Panorama: República Dominicana

UNICEF y sus aliados dominicanos protegen a los niños haitianos sin acompañantes

Imagen del UNICEF
© UNICEF/2010/Bakody
Loveson, de 13 años, a quien ayuda un especialista en protección de la niñez de UNICEF, quedó separado de su familia en Puerto Príncipe, la capital de Haití, como consecuencia del terremoto del 12 enero. Ahora, el niño está alojado en un establecimiento de la República Dominicana que recibe apoyo de UNICEF.

Por Jennifer Bakody

JIMANI, República Dominicana, 16 de febrero de 2010 – Loveson, de 13 años de edad, nacido y criado en Puerto Príncipe, la capital de Haití, es tan menudo que podría ser confundido con un niño de 9 o 10 años. Frente a las instalaciones provisorias de la sede de las Naciones Unidas en esta ciudad dominicana distante 5 kilómetros de la frontera con Haití, Loveson juega con una marioneta y un teléfono celular de juguete.

Dadas las circunstancias, se comprende que Loveson demuestre timidez. Pero cuando se le pregunta cómo se siente, sonríe y dice en creole: “Tengo toda esta gente a mi alrededor. Ahora todos me cuidan”.

Loveson ha sufrido una serie de experiencias terribles en los días recientes. El 12 de enero, el terremoto que sacudió la capital de Haití y otras zonas densamente pobladas redujo a escombros la vivienda en que vivía con su familia. Aunque el niño se salvó de los efectos físicos inmediatos, los integrantes de su familia que se encontraban en el interior del hogar no tuvieron la misma suerte.

A pesar de estar solo y aterrado, Loveson logró dirigirse a la frontera y, en medio del caos, cruzó a la República Dominicana, donde fue albergado por una familia de la localidad que luego le llevó a las oficinas de UNICEF en Jimani.

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© UNICEF/NYHQ2010-0024/LeMoyne
El 12 de enero, miles de viviendas de Puerto Príncipe, la capital de Haití, quedaron reducidas a escombros debido a un terremoto. Un hombre cava entre las ruinas de un edificio del centro de la capital en busca de sus familiares.

Un ámbito seguro

Desde entonces, el niño es atendido por Moyra Tames, de la Oficina de UNICEF en la República Dominicana. “La prioridad inmediata”, dice la Sra. Tames, “consistió en satisfacer sus necesidades iniciales, y que se le hiciera un examen médico, se le alimentara y se le diera albergue en un ámbito seguro, bajo supervisión”.

A tal fin, la Sra. Tames hizo las gestiones necesarias para que Loveson fuera alojado en un centro de nutrición a cargo de uno de los aliados de UNICEF en el terreno. Asimismo, se aseguró de que el niño tuviera acceso al agua potable y recibiera jabón y otros artículos de primera necesidad.

Loveson también comenzó a recibir atención de un orientador psicosocial que le ayuda a superar los traumas que haya podido haber sufrido, y que ni siquiera los adultos pueden resolver por sí mismos.

Vigilancia, apoyo y protección

UNICEF y sus aliados han colaborado con el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia de la República Dominicana, que trata de localizar a los parientes de Loveson que estén vivos y de dejar al niño a su cuidado.

El de Loveson no es un caso aislado. UNICEF ha estado vigilando la situación de los menores haitianos sin acompañantes que se encuentran en la República Dominicana desde que se produjo el terremoto. Cada caso requiere estrecha vigilancia, y cada niño necesita el apoyo y la protección que podrían salvarle la vida.

Loveson, entretanto, no deja de sonreír. Entre otras cosas, porque tiene un nuevo amigo. Se trata de un niño haitiano de su misma edad que vive en Jimani. Ambos pasan gran parte del día juntos al aire libre, corriendo entre los atareados trabajadores de socorro y llamándose por sus nombres. Las actividades de los dos niños consumen una gran cantidad de energía, de manera que a la hora de comer, como casi todos los adolescentes de su edad, ambos demuestran un saludable apetito.

 


 

 

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