Eritrea

Una nueva oportunidad de recibir educación para los niños de Eritrea

Imagen del UNICEF: Eritrea, school, education
© UNICEF Eritrea/2008/Mareso
Halima (second row, second from right) and her classmates follow a lesson in their new UNICEF-supported school in Jengerjiba.

Por Miriam Mareso

JENGERJIBA, Eritrea, 29 de enero de 2009 – Halima, una tímida niña de 11 años de edad, es una de las primeras alumnas que se matriculó en la nueva escuela primaria de Jengerjiba, una pequeña aldea de chozas de adobe y casas de cemento ubicada a 110 kilómetros de Asmara, la capital de Eritrea. Hasta ahora, la escuela primaria más cercana a Jengerjiba se encontraba a 10 kilómetros, una distancia que durante mucho tiempo representó un gran obstáculo para la educación escolar de los niños de la zona.

Pero desde hace varios años, en colaboración con el Ministerio de Educación de Eritrea, UNICEF brinda a los niños de Jengerjiba la posibilidad de estudiar. En 2005, ambos organismos instituyeron una iniciativa de Educación Elemental Complementaria que beneficia a los niños y niñas que por diversas razones habían sido abandonados por el sistema estructurado de educación escolar.

Respuesta local

La iniciativa de Educación Elemental Complementaria ha posibilitado la construcción en Jengerjiba de dos pequeños establecimientos de educación elemental donde ahora estudian Halima y sus hermanos.

La iniciativa, que se basa en un ciclo de instrucción de tres años, ofrece a los niños y niñas que no asisten a clases los conocimientos básicos que los alumnos de las escuelas elementales oficiales de Eritrea obtiene en cinco años. El programa, que constituye la respuesta práctica de la población local a las limitaciones en materia de educación, ha comenzado a aplicarse en varios distritos más.

En la actualidad, la iniciativa brinda educación a más de 5.000 niños y niñas en unos 70 centros que funcionan en aldeas apartadas similares a Jengerjiba. El programa también alienta a las comunidades locales a que participen en sus propios procesos de desarrollo.

Esperanzas y ambiciones

Al contrario que sus hermanos y hermanas mayores, que a la edad de ella carecían de posibilidades de estudiar, Halima sólo debe recorrer unos pocos cientos de metros para llegar a la escuela, donde ella y sus compañeros reciben alfabetización y conocimientos básicos de aritmética, además de clases en su propio idioma y en inglés y cursos de ciencias. Lo más importante, sin embargo es que los niños y niñas aprenden a manifestar esperanzas y ambiciones que apuntan mucho más allá del modesto establecimiento de estudios de paredes de piedra.

“Esperamos terminar nuestros estudios, enseñarles a nuestras familias y llegar a ser doctores”, afirma Halima con una sonrisa tímida.

Cuando la niña y sus compañeros aprueben con éxito este curso podrán integrarse en el sistema estructurado de educación con el equivalente de una instrucción primaria completa. Los primeros 19 graduados del programa en la región septentrional del Mar Rojo ingresaron en escuelas secundarias ordinarias en 2008.

Camino a la esperanza

La iniciativa de Educación Elemental Complementaria hace posible que estas niñas den los primeros pasos de un camino a la esperanza y hacia su futuro de mujeres instruidas y profesionales capacitadas. En 2009, UNICEF se propone suministrar pupitres y elementos de educación a las escuelas de la iniciativa.

Como señaló uno de los ancianos de la aldea, la escuela se ha convertido en una “salida de la las tinieblas”. Y agregó: “Pudimos crear esta escuela gracias al apoyo que recibimos de UNICEF. Esperamos que siga creciendo y que acoja a un número aún mayor de estudiantes, porque la falta de educación enceguece a las personas”.


 

 

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