Congo

UNICEF y la OMS lanzan iniciativas en la República del Congo para tratar, combatir y prevenir el cólera.

Por Guy Hubbard

ISLA DE M'BAMOU, República del Congo, 12 de junio de 2012. La diarrea y los vómitos empezaron a las tres de la madrugada y horas después, Steward Okoulokami (12 años) estaba débil y perdía peso. Su padre Dimitri, presa del pánico, lo metió en una piragua y lo llevó a Brazzaville.

VÍDEO (en inglés): UNICEF informa sobre una serie de iniciativas para tratar, combatir y prevenir el cólera en la República del Congo.  Véalo en RealPlayer

 

“Por la mañana, sobre las ocho, cuando miré a mi hijo había perdido mucho peso y parecía un esqueleto", explicó Dimitri. "Así que pensé 'no, no, debo ir a Brazzaville'. Cuando llegué a la ciudad fue hospitalizado y pasamos allí cinco días. El sexto nos marchamos y ahora él está vivo y tiene buena salud".

Un brote mortal

Dimitiri y su familia viven en la isla de M'bamou, un islote en el río Congo no muy apartado de las capitales de Brazzaville y Kinshasa. Los residentes dicen que no tienen electricidad, ni agua corriente ni hospitales, así que el estallido del brote de cólera fue abrumador. Nadie supo qué sucedía o dónde estaba el origen y si bien Steward sobrevivió, su primo no tuvo tanta suerte.

“La de mi sobrino fue una convalecencia breve. Sólo duró medio día", comentó Dimitri. "Cuando empezó a tener diarrea nos percatamos de que se iba pareciendo a un esqueleto en sólo media jornada. Sólo aguantó un día. La segunda noche ya estaba muerto".

El río es una frontera permeable, con comerciantes en constante movimiento entre la República Democrática del Congo, la República del Congo y las islas intermedias. Transportan sus cargamentos de pescado, mandioca y carbón. Aunque también transportan enfermedades. El brote de cólera en la isla de M'bamou se originó al norte de la República Democrática del Congo antes de bajar el curso del río hasta la República del Congo.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
El brote de cólera dejó cientos de enfermos en la República del Congo. Las iniciativas de UNICEF enseñan a los niños higiene y saneamiento básicos que ayudarán a prevenir futuros brotes de enfermedades transmisibles por el agua.

Cuando el brote llegó a Brazzaville, los asentamientos precarios con saneamiento deficiente se vieron gravemente afectados. Las letrinas improvisadas desembocan en la misma corriente donde los niños juegan y las personas se bañan.

“En Brazzaville, las condiciones higiénicas son muy precarias, [especialmente] en algunos de los barrios periféricos como la zona Tsieme", explicaba Jean de Dieu Konongo, especialista de la Organización Mundial de la Salud (OMS). "La red de saneamiento no funciona adecuadamente, no existe suficiente agua potable disponible y la mayoría de las casas son rudimentarias".

En total, la República del Congo registró 775 casos de cólera y 32 fallecidos, aunque la cifra real puede ser superior. En respuesta al brote, UNICEF y la OMS han lanzado una serie de iniciativas para tratar, combatir y prevenir el cólera a tavés del Fondo central para la acción en casos de emergencia de las Naciones Unidas.

Tratamiento y prevención

En la isla de Isle M'bamou se han establecido puntos de cloración y los trabajadores han recibido capacitación con el fin de purificar el agua para consumir, cocinar y lavar. Se han construido letrinas en espacios públicos como mercados y escuelas; el programa de movilización social enseña a los aldeanos la importancia de la higiene y el agua limpia, mientras los niños aprenden en la escuela a lavarse las manos con jabón.

Imagen del UNICEF
© UNICEF video
Una niña se lava las manos en la República del Congo. Las iniciativas de UNICEF y la Organización Mundial de la Salud han construido letrinas y aumentado la conciencia sobre la importancia de lavarse las manos para prevenir enfermedades.

“El Fondo central para la acción en casos de emergencia ha sido esencial para prestar rápidamente asistencia en la zonas afectadas por el cólera, por ejemplo, estas islas del río entre ambos países", expuso Marianne Flach, representante de UNICEF en la República del Congo. "No hay electricidad, no hay agua potable, no hay centro de salud. Se trata de una población que necesita mucho nuestra ayuda y a menudo nos olvidamos de ellos, así que está muy bien que hayamos podido utilizar el Fondo para prestar asistencia a estas islas".

Pese a las intervenciones en las zonas afectadas de la República del Congo, la amenaza en la otra ribera del río persiste, así que el Fondo central para la acción en casos de emergencia se ha comprometido con 4,4 millones de dólares estadounidenses para UNICEF y 4,6 millones para la OMS, destinados a la respuesta del cólera en la República Democrática del Congo.

La próxima estación de lluvias se acerca rápidamente y con ella nuevos brotes potenciales de enfermedades transmisibles por el agua, como el cólera. Sin emabrgo, con un mejor acceso al agua potable, letrinas y –de manera más importante– el conocimiento sobre higiene y saneamiento, las comunidades de ambos países tienen una ocasión mucho mejor de protegerse y proteger a sus familias.

“Hay un dicho que reza 'la ignorancia mata'", señaló Dimitri. "Antes no sabía del cólera y por eso perdí a mi sobrino, pero ahora que lo sé no sucederá de nuevo".


 

 

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