Côte d'Ivoire

Apoyo a las víctimas de violación en Côte d'Ivoire

Imagen del UNICEF
© UNICEF Côte d’Ivoire/2011
Angeline habla con su hija Rose, que fue violada el día de Navidad. UNICEF y la organización aliada OIS apoyan a víctimas como Rose en Côte d'Ivoire.

Por Gisèle Langue Menye

BOUAKE, Côte d'Ivoire, 14 de marzo de 2011. Rosa (nombre ficticio) tiene 12 años y  vive en Bouaké, la segunda ciudad más grande de Côte d'Ivoire. Esta estudiante de escuela secundaria, alta y de una elegancia natural, lleva sobre sus hombros la pesada carga de un secreto de familia: fue violada el día de Navidad de 2010.

Côte d'Ivoire está plagada de enfrentamientos y conflictos desde que las disputadas elecciones presidenciales de noviembre pasado desencadenaron una crisis política en el país. Esto ha generado un aumento de la criminalidad, incluidas numerosas violaciones cometidas a menudo por hombres armados.

Las denuncias de casos de violación han aumentado en todo el país, aunque la mayoría pasan inadvertidas. Las víctimas, como Rosa, quedan afectadas para el resto de sus vidas.

Casos no registrados

En 2010 se produjeron 51 casos de abuso sexual en Bouaké, en los cuales 32 de las víctimas eran menores de 18 años. La población está comenzando a hablar poco a poco. “Cada vez se denuncian más casos de abuso sexual”, expresa Aby Tuo, de 28 años de edad y Ejecutiva de género de la Organización para la solidaridad y el desarrollo en África (OIS por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental que apoya a Rosa y a su familia. Tuo dice que cada mes se denuncian un promedio de cinco casos, en comparación con un promedio mensual de tres casos entre enero y octubre de 2010.

La madre de Rose, Angeline (nombre ficticio), tiene 37 años y otros tres hijos. Recuerda vívidamente el día en que Rose fue violada. “Yo trabajo en un restaurante y le pedí a mi hija que me hiciera un recado”, dice. “Mi hijo llegó corriendo, casi sin poder respirar, temblando. Sólo pudo decir: ‘Mami, han violado a Rose’. Le pregunté: ‘¿Quién?’ y él repitió: ‘Rose’. Me derrumbé llorando. De vuelta en la casa, Rose también lloraba, y su padre la sostenía en brazos”.

Angeline se puso en contacto con la OIS, que llegó al día siguiente. Está muy agradecida por su apoyo. “Se hicieron cargo de todo porque, en ese momento, no tienes idea de lo que hay que hacer”, dice. “Uno se siente perdido”.

La prestación de asistencia

UNICEF y la organización aliada OIS han estado intensificando sus esfuerzos para prestar asistencia. Las víctimas requieren un seguimiento médico para evaluar su salud y prevenir la transmisión del VIH. Los asistentes sociales o psicólogos proporcionan apoyo psicológico y ayuda judicial.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Côte d’Ivoire/2011
Miembros de la Organización para la solidaridad y el desarrollo en África, entre ellos Aby (a la derecha, en el centro) apoyan a las víctimas de la violación en Bouaké, Côte d'Ivoire.

Las Naciones Unidas y el Fondo de Población de las Naciones Unidas para el Desarrollo también se esfuerzan por ofrecer actividades generadoras de ingresos para las víctimas, que a menudo tienen pocos recursos.

Para Laetitia Bazzi, Jefa de Protección infantil de UNICEF en Côte d’Ivoire, el número de casos de violencia sexual y de abuso contra los niños y niñas es inaceptablemente elevado. Según Bazzi, UNICEF se esfuerza por asegurar que los niños y niñas estén seguros y protegidos.

“Las niñas que han sido violadas tienen que vivir con el trauma psicológico para el resto de sus vidas”, dice. “Lamentablemente, sus autores huyen sin que nunca les lleven ante la justicia por el delito que cometieron”.  

Luego está el efecto sobre la familia de la víctima. “Para algunos padres y madres, la virginidad es lo más importante, tanto que su mundo se desmorona”, dice Aby. “En realidad, algunas de las víctimas no se atreven a hablar de ello, y solamente se lo confían a sus tías, a sus amigas, o a las abuelas. Otras prefieren que el seguimiento se lleve a cabo fuera de la casa de la familia, con el fin de evitar la estigmatización social”.

“Luz de esperanza”

El suceso ha unido aún más a la familia de Rose. Si los niños no han regresado a casa al comienzo de la tarde, su padre se pone nervioso. “Hablo más con mis tres hijas”, comenta. “Les doy consejos sobre la manera de construirse un gran futuro por medio de la educación. Y, sobre todo, les digo que deben pedir ayuda si se sienten en peligro“.

Aby dice cada día que pasa, Rose se encuentra cada vez mejor. “Antes era una persona triste que estaba sufriendo en el interior, como la mayoría de las víctimas”, expresa. “Ahora, es posible ver en sus ojos una luz de esperanza”.

Rose espera convertirse en profesora de francés, cuando se disipe la crisis política y su escuela vuelva finalmente a abrir. Sin embargo, sigue sintiendo su calvario como una herida profunda. “No les he dicho nada a mis amigas acerca de lo sucedido”, dice. “Pero les doy consejos para que puedan evitar estar solas, incluso por los caminos”.


 

 

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