República Democrática del Congo

Orientación psicológica y educación para cerrar las heridas de la guerra en la República Democrática del Congo

Imagen del UNICEF: DR Congo, counselling and education
© UNICEF/2008
Varios niños en la escuela primaria Nyabyunyu a las afueras de Goma, en Rep. Dem. del Congo, donde la mayoría de los alumnos provienen de familias desplazadas por el conflicto.

GOMA, República Democrática del Congo, 11 de marzo de 2008 – Moka, de 13 años de edad, estaba escondido junto a su familia cuando su hogar fue alcanzado por un proyectil de mortero. “La explosión mató a mi abuelo y a mí hermano menor”, cuenta el niño. “Yo los vi muertos, volados en pedazos, carbonizados”.

En septiembre pasado, cuando su aldea se convirtió en escenario de los combates entre las fuerzas rebeldes y las tropas del gobierno, Moka y su familia emprendieron la huida y se sumaron a casi medio millón de habitantes de la provincia congolesa de Kivu Septentrional que el año pasado debieron abandonar sus hogares. Pero ni siquiera huyendo logró la familia de Moka eludir completamente la violencia.

“Vi gente con las entrañas abiertas”, recuerda. “A algunas personas las mataron frente a nosotros. En una oportunidad, llegaron hasta donde nos encontrábamos y abrieron fuego intencionalmente contra la multitud, matando a varias personas. Cada vez que me acuerdo, lloro”.

En la actualidad, Moka vive en uno de los muchos campamentos de congoleños desplazados que se encuentran en las afueras de Goma, la capital de Kivu. En la huída,  la familia del niño perdió todas sus pertenencias. Moka viste la única camisa que tiene, una prenda violeta de mangas cortas completamente cubierta de polvo negro. El niño usa también un par de pantalones cortos color verde olivo con los bolsillos desgarrados.

Cada uno tiene su historia

Sin embargo, la vida de Moka empezó a mejorar recientemente. Todas las mañanas, Moka y otros 650 niños y niñas desplazados asisten a la escuela primaria de la cercana aldea de Nyabyunyu. “La escuela es lo que me ayuda a olvidar”, explica.

Imagen del UNICEF: DR Congo, counselling and education
© UNICEF/2008
La consejera psicosocial Evelyne Kimema se ocupa de más de 650 estudiantes desplazados en la escuela primaria Nyabyunyu.
Debido al flujo de niños y niñas desplazados, la escuela de Nyabyunyu se ha visto obligada a instituir dos turnos de clases diarios. Además, los maestros tuvieron que aprender a tratar con centenares de niños y niñas que han vivido una situación de conflicto violento y a quienes la experiencia ha afectado profundamente.

“Son más de 600 niños y niñas, y cada uno tiene su historia”, comenta Evelyne, una asesora psicosocial que trabaja para la organización no gubernamental congoleña Alpha Ujuvi en la escuela a la que asiste Moka.

Síntomas de tensión

Evelyne Kimema vigila diariamente los síntomas de tensión de los alumnos. “Lo notamos especialmente durante los recreos, cuando se supone que los niños deberían estar en movimiento”, explica. “Lo que vemos es que algunos niños se quedan en un rincón y no juegan con los demás. Otros duermen. Algunos no habla con nadie y otros no corretean con sus compañeros”.

Evelyne Kimema habla individualmente con cada uno de esos niños acerca de sus problemas. “Es una tarea difícil, porque no cambian su comportamiento rápidamente. Pero poco a poco, a medida que una va intimando con el niño, a medida que avanza el diálogo, comienzan a producirse cambios”.

La consejera ha trabajado estrechamente con Moka, y ha visto la manera en que el niño ha ido avanzando y prosperando desde que llegó al escuela. Moka dice que aún lo persiguen los recuerdos de todo lo que vio, pero que sus maestros y los amigos que se ha hecho en la escuela –que en su mayoría han sufrido experiencias similares a las suyas– le ayudan a olvidar.

Imagen del UNICEF: DR Congo, counselling and education
© UNICEF/2008
Moka, de 13 años, perdió a un hermano y a su abuelo por la violencia en Rep. Dem. del Congo, ahora asiste a la escuela Nyabyunyu.
UNICEF brinda apoyo a programas de orientación psicológica similares en más de 50 escuelas de Kivu Septentrional, donde sólo la mitad de la población infantil en edad escolar asiste a clases.

Un apoyo esencial para la educación

Pese a la reciente firma de un acuerdo de paz, en Kivu Septentrional se sigue combatiendo, de manera que los pobladores desplazados se niegan en muchos casos a regresar a sus hogares. Dadas esas circunstancias, la educación de los niños y niñas desplazados es motivo de grave preocupación para UNICEF y sus aliados.

Sayo Aoki, Especialista en Educación de UNICEF, afirma que la orientación psicosocial resulta fundamental para ayudar a los niños y niñas que han sufrido las consecuencias de los conflictos armados.

“Hay muchas razones por las que los niños y niñas no van a la escuela, como la violencia, la pobreza y algunos aspectos de la cultura”, agrega la Sra. Aoki, quien añade que aun en el caso de que los niños vayan al escuela, “no pueden concentrarse debido a las tensiones psicosociales que sufren”.

Agrega la funcionaria de UNICEF que ayudar a los niños y niñas a superar esos traumas es un proceso muy lento. “Pero creo”, termina diciendo la Sra. Aoki, “que es algo que tenemos que continuar haciendo durante los próximos años a fin de que estos niños cuenten con un entorno de paz para poder continuar sus estudios”.


 

 

Audio (en inglés)

Febrero 2008:
Radio UNICEF informa sobre la lucha de los niños desplazados por la guerra para encontrar su lugar en la escuela, en Rep. Dem. del Congo.
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Febrero 2008:
La especialista en educación para UNICEF Sayo Aoki, basada en Goma, en la República Democrática del Congo, explica como el trauma psicológico impide la educación.
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