República Democrática del Congo

Los enfrentamientos armados en la República Democrática del Congo obligan a la población pigmea a huir de los bosques

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2006/Crowe
Niños y niñas de diferentes grupos étnicos al norte de Kivu, han sido desplazados a causa de los enfrentamientos armados.

Por Sarah Crowe

BENI, República Democrática del Congo, 3 de febrero de 2006 – La población pigmea de la región de Kivu Septentrional habita normalmente en las regiones boscosas. Sin embargo, muchos de sus integrantes se han visto obligados a abandonar sus aldeas debido al reciente recrudecimiento de los combates en esa región.

Según los trabajadores de socorro humanitario, eso indica que la situación ha empeorado notablemente en semanas recientes. "Es muy raro que los pigmeos abandonen los bosques", explica Gregory Chevrel, de la organización Solidarité, que presta ayuda a las personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares, y que recibe apoyo de UNICEF. "Se trata de gente que no tiene muchos contactos con los demás, que vive de la caza y que prefiere permanecer aislada".

“Pero en las semanas recientes", agrega Chevrel, "varias facciones de rebeldes armados han estado realizando operaciones en los alrededores de las aldeas de los pigmeos, de manera que éstos han acudido aquí en busca de ayuda. Si regresan a sus hogares, los rebeldes podrían torturarlos y hasta matarlos".

En los sitios designados para albergar a las personas desplazadas, los pigmeos se albergan en chozas en las que se protegen con láminas de plástico. En los campamentos, los pigmeos reciben también mosquiteros que los protegen del paludismo. UNICEF, Oxfam y Solidarité han suministrado a los campamentos nuevas letrinas y tanques de agua.

La mayoría de las personas que huyen se quedan en los campamentos porque tienen miedo. "No podemos regresar a nuestras aldeas, porque allí no queda nada", comenta Kibanjanga Malaibi, uno de los pigmeos desplazados. "Debemos quedarnos aquí junto a los demás".

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2006/Crowe
Kibanjanga Malaibi con varios niños de su comunidad pigmea de la República Democrática del Congo. Su hogar consiste ahora en un campamento para personas desplazadas.

Una población en marcha

Muchas de las personas desplazadas se congregan a lo largo de los caminos principales que cruzan la República Democrática del Congo. Tienen la esperanza de que la visibilidad les permita obtener ayuda y seguridad. Sin embargo, en un país tan vasto, el simple hecho de alcanzar los lugares donde se congregan las personas necesitadas, especialmente durante la época de lluvias, puede resultar un verdadero desafío. La infraestructura de transporte congoleña no está muy desarrollada, y transportar alimentos de un sitio a otro puede demorar semanas.

La región oriental de la República Democrática del Congo es una zona volátil desde hace tiempo. En las últimas semanas han recrudecido los enfrentamientos entre los grupos rebeldes y las milicias extranjeras, provenientes de las vecinas Uganda y Rwanda, que también operan en esta región. Algunas de las personas desplazadas parecen temer hasta al ejército nacional congoleño, y se conocen informes sobre saqueos a aldeas por parte de esa fuerza armada.

Las organizaciones humanitarias creen que los desplazamientos de población en masa aumentarán aún más a medida que se acerquen las elecciones, programadas para abril y junio. Actualmente se registra un flujo constante de personas entre Beni y Eringeti, en la región de Kivu Septentrional. UNICEF ya ha prestado ayuda a 7.700 familias que abandonaron sus hogares, a las cuales asistió en materia de instalaciones sanitarias, atención de la salud y educación de emergencia.

En 2004, los enfrentamientos armados en Ituri, más al norte aún, habían sido causa de un éxodo similar de personas desplazadas. Muchos de los desplazados más recientes se han instalado en sitios que aún ocupan aquellos predecesores. La llegada de más personas desplazadas también constituye una pesada carga para las comunidades en las que se instalan. UNICEF ha ayudado a construir nuevas aulas para los alumnos recién llegados. Pero la situación se complica porque cada aula debe contar con un docente y es necesario suministrar a los niños y las escuelas los elementos y materiales escolares que necesitan.

Para muchos miles de congoleños, el alejamiento de sus hogares significa literalmente una nueva identidad. Ese es el caso de un bebé que nació hace apenas 15 días en plena huída de la violencia armada y que ahora no se separa del pecho de su madre. Esta decidió que su hijo se llame “Mkimbizi” Kiswahili, que quiere decir "desplazado".


 

 

Vídeo (en inglés)

3 de febrero de 2006:
Sarah Crowe, de UNICEF, informa desde la República Democrática del Congo sobre el desplazamiento de las poblaciones pigmeas debido a los enfrentamientos armados.

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Periodistas:
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Audio (en inglés)

3 de febrero de 2006:
Luciano Calestini, Oficial de Programas de Emergencia de UNICEF en la República Democrática del Congo, ofrece más información sobre la crisis.
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