Panorama: República Dominicana

UNICEF entrega suministros a las familias dominicanas afectadas por la tormenta tropical Noel

Imagen del UNICEF
© UNICEF Dominican Republic/2007/Gonzalez
Natalia Mota y su hijo Will, de cinco años de edad, quienes perdieron su hogar debido a la tormenta tropical Noel, reciben suministros de primera necesidad de UNICEF y sus aliados en la República Dominicana.

SANTO DOMINGO OESTE, República Dominicana, 7 de noviembre de 2007 – Los daños y perjuicios que ocasionó la tormenta tropical Noel en la República Dominicana han sido devastadores.

La tormenta dejó un saldo de casi 85 personas muertas y 48 desaparecidas, mientras que unas 17.000 viviendas sufrieron daños graves o quedaron completamente destruidas. Pese a que más de 4.000 personas fueron rescatadas de las violentas inundaciones que desencadenó Noel, decenas de miles de pobladores han resultado desplazados y 137 comunidades continúan aisladas debido a que decenas de puentes y carreteras han quedado inutilizados.

Algunas familias damnificadas por las torrenciales lluvias desatadas por la tormenta tropical se refugiaron en la escuela Las Américas, que funciona en Manoguayabo, un suburbio de Santo Domingo. UNICEF y la Cruz Roja Dominicana han entregado alimentos y artículos de higiene a las familias que se encuentran en esa escuela, donde una cuarta parte de las más de 265 personas desplazadas está constituida por niños y niñas.

Las pérdidas de las familias

Una de esas personas, Natalia Mota, se siente insegura sobre lo que le depara el destino. La Sra. Mota, que tiene cuatro hijos cuyas edades oscilan entre los cinco y los 14 años, se refugió en la escuela con Will, su hijo menor. Antes de que la tormenta tropical Noel destruyera su hogar, la mujer se ganaba la vida vendiendo alimentos. Pero ahora, comenta, ha perdido todo, incluso su vivienda.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Dominican Republic/2007/Gonzalez
Personal de UNICEF y la Cruz Roja descargan suministros de emergencia para su distribución en la localidad de Manoguayabo, en Santo Domingo Oeste.
“Me siento bien y me siento mal”, explica mientras recibe los alimentos que le suministra el personal de UNICEF. “Me siento agradecida por la ayuda que me prestan, pero he perdido todo, y eso es muy doloroso. Pero debo aceptar la voluntad de Dios”.

Ramona Bautista, que sostiene en brazos a su hijo de 18 meses de edad, dice que espera poder regresar a su hogar, pero no está muy segura de que eso sea posible, y aunque pudiera regresar, no sabe cuándo lo podrá hacer. Su situación es especialmente preocupante porque la Sra. Bautista está embarazada de siete meses.

Esperanzas de poder reconstruir

Pese a la situación precaria en que se encuentran, los niños y niñas alojados en la escuela Las Américas no han dejado de jugar. Un grupo de madres, entretanto, se ha reunido en el patio escolar con un equipo de funcionarios de salud pública que les enseñan cómo depurar el agua para consumo.

Se trata de familias que han perdido absolutamente todo: sus hogares, sus pertenencias y hasta sus prendas de vestir.

Sin embargo, y pese a la angustia que les embarga, tienen esperanzas de poder reconstruir sus vidas, y no han perdido su capacidad de sonreír ni su voluntad de compartir lo poco que tienen con los demás.


 

 

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