Panorama: El Salvador

Miles de familias afrontan a un futuro incierto en El Salvador después de las inundaciones

Imagen del UNICEF
© UNICEF/El Salvador/2011
La fuerza del río Talnique derribó el puente que mantiene conectado el pueblo de Sacacoyo con la ciudad de San Salvador, dejando incomunicado a ese municipio.

Por July Mejía y Armando Carballido

SACACOYO, El Salvador, 10 de noviembre de 2011. Cuando Erick Alberto Montano(25 años) llevó recientemente a su hijo Abner a casa de su abuela, como cada sábado, nunca pensó que esto significaría que iba a salvar la vida de ambos. Había llovido mucho durante cuatro días seguidos y al regresar a casa descubrieron que la habitación de Abner había sido barrida por un corrimiento de tierras. De un momento a otro, Erick y su familia se vieron obligados a abandonarlo todo.

Las fuertes lluvias que afectaron a El Salvador han dejado un triste recuerdo en la ciudad de Sacacoyo, en el departamento salvadoreño de La Libertad. “Para aquellos que vivieron esta experiencia ha sido algo terrible”, dijo Erick. “Todavía nos despertamos por la noche, con miedo. Por suerte, estamos todos vivos”.

Respuesta rápida

La intervención a tiempo del Sistema Nacional de Protección Civil permitió la evacuación de miles de personas en todo el país, la mayoría niños y adolescentes. Su rápida respuesta ayudó a evitar una mayor pérdida de vidas.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/El Salvador/2011
Una de las casas destrozadas por las inundaciones tras las fuertes lluvias en El Salvador.

Más de 55.000 personas tuvieron que ser conducidas a diversos albergues en todo el país. Aunque ha cesado de llover, muchos de ellos todavía no pueden regresar a sus hogares.

“Ahora, la principal preocupación es establecer las prioridades de asistencia al país a mediano y largo plazo”, señaló Gordon Jonathan Lewis, Representante de UNICEF en El Salvador.

Un futuro incierto

El Gobierno de El Salvador y las Naciones Unidas han realizado un llamamiento urgente de ayuda en el que solicitan 15,7 millones de dólares estadounidenses para resolver las necesidades básicas de cerca de un millón de personas afectadas por las lluvias.

Erick y su hijo Abner están ansiosos por regresar a casa, pero mientras su humilde hogar siga enterrado en el barro, su futuro es incierto.


 

 

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