casa y los 2 dólares al día que el marido recibe como jornalero de otras fincas vecinas, cuando hay trabajo.

“No podemos hacer producir nuestra tierra, ni una huerta, porque no tenemos con qué”, dice María Ángela, refiriéndose a su escasez de recursos.

Índice alarmante de desnutrición

Aunque Guatemala ha logrado progresos en la reducción del número de niños y niñas menores de cinco años con un peso inferior al normal, la tasa de desnutrición es todavía desmesurada. Un 23% de los niños y niñas menores de cinco tienen peso inferior al normal y uno de cada dos presenta retraso en el crecimiento, la mayor tasa de la región y una de las más elevadas del mundo.

Las probabilidades de que los niños y niñas que viven en los hogares más pobres de Guatemala −niños y niñas como los de María Ángela− tengan un peso inferior al normal son tres veces y media mayores que los que viven en hogares más acomodados.

Pero ahora la situación parece estar a punto de cambiar para María Ángela, ya que se encuentra en un grupo de 200 mujeres de El Limar que han recibido capacitación de una iniciativa conjunta establecida por seis organismos de las Naciones Unidas, entre ellas UNICEF, en cooperación con organizaciones nacionales y del gobierno. En el marco del Plan Nacional para la Erradicación de la Desnutrición Crónica, los objetivos del programa son:

  • reducir el retraso en el crecimiento de los menores de tres años
  • ayudar a que los niños que sufren desnutrición aguda (o emaciación) se recuperen
  • ayudar a las mujeres embarazadas en riesgo a aumentar de peso

El programa tiene por objetivo beneficiar a 220,000 niños y niñas y 150,000 madres gestantes y/o embarazadas de 83 municipios del país (de un total de 335) donde se registran las mayores tasas de pobreza.

Una nueva oportunidad para niños y niñas

Desde que el programa se puso en práctica en junio de 2005 se han alcanzado importantes logros. Se ha desarrollado un alimento complementario rico en vitaminas y hierro para niños y niñas menores de tres años. Este alimento, bajo otra preparación, servirá también como suplemento nutricional para madres gestantes y/o lactantes. Se está desarrollando un Sistema de Vigilancia Nutricional a nivel municipal para detectar las localidades en riesgo. En coordinación con las contrapartes nacionales, se ha logrado también que el Gobierno aplique un proyecto de educación nutricional y alimentaria para mujeres de más de 2.000 localidades en riesgo.

UNICEF brinda apoyo técnico, desarrolla materiales informativos y educativos, y sensibiliza a la población. La organización distribuye también dotaciones de hierro y ácido fólico para mujeres embarazadas y vitamina A para niños y niñas menores de cinco años. El grupo de María Ángela de El Limar ha recibido ya capacitación del programa conjunto de las Naciones Unidas para preparar los alimentos precocinados y enriquecidos que recibirán muy pronto.

 “Espero que con este alimento Henry no se enferme como los demás”, dijo María Ángela refiriéndose al problema que sufrieron sus hijas y que casi les costó la vida. Pero ahora es optimista gracias a la posibilidad de poder alimentar mejor a todos sus hijos.


 

 

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