Panorama: Djibouti

UNICEF ayuda a crear conciencia acerca del VIH a lo largo de la ruta que une Etiopía con Djibouti

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© UNICEF/2010/Indreiten
Varios jóvenes y niños juegan al futbolín, conocido localmente como “babyfoot”, cerca de un centro de concienciación sobre el VIH localizado en el vecindario de PK 12, en las afueras de la ciudad de Djibouti, en Djibouti.

Por Najwa Mekki

CIUDAD DE DJIBOUTI, Djibouti, 6 de julio de 2010 – En el agobiante calor de una mañana de junio, varios niños y jóvenes del vecindario PK 12, en las afueras de Djibouti Ville, participan en un partido de futbolín agolpados frente a un contenedor de grandes dimensiones.

Al otro lado de la calle, hay decenas de camiones estacionados alrededor de la estación de servicio PK 12, donde sus conductores esperan la aprobación de sus documentos para seguir viaje a Etiopía.

PK 12, cuyo nombre se refiere a la distancia que separa la aldea de Djibouti, la ciudad capital, tiene unos 25.000 habitantes y es paso obligado para los 700 u 800 camiones que recorren diariamente la ruta entre Djibouti y Etiopía.

La lucha contra el VIH

Debido a la presencia cotidiana de los camioneros, y de su importante poder adquisitivo, en PK 12, una de las comunidades más vulnerables de Djibouti, algunos comportamientos y prácticas de riesgo para la salud son más comunes y frecuentes. Entre ellos, el consumo de khat, un producto masticable que tiene leves efectos narcóticos; el tráfico de drogas ilícitas; y la prostitución.

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El vecindario de PK 12 alberga a una de las comunidades más vulnerables de Djibouti.

Djibouti es una nación de 850.000 habitantes donde el VIH ha alcanzado niveles de epidemia. Se calcula que en este país hay unas 16.000 personas que viven con el virus. De ellas, unas 9.000, o más de la mitad, son mujeres, y más de un millar son niños y niñas.

Sólo la mitad de los varones y una cuarta parte de las mujeres de 15 a 24 años de Djibouti afirma haber empleado preservativos durante su último episodio de relaciones sexuales de alto riesgo.

Orientación y recreación

Con el objetivo de concienciar a los jóvenes de PK 12 con respecto al VIH, UNICEF colabora con la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional y con Family Health International, brindándoles orientación y acceso a actividades recreativas.

A tal fin, se adaptó un contenedor donde funciona el centro. Allí se ofrece a los camioneros y los jóvenes de la comunidad información sobre el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

“Mediante funciones de teatro de títeres, películas y actividades interactivas les enseñamos a los jóvenes a protegerse”, explica Filsan Abdi Osman, auxiliar de programa de Family Health International. “También nos dirigimos a los camioneros para informarles dónde pueden hacerse el examen del VIH y recibir tratamiento en caso necesario”.

El centro de PK 12, que recibe apoyo de UNICEF, prestó servicios a unas 48.000 personas en 2009.

La educación de las mujeres y los jóvenes

Algunas personas, especialmente las mujeres jóvenes, prefieren no saber si están o no infectadas con el VIH debido al estigma social que implica ese virus. Debido a ello, el centro ha solicitado ayuda a compañeros educadores de la comunidad que pueden difundir el mensaje entre los jóvenes de su edad.

Uno de ellos es Said Abdo Ali, de 22 años de edad. Said, que está desempleadoal igual que casi la mitad de la población de Djibouti, se ha ofrecido como voluntario para informar a sus compañeros acerca de los peligros de los comportamientos perjudiciales para la salud.

Said asesora a un grupo de niños que no van a la escuela, con quienes lleva a cabo sesiones de concienciación en las que se proyectan vídeos documentales sobre los peligros del VIH y los métodos de prevención contra esa infección.

“También organizo reuniones en las que se puede hablar libremente sobre estos temas, y visitas guiadas al centro sanitario donde se realizan los exámenes del VIH y se brinda tratamiento contra esa enfermedad”, explica Said.

Después de tres meses de trabajo voluntario, y a pesar de la ausencia de incentivos monetarios, Said mantiene su profundo compromiso con su comunidad.


 

 

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