Egipto

Los niños de la calle en Egipto

Imagen del UNICEF
© UNICEF Egypt/2005
Una niña de la calle, de 17 años, recibe tratamiento para las cicatrices en su cuerpo causadas por las peleas durante su permanencia en las calles.

Como parte del lanzamiento del Estado Mundial de la Infancia de 2006, UNICEF ofrece una serie de historias sobre niños y niñas que están excluidos e invisibles como resultado de los conflictos armados, la pobreza, el VIH/SIDA, la discriminación y las desigualdades. Sus historias reflejan las experiencias de millones de otros niños y niñas que sufren todos los días la vulneración de sus derechos.

Cairo, Egipto - Entre el gentío de las grandes ciudades de Egipto, es difícil reparar en los niños y las niñas que viven en las calles. Uno de ellos es Adel. Este jovencito, inteligente y desenvuelto, abandonó su hogar a los nueve años, cansado de la miseria y la violencia.

“Mi padre me golpeaba todos los días cuando regresaba de trabajar, aunque yo siempre hacía los trabajos del hogar”, dice Adel. “Él llegaba de mal humor y me agredía con lo que tuviera a mano. Pero un día no pude soportar más ese maltrato”.

El ambiente que encontró en las calles no era mejor, admite Adel, que después de llevar durante cuatro años una vida marcada por la vulnerabilidad y el desarraigo, sueña con regresar a su hogar. “Cuando veo niños que van de camino a la escuela, pienso que quisiera ser como ellos. En las calles no tengo futuro”, agrega Adel con un gesto de desesperanza.

La historia de Adel es muy parecida a la de aproximadamente 1 millón de jóvenes que pasan toda su vida, o la mayor parte de ella, en las calles de Egipto. Sin embargo, según Nadra Zaki, Oficial de Protección del Menor de UNICEF, esta tragedia no ha logrado despertar la compasión del común de los egipcios.

“Mucha gente considera a los niños de la calle como una especie de pequeños delincuentes que merecen el trato despiadado que reciben de los policías y otras autoridades”, dice Zaki.

“Pero hay cosas positivas. Hoy en día existe una gran conciencia sobre este fenómeno, sus causas y características. Ha llegado el momento de pensar en soluciones que no se limiten a dar a estos jóvenes la protección que tanto necesitan, sino que les brinden alternativas distintas a la calle”.

Una señal de que la situación está mejorando es el trabajo que llevan a cabo organizaciones no gubernamentales como Hope Village Society, un aliado clave de UNICEF. En un centro que tiene esta ONG en el suburbio obrero Rod El Farag de El Cairo, Adel forma parte de un grupo de niños de la calle encargados de apoyar a otros chicos más desvalidos que ellos. Estos “mentores”, elegidos por su liderazgo, aprenden aspectos básicos de primeros auxilios utilizando un sencillo botiquín que contiene vendas, yodo y otros elementos esenciales.

Al caer la noche, las calles del centro de El Cairo se vuelven muy peligrosas. En medio de los compradores y los asistentes a los espectáculos nocturnos, los niños son particularmente vulnerables. En esos momentos, Adel y otros mentores pueden ser requeridos para prestar primeros auxilios.

Adel siempre lleva consigo el botiquín y está listo para utilizarlo cuando algún niño de la calle sufre una herida o es víctima de un asalto. Aun cuando solo incluye artículos básicos, sirve para tratar prácticamente cualquier herida menor, por lo menos mientras el niño que sufrió el daño recibe atención médica al día siguiente en el centro. Con su intervención, los niños mentores impiden que una herida se convierta en una infección seria.

La ONG Hope Village Society ha trabajado por estos niños durante los últimos 15 años, y es aliada de UNICEF desde 2003. Esta alianza es el origen del programa de educación preventiva Street Children Health Risks Project, cuya finalidad es enseñar a los niños de la calle de El Cairo, Alejandría y Qena a evitar los peligros que conlleva ese tipo de vida.

Para la coordinadora de Hope Village, Ashraf Abdel Moneim, el objetivo es más ambicioso. “El método que estamos probando implica entrar en contacto con los niños y las niñas de la calle y explorar su potencial. Esto nos permitirá encontrar líderes con la capacidad de ayudar a los demás”, dice.

Para algunos, la libertad que encuentran en las calles es muy emocionante. Sin embargo, esa libertad entraña muchísimos peligros. El doctor Rauf Samir, consultor médico de CARITAS, considera  que el riesgo para la salud es uno de los más graves.  “Debido a que estos niños necesitan dinero, es muy difícil convencerlos de que eviten las relaciones sexuales de alto riesgo. La única forma sería ofreciéndoles alternativas para ganar dinero”, dice Samir. “Estos niños y niñas deben aprender a leer y escribir o recibir capacitación en algún oficio. Cuando cuentan con esas destrezas, nosotros les ayudamos a evitar la violencia y las situaciones sexuales de riesgo”.

Las modificaciones que se están haciendo a la Ley de la Infancia de 1996 influirán de manera decisiva para que la sociedad adopte una actitud respetuosa y tolerante hacia los niños de la calle, y harán que esta problemática deje de ser un asunto de policía y pase a ser una responsabilidad de los trabajadores sociales calificados.

“Los niños y las niñas de la calle son víctimas de circunstancias sociales, económicas y familiares”, afirma el doctor Adel Azer, experto en política social. “La ley actual debe modificarse para que la situación de esos menores se aborde desde una perspectiva social que incluya la prestación de servicios sociales y educativos, y no mediante sistemas represivos que solo contribuyen a agravar sus problemas”.

Una indicación clara de que la actitud oficial está cambiando se presentó en 2003, cuando la Primera Dama de Egipto, señora Suzanne Mubarak, dio a conocer una nueva Estrategia Nacional para la Protección y la Rehabilitación de los Niños de la Calle. Este programa asignó un papel central al Consejo Nacional para la Infancia y la Maternidad –principal organismo gubernamental de Egipto para los asuntos relacionados con la infancia– al delegarle la coordinación de las actividades de las ONG y las diferentes organizaciones gubernamentales.

“Lo más importante de la estrategia es que se basa en los derechos de estos niños y busca transformar la visión que la sociedad tiene de ellos”, dice la señora Moushira Khattab, Secretaria General del Consejo Nacional para la Infancia y la Maternidad. “Ellos no son delincuentes; más bien, son víctimas, pues han sido privados de su derecho a la educación, a la salud, a la asistencia social y, más que todo, al calor de una familia”.

La Estrategia Nacional para la Protección y la Rehabilitación de los Niños de la Calle tiene tres grandes objetivos: crear una base de datos fiable de los niños y niñas que viven en las calles, capacitar a trabajadores sociales y otros profesionales y  promover el regreso de los niños a sus hogares, que es el objetivo más difícil de lograr. Por último, se pretende fortalecer el papel de las ONG, dado que su asistencia a la infancia es vital.

La alianza en ciernes entre el gobierno de Egipto, organismos internacionales como UNICEF y algunas ONG permite abrigar la esperanza de que la situación de los niños y las niñas de la calle mejorará. Y, como hemos visto, el cambio ya parece estar en marcha.


 

 

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