República Democrática del Congo

Se agrava la crisis humanitaria en la región oriental de República Democrática del Congo mientras continúan los enfrentamientos armados

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2005
Un grupo de niños en un campamento para personas obligadas a huir de sus hogares ubicado en Dubie, provincia de Katanga, en la República Democrática del Congo.

Por Sarah Crowe

DUBIE, República Democrática del Congo, 30 de enero de 2006 – Mientras varios hombres cavan una fosa para enterrar a su bebé, su joven madre no cesa de dar alaridos de dolor. Durante el funeral, el cuerpo del bebé, amortajando en una manta, descansa sobre una hoja de banano en el fondo de la fosa poco profunda. Al finalizar la ceremonia, la joven madre que perdió a su hijo se serena y se aleja del lugar con paso vacilante.

La mujer vive en un albergue provisional en el vasto campamento de Mutabi, en la provincia de Katanga, donde han encontrado refugio unas 20.000 personas que se vieron obligadas a huir sus hogares, aterradas por los ataques de los rebeldes, debido al conflicto que castiga a la República Democrática del Congo. Para llegar a este campamento, muchas de esas personas tuvieron que marchar durante una semana por terreno muy accidentado durante una semana.

Una vez que alcanzan la relativa seguridad del campamento, las personas reciben de UNICEF y de una organización aliada, Médicins Sans Frontières, suministros básicos como lonas de plástico, cubos y utensilios de cocina.
“Se trata de darles albergue y alimento”, explica David Delienne, que dirige la oficina regional de UNICEF en Lubumbashi. “Aquí distribuimos alimentos, realizamos evaluaciones del estado de salud de cada persona, y le prestamos atención de la salud”. El Sr. Delienne añade que la organización también presta asistencia a los niños y niñas desnutridos y distribuye materiales escolares para que las escuelas de la región puedan incorporar a los nuevos alumnos.

Se necesita más ayuda alimentaria

A pesar de que este vasto país rico en minerales avanza hacia la realización de elecciones democráticas en junio, todavía se registran brotes graves de conflictos en la región oriental de su territorio. En la provincia de Kananga, donde hasta hace relativamente poco tiempo no existían conflictos, decenas de miles de personas han debido huir recientemente de sus hogares.

Imagen del UNICEF
© UNICEF DR Congo/2005
Los ataques de las fuerzas rebeldes han obligado a unos 20.000 pobladores de la provincia de Katanga a huir para salvar sus vidas.

“Los rebeldes matan con hachas y cuchillos a quienes no acatan su poder”, explica Kayuba Mushimi, un padre de familia de 25 años de edad.

“En nuestra aldea no quedó absolutamente nada. Todo desapareció bajo las llamas. Perdimos nuestras viviendas, nuestro ganado, nuestras cosechas… Perdimos todo”, comenta Gilbert Kwembe Ngela, representante de las personas desplazadas en uno de los campamentos. “Esperamos que la situación se calme después de las elecciones, porque esto no puede seguir así”.

La ayuda alimentaria que se recibe en los campamentos no es suficiente, y se necesitan más alimentos con carácter urgente. Las reservas de maíz están prácticamente agotadas. Muchos bebés son alimentados con mandioca aguachenta, que es muy poco nutritiva. Para los pobladores más vulnerables de los campamentos, la muerte llega rápidamente. En los últimos dos meses han muerto unas 90 personas, en su mayoría niños y personas de edad avanzada. Las causas principales de esas muertes son la diarrea y el paludismo, agravados por la desnutrición puntual.

La huída de una bisabuela

Ilunga Kapinga, una bisabuela de 86 años de edad que se protege bajo una lona de plástico verde, describe su huida hacia el campamento. La mujer viajó durante cuatro días en el asiento trasero de la bicicleta de su hijo. Ambos se alimentaron de lo que pudieron obtener en el camino, por lo general setas y bayas silvestres.

“Lo que nos dan de comer aquí no es suficiente. Y no es lo que yo suelo comer”, explica la mujer mientras se pellizca la delgada piel. “Por eso es que tengo constantemente dolores de estómago. No puedo ni levantarme. No tengo energía para nada”.

Su hijo, que es sastre, ya ha comenzado a trabajar en el campamento para poder alimentar a los numerosos integrantes de su familia ampliada. Pero es evidente que no da abasto, ya que los niños y niñas más pequeños de la familia están visiblemente desnutridos.

Entre la población del campamento reina la preocupación de que el gobierno quizás les obligue a regresar a sus hogares demasiado pronto, antes de que el conflicto haya finalizado. Por ahora aguardan, y no pierden las esperanzas de que llegue finalmente la ayuda alimentaria que tanto necesitan.


 

 

Vídeo (en inglés)

30 de enero de 2006:
Sarah Crowe, de UNICEF, informa sobre la grave situación en que se encuentran los niños y niñas y las mujeres que huyeron de sus hogares debido al conflicto en la región oriental de la República Democrática del Congo.

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Audio (en inglés)

30 de enero de 2006:
David Delienne, jefe de la oficina regional de UNICEF en Lubumbashi, se refiere a la respuesta de emergencia ante la crisis en la región oriental de la República Democrática del Congo.
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