Ghana

La región septentrional de Ghana permanece alerta ante el gusano de Guinea

Imagen del UNICEF
© UNICEF Ghana/2011
Azaratu Zakaria muestra la pierna que quedó con cojera permanente como resultado de una infección con el gusano de Guinea. Zakaria está contenta de ayudar a su comunidad para erradicar la enfermedad.

Por Madeleine Logan

DIARE, Ghana, 28 de diciembre de 2011. Azaratu Zakaria solía cojear imperceptiblemente por las polvorientas calles de su aldea. Ahora, los desconocidos se acercan a ella y la llaman embajadora, algo que ella, mujer con discapacidad en la Ghana rural, nunca creyó posible.

El cambio sucedió en julio de este año después de que apareciese en televisión junto con el Vicepresidente de Ghana, John Dramani Mahama, para celebrar el éxito de la nación al romper la propagación del gusano de Guinea, la etapa final antes de que el país pueda proclamar la erradicación de la enfermedad. Los focos se centraron en Zakaria, la última persona conocida en Ghana por haber contraído el parásito.

Este mes, UNICEF y sus aliados organizarán una evaluación de equipo acerca de la preparación del país para declarar a Guinea libre del parásito. Han transcurrido 17 meses desde que Zakaria quedó infectada, mucho más tiempo que el período máximo de incubación de la enfermedad. Sin embargo, deben pasar tres años sin que se registre ningún caso nuevo para considerar la enfermedad oficialmente erradicada.

Convivir con el dolor

Zakaria sufrió dolores intensos la mayor parte de su vida, provocados por gusanos de Guinea de un metro de longitud, que a veces la obligaban a arrastrarse a cuatro patas.

“He tenido el gusano de Guinea casi todos los años de mi vida y el dolor era tan horrible que no podía dormir", afirmó. "Me dolía día y noche. No podía ocuparme de los cultivos, ir a por agua o lavar para mi familia".

Zakaria sabe ahora que la enfermedad se transmite al beber agua contaminada con una diminuta pulga de agua que transporta las huevas del gusano de Guinea. Después de ingerirlas, las huevas eclosionan y los gusanos se abren camino a través de la piel, en ocasiones causando lesiones permanentes en el proceso.

La última vez que Zakaria contrajo la infección fue en mayo de 2010, cuando fue inmediatamente al Centro de contención del gusano de Guinea para obtener tratamiento y resistió el impulso de introducir el pie en agua para aliviar el dolor. Pues al contacto con el agua, el gusano libera sus huevas que pasan a una fuente de agua que amenaza a toda una comunidad con el riesgo de infección.

Contraatacar a la enfermedad

Los síntomas solían aparecer en la estación de lluvias, lo que discapacitaba a los aldeanos y dejaba el cultivo de las cosechas en punto muerto, además de apartar a los niños de la escuela. En 2006 se denunciaron 4.130 casos de dracunculosis en Ghana: la segunda mayor cifra de cualquier país del mundo.

UNICEF y sus aliados redoblaron los esfuerzos para contraatacar a la enfermedad.

UNICEF se centró en suministrar agua potable, distribuir filtros de agua y fumigar embalses con pesticidas leves para matar la pulga que transporta el gusano de Guinea. Sin embargo, la clave ha estribado en cambiar los comportamientos de las personas cuando recolectan y consumen agua.

“Colaboramos con maestros, voluntarios, jefes y líderes de opinión", afirmó Abul Rahaman Lansah, que coordinó la iniciativa del distrito de Savelugu-Nanton. "Los voluntarios fueron en moto de casa en casa, comunidad en comunidad, para convencer a las mujeres de las ventajas de filtrar el agua y enseñar a las personas a denunciar cualquier herida que pudiera estar provocada por el gusano de Guinea".

Se envió a guardias voluntarios a los embalses para garantizar que todas las personas usaban filtros y que nadie metía el pie en el pozo y contaminaba el suministro. Se convenció a los niños aguadores de la comunidad para que filtraran el agua primero.

Un curioso revés

En un curioso revés, la enfermedad que fue una vez el origen de la deplorable situación de Zakaria ahora le ha concedido el respeto de la comunidad. 

“Adonde voy, la gente me dice que me vio en la televisión. Dicen que soy una embajadora de la comunidad", afirmó.

Ahora, ella usa su notoriedad en el distrito de Savelugu-Nanton, que una vez registró el mayor número de casos de gusano de Guinea, con el fin de rogar a las personas para que se mantengan alerta ante la enfermedad.

“Me he convertido en una inspectora de toda clase. Si veo a niños con lesiones o que cojean, me entran ganas de saber por qué y comprobar que no se trate del gusano de Guinea. Le digo a las personas que he tenido bastante gusano de Guinea para todos", comentó.

Hoy, cuando Ghana está tentadoramente próxima a declarar el fin de la enfermedad, el único lamento de Zakaria es que el programa contra la enfermedad no llegara antes.

“Si hubiera estado ahí cuando me infecté de niña, habría caminado con normalidad. Me habría salvado", expuso. "Todo lo que pido por ahora es que nadie más contraiga la enfermedad".


 

 

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