Côte d'Ivoire

UNICEF presta asistencia esencial a miles de desplazados en Côte d’Ivoire

Por Edward Bally

DUÉKOUÉ, Côte d’Ivoire, 9 de mayo de 2011. Más de 360.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares debido a la violencia que se desató en Côte d’Ivoire tras las disputadas elecciones de fines del año pasado, cuando muchos hogares quedaron reducidos a cenizas y un gran número de aldeas sufrió graves destrozos.

VÍDEO (en inglés): 1 de mayo de 2011. Edward Bally, de UNICEF, informa sobre los miles de personas que aún continúan desplazadas como resultado del conflicto en Côte d’Ivoire.  Véalo en RealPlayer

 

Al desatarse la crisis, los cientos de miles de damnificados huyeron de sus hogares para salvar sus vidas y se refugiaron donde pudieron. Casi cuatro meses más tarde, cuando lo peor de la crisis parece haber quedado atrás, muchos desplazados han comenzado a pensar en el regreso.

Sin embargo, volver a empezar resulta desalentador. Muchas personas que huyeron de sus hogares en las aldeas cercanas a Duékoué, un municipio en la región occidental de Côte d’Ivoire, por ejemplo, pasaron varios días en el monte antes de hallar refugio en una misión católica.

Una de esas personas es Béatrice Maho, que vive en una tienda de campaña en los terrenos de la misión. Maho llegó al campamento tras haber presenciado el asesinato de su marido a manos de los atacantes de su aldea. La mujer, que ha quedado con nueve hijos a su cargo, lucha por salir adelante. “No sé qué hacer”, dice entre sollozos. “Perdí todo. Me gustaría que alguien me ayudara a darle a mis hijos lo que necesitan para olvidar lo que les sucedió y seguir adelante con sus vidas”.

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-0591/Asselin
En un centro de distribución de la aldea de Ligaleu, en Côte d’Ivoire, un voluntario de la organización no gubernamental Action contre la Faim ayuda a una mujer a transportar un equipo de higiene de UNICEF. El equipo contiene tazas, jabón, bidones plegables y otros elementos de uso práctico.

Unos 28.000 desplazados permanecen aún en la misión católica de Duékoué, que se transformó en un campamento de refugiados poco después de que se desatara la crisis. Pese a que en el campamento viven en situación de hacinamiento, muchos desplazados temen regresar a sus aldeas y hogares. A otros no les queda siquiera un lugar al que regresar.

Vivir en una tienda de campaña

Al igual que muchas otras personas que sufren traumas debido a los episodios de violencia vividos, Maho recibe apoyo psicológico de la Association de Soutien à l'Autopromotion Sanitaire et Urbaine (ASAPSU), una organización no gubernamental aliada de UNICEF especializada en temas de la salud y la vivienda que tiene a su cargo la gestión del campamento de la misión.

“No podemos, ni de ninguna manera deseamos, obligar a nadie a irse”, comenta Évariste Kouame Kouadio, coordinador del programa de emergencia de ASAPSU. “Los que se van de aquí lo hacen en forma voluntaria. No queremos que nadie se vaya y acabe en un ambiente peligroso”.

En el campamento de Duékoué, UNICEF y sus aliados colaboran para satisfacer las necesidades inmediatas de los desplazados. “Aquí las condiciones son precarias”, comenta Kouadio, “pero hacemos todo lo posible para que los refugiados se sientan cómodos”.

Las prioridades en materia de ayuda

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-0594/Asselin
Varias mujeres y niños marfileños frente a un albergue provisional en el campamento de Danane, en la región de Dix-Huit Montagnes. Muchas personas desplazadas aún sienten temor de regresar a sus lugares de origen.

En el campamento viven unos 2.500 niños y niñas menores de cinco años. Action contre la Faim International (ACF), una organización no gubernamental aliada de UNICEF, les sirve todas las mañanas una ración de gachas enriquecidas a cada uno, para que los niños, y especialmente los más vulnerables, hagan  por lo menos una comida por día. “El resto”, señala Jean Herman Boue, que supervisa la distribución de los alimentos de ACF, “es responsabilidad de los progenitores, con quienes hablamos a menudo. Sabemos que esas raciones no son suficientes, pero debido a la situación actual resulta muy difícil obtener más alimentos”.

Otra prioridad de UNICEF y sus aliados consiste en evitar que se produzcan brotes graves de enfermedades diarreicas, como el cólera. Los campamentos son lugares donde las enfermedades tienden a propagarse velozmente. UNICEF colabora con ACF y la misión católica en materia de suministro de agua potable a los desplazados.

En el campamento de desplazados que establecieron UNICEF y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en la localidad de Danane, ambos organismos internacionales han instalado 50 letrinas y dos depósitos de agua de 5.000 litros de capacidad cada uno para . De esa manera, los aliados colaboran con el mantenimiento de las normas más estrictas de salud.

Los desplazados que viven en esos dos campamentos son más afortunados que otros. En su mayoría, las personas que huyeron de sus hogares y aldeas debido a la violencia no se albergaron en campamentos sino que permanecieron ocultas en el monte o se refugiaron en aldeas apartadas.

Ayuda en los sitios menos accesibles

Imagen del UNICEF
© UNICEF/NYHQ2011-0596/Asselin
Unas 800 personas desplazadas aún permanecen en el campamento de Danane, un pueblo de la región de Dix-Huit Montagnes (Côte d’Ivoire), al que UNICEF dotó de casetas para ducharse y otras instalaciones necesarias para el mantenimiento de la higiene.

Como resultado, ACF y UNICEF han ampliado su radio de acción para llevar ayuda a los sitios menos accesibles. Cuando las personas que habían huido de Ligaleu, una aldea localizada en una zona boscosa muy próxima a la frontera con Liberia, regresaron recientemente a la misma descubrieron que sus viviendas habían sido saqueadas.

ACF presta ayuda a esas familias mediante la distribución domiciliaria de equipos de higiene, que la población necesita con urgencia. “Antes de la crisis política, aquí había graves problemas de saneamiento e higiene y esos problemas se han agravado muchísimo debido al aumento de la población”, explica Odilon Hounmavo, supervisor de las labores de distribución de ACF. Además, agrega que a corto plazo se hace hincapié en el suministro de agua potable, mientras se espera el regreso de un equipo que reparará las bombas de agua y, más adelante, instalará bombas nuevas.

Para miles de personas desplazadas por la violencia, se trata del primer paso del regreso definitivo a sus comunidades y hogares.


 

 

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