Colombia

Las inundaciones transforman una localidad del departamento de Córdoba en un “pueblo fantasma” y dejan en suspenso las vidas de los niños y jóvenes

Imagen del UNICEF
© UNICEF Colombia/2007/Nieto
El pueblo de Palo de Agua, en el departamento colombiano de Córdoba, cubierto por las aguas de la crecida.

Por Vanessa Molina

PALO DE AGUA, Colombia,  23 de octubre de 2007 –  Los efectos de las inundaciones en esta zona comienzan a verse desde la carretera que une las localidades de Cereté y Lorica, en el departamento de Córdoba. Pese a que la crecida ha dejado en pie los troncos de los cocoteros, los fértiles campos de la región parecen ahora un pantano.

Desde que comenzaron las inundaciones durante la primera época de lluvias del año, hace varios meses, por las calles de Palo de Agua sólo se ha podido transitar en botes y lanchas. Dos de los tres edificios escolares del pueblo se han inundado, y el tercero se usa como refugio para los damnificados.

Debido a la crecida de las aguas, para llegar desde el exterior a Palo de Agua, un pueblo de unos 1.200 habitantes, ahora es necesario cruzar el río en una balsa que se construyó con ayuda de la Diócesis de Montería. Al llegar al pueblo, un camino construido con sacos de arena y piedras lleva hacia uno de los pocos puntos de Palo de Agua que no están sumergidos.

Las clases suspendidas

La entrada al pueblo es una pequeña parcela seca que asemeja una isla en medio de las aguas. Desde que comenzaron las inundaciones, ese sitio se ha convertido en el principal lugar de reunión de la población, incluso de los niños, las niñas y los jóvenes. Desde que se suspendieron las clases, aquí pasan sus tardes Jerson y Hugo, ambos de 16 años de edad.

Cuando se produjo la inundación, Hugo y Jerson se preparaban para rendir el examen estatal de ingreso a la educación superior. Debido a que se pronostica que en los próximos meses de la segunda época de lluvias del año las precipitaciones serán más intensas, es posible que las escuelas no puedan volver a funcionar a tiempo para que los alumnos recuperen el tiempo de clases que han perdido.

Jerson quiere estudiar para obtener un título en hotelería y turismo, y para eso se propone –una vez que termine sus estudios secundarios– asistir a la universidad en Montería. Hugo, por su parte, tiene intenciones de estudiar química.

Imagen del UNICEF
© UNICEF Colombia/2007/Nieto
Sacos de arena apilados para contener la creciente en la localidad de Palo de Agua.
A la espera de que mejore la situación

Pero la crecida ha dejado los planes de ambos jóvenes en suspenso, ya que además de las dificultades que puedan tener para aprobar el examen estatal y terminar sus estudios este año, sus familias, como las de todos los habitantes de Palo de Agua, se encuentran en una grave situación económica.

El sistema de alcantarillado del pueblo ha quedado inutilizado, la calidad del agua de consumo es deficiente, hay escasez de alimentos y están paralizadas las labores agrícolas, que constituyen una de las principales actividades económicas de la región.

Jerson y Hugo no tienen muchas esperanzas de que la situación vaya a mejorar. Como le sucede al resto de los pobladores de Palo de Agua, lo único que pueden hacer por ahora es esperar.

Al atardecer, la creciente oscuridad acentúa el clima de desolación que reina en el pueblo durante el día. Una vez que oscurece, Palo de Agua parece un pueblo fantasma que podría desaparecer súbitamente.

Ayuda a los damnificados

Pese a todo, los pueblos y ciudades del departamento de Córdoba devastados por las inundaciones están por recibir ayuda.

En colaboración con Oxfam y la Cruz Roja Colombiana, UNICEF trabaja para garantizar que las familias y comunidades damnificadas dispongan de agua potable y saneamiento ambiental. Se calcula que mediante la labor conjunta de los tres organismos se podrá prestar ayuda a unas 27.000 personas afectadas.

Asimismo, UNICEF y sus aliados han colaborado con el mejoramiento de la capacidad de almacenamiento de agua de los refugios donde se alojan cientos de familias desplazadas, en la mayoría de los casos en edificios escolares, como sucede en Palo de Agua.

UNICEF también brinda apoyo a una campaña de inscripción de los nacimientos que tiene como objetivo garantizar que todos los niños y niñas tengan derecho a recibir servicios básicos. También respalda varias iniciativas en materia de atención de la salud y nutrición dirigidas a los damnificados por las inundaciones. Esas personas también reciben de UNICEF apoyo en materia de educación de emergencia y recreación, así como botiquines sanitarios, como parte de un vasto esfuerzo por brindar esperanzas sobre el futuro a los niños, niñas y jóvenes que sufren las consecuencias de la crisis desatada en Colombia por las inundaciones.


 

 

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