Panorama: República Dominicana

Los niños haitianos sobrevivientes del terremoto reciben apoyo psicosocial de una organización de voluntarios

“Regresar a la felicidad”

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2010-0131/LeMoyne
Una niña entre los escombros en una calle de Puerto Príncipe, la capital de Haití, que resultó gravemente dañada por el reciente terremoto. Los niños y niñas que han pasado por situaciones catastróficas suelen tener síntomas de traumas psicológicos y necesitan el apoyo psicosocial que prestan las organizaciones como el programa Regreso a la felicidad.

Por Jennifer Bakody

SANTO DOMINGO, República Dominicana, 11 de febrero de 2010 – En muchos de los hospitales y las tiendas de campaña de esta región hay niños y niñas haitianos con los miembros fracturados o amputados. Se trata de niños que permanecen día tras día acostados en sus colchones, en condiciones de hacinamiento, con las extremidades enyesadas, imposibilitados de correr y jugar.

Sin embargo, cuando se les pregunta cómo se sienten, muchos sonríen y dicen que están bien. Pero por más capacidad de recuperación que pueda tener un niño, casi todos los que han pasado por situaciones catastróficas sufren traumas psicológicos. Entre los síntomas más frecuentes de esos traumas figuran las pesadillas, el retraimiento, las reminiscencias y la falta de concentración.

A fines de enero, 58 jóvenes voluntarios haitianos —tanto estudiantes como profesionales— se congregaron en tres salones de conferencias de un hotel de la capital dominicana para aprender acerca del programa “Regreso a la felicidad”, que brinda apoyo psicosocial a los niños haitianos necesitados y que cuenta con el respaldo de UNICEF.

“Pese a todo, la vida continúa. Y así debe ser”, dice Fratz Ley Philippe, uno de los voluntarios. “Por eso participo en este programa. Quiero ser útil e involucrarme en la reconstrucción de mi país”.

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Erika, una niña haitiana de 10 años de edad, y su madre, Karina, ambas sobrevivientes del terremoto, tienen razones para sonreír, porque han recibido apoyo psicosocial en el campamento de desplazados de Fond Parisien.

Recuperar la infancia

Desde hace seis meses, como parte de un proyecto que comenzó bastante antes del terremoto de Haití, Angela Caba, Especialista en Protección de la Infancia de UNICEF, ha estado elaborando un conjunto de manuales sobre un programa de actividades semanales orientadas a los niños y niñas que han vivido circunstancias traumáticas. Esos lineamientos forman la base del programa Regreso a la felicidad.

“La infancia debe ser una época de felicidad para todos los niños y niñas”, explica la Sra. Caba. “Los niños deberían jugar, estar activos y disfrutar de actividades saludables. Mediante el juego, los niños aprenden a comportarse, a protegerse y a resolver sus problemas”.

“El programa Regreso a la felicidad no se limita a la recuperación emocional de los niños tras una situación de desastre”, añade. “Se trata de un programa que les ayuda a vivir mejor sus vidas”.

El programa contempla la creación de espacios seguros en los que los niños puedan conversar, crear, dibujar, pintar, cantar y moverse libremente. Los psicólogos pediátricos y capacitadores del programa emplean esas herramientas para ayudar a los niños a analizar sus emociones, valores, sueños y ambiciones. También les leen relatos referidos a los derechos de los niños. Y se alienta a que, en la medida de lo posible, también participen en las actividades los familiares y personas a cargo de los niños.

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© UNICEF Haiti/2010/Bakody
Jutile Loiseau y Fratz Ley Philippe (en segundo y tercer lugar desde la izq.) son dos de los casi 180 voluntarios haitianos que han recibido capacitación de UNICEF para prestar apoyo psicosocial a los niños, niñas y jóvenes sobrevivientes del terremoto del 12 de enero.

Todos quieren ayudar

Durante las sesiones de capacitación que se llevaron a cabo en Santo Domingo, otra voluntaria, Jutile Loiseau, manifestó su creciente necesidad de ayudar a su país, especialmente a los niños traumatizados.

Jutile Loiseau, haitiana de nacimiento, estudió medicina en la República Dominicana, donde actualmente trabaja. Cuenta que el mes pasado perdió a una prima en el terremoto y que su familia fue testigo de la destrucción en menos de 15 minutos de su vivienda y su comercio, que les había costado 25 años de esfuerzos.
“Después de lo que sucedió, todo el mundo se ha movilizado”, comenta. “Todos quieren ayudar, aunque esa ayuda sólo represente una pequeña pieza del enorme rompecabezas que es la reconstrucción del país. A menudo sentimos deseos de ayudar, pero no sabemos cómo. Ahora, UNICEF nos ha dado la oportunidad para prestar ayuda de manera profesional, y los elementos necesarios para hacerlo”.

En los próximos meses y semanas, los organismos de gobierno y las organizaciones de ayuda solicitarán a la Sra. Loiseau y al Sr. Philippe, así como a los otros 180 voluntarios de Regreso a la felicidad que hablan creole, el idioma del pueblo haitiano, que pongan en práctica lo que aprendieron en los cursos de capacitación para satisfacer las necesidades psicosociales de los niños y niñas afectados por el terremoto.

Debido a que casi un 40% de la población de Haití está constituida por menores de 14 años, la crisis causada por el terremoto es una situación de emergencia de la infancia. Es necesario localizar a los niños y niñas afectados, alimentarles y mantenerles sanos y salvos. En esta situación de desastre, hay algunos motivos para ser optimista. La mayoría de los niños, niñas y adolescentes afectados vuelven a funcionar normalmente cuando se satisfacen sus necesidades básicas de supervivencia, cuando vuelven a sentirse seguros y cuando vuelven a tener oportunidades en materia de desarrollo, siempre y cuando eso ocurra en el contexto de sus familias, sus comunidades y la sociedad en que viven.

 


 

 

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