Ecuador

Tras las torrenciales lluvias e inundaciones, miles de ecuatorianos continúan sin techo

Imagen del UNICEF: homeless after torrential rains and flooding in Ecuador
© UNICEF Ecuador/2008/Bell
Más de 14.000 ecuatorianos permanecen en refugios provisorios debido a las inundaciones provocadas por las lluvias torrenciales que afectaron a casi la mitad del territorio de su país.

Por Gonzalo Bell

PROVINCIA LOS RIOS, Ecuador, 2 de abril de 2008 – Pese a que las lluvias intensas y las inundaciones son fenómenos relativamente comunes de los inviernos ecuatorianos, este año no ha cesado de llover de manera torrencial desde principios de enero. Las lluvias han afectado a 13 provincias, que constituyen casi la mitad del territorio nacional.

Se pronostica que las inundaciones continuarán hasta mayo, lo que llevó al Presidente del Ecuador, Rafael Correa, a declarar: “Esto ya no es una emergencia sino un desastre. Carecemos de recursos suficientes para ayudar a los damnificados”.

Las crecidas y las lluvias han dejado sin hogar a más de 300.000 personas, más de 14.000 de las cuales viven en refugios y escuelas convertidas en albergues provisorios. Se calcula que un 40% de los desplazados está constituido por niños y niñas.

Imagen del UNICEF: flooding Ecuador
© UNICEF Ecuador/2008/Bell
La crecida de las aguas y la saturación de los sistemas de desagüe constituyen graves amenazas de contaminación para muchas de las comunidades ecuatorianas que ocupan bajíos.

“Tuvimos que abandonar nuestros hogares”

En las zonas más castigadas por las inundaciones, resulta difícil dar crédito a los ojos. Hay gente que vive en medio de un inmenso lago contaminado en el que el único medio de transporte disponible son unos pocos botes de madera. A pesar de que la situación es crítica, los pobladores de algunas de las provincias más afectadas se niegan a ser evacuados debido a que temen que durante su ausencia les roben sus pertenencias. Los que se quedan corren riesgos probablemente más graves.

“Anoche tuvimos que abandonar nuestros hogares debido a que la zona donde vivimos fue azotada por fuertes vientos que arrancaron los techos de algunas casas”, contó una mujer evacuada de la localidad de Muñoz Rubio, en Los Ríos. “Las viviendas se están cayendo a pedazos. En una de las casas destruidas quedó atrapada una niña de corta edad”.

La escuela Darío Guevara es uno de los numerosos establecimientos de enseñanza que han sido convertidos en refugios provisorios. Allí viven actualmente 90 familias, a razón de entre cinco y ocho familias por aula.

Imagen del UNICEF: Ecuador, flood, rains
© UNICEF Ecuador/2008/Bell
Muchas de las familias ecuatorianas desplazadas por las recientes inundaciones buscan refugio cada año en estos meses, destacando la necesidad de una solución a largo plazo para terminar con el ciclo de pérdida y resignación.

Las familias pobres son las más vulnerables

Con el apoyo del Instituto Nacional del Niño y las Familias, UNICEF ejecuta un programa llamado “Regreso a la felicidad” que brinda apoyo emocional y psicológico a los sobrevivientes más jóvenes de las inundaciones. Se espera que el programa preste asistencia a más de 10.000 niños y niñas.

La Oficina de UNICEF en el Ecuador ya ha brindado capacitación a cientos de voluntarios y ha distribuido mochilas con materiales de recreación para los niños y niñas. A fin de impedir la propagación de las enfermedades, UNICEF y el Ministerio de Salud han entregado también agua potable, colchonetas, equipos y materiales para la cloración del agua y mosquiteros tratados con insecticida.

Esos mosquiteros tienen una importancia fundamental debido a que las inundaciones siempre aumentan la propagación de las enfermedades transmitidas por los mosquitos, como el dengue y el paludismo.

Las violentas lluvias e inundaciones de este año pusieron al desnudo las extremas condiciones de vulnerabilidad en que viven los pobladores de las zonas litorales bajas. Debido a la falta de recursos, ese sector de la población se suele asentar en terrenos donde no existe protección contra las lluvias. Un coordinador de uno de los refugios apuntó que muchas familias deben buscar albergue de emergencia año tras año. Para los cientos de millares de pobladores de la región resulta urgente encontrar la manera de prevenir esta periódica pérdida de vidas y seguridad.


 

 

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